Por Francisco Nutti
@franNutti

Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional del Detenido Desaparecido, una fecha que constituye un aporte al fortalecimiento de la conciencia mundial sobre la persistencia de la práctica de la desaparición forzada de personas. "Crónica" dialogó con una sobreviviente del horror que fue secuestrada dos veces durante la última dictadura militar.

En 1979, el dictador Jorge Rafael Videla brindó una conferencia de prensa e inmortalizó una frase que con el tiempo se volvió tristemente célebre: "Le diré que frente al desaparecido en tanto esté como tal, es una incógnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No está muerto ni vivo. Está desaparecido".

Esa última palabra, tanto en la Argentina como en el exterior, se asoció desde entonces con el calvario que comenzó en el país el 24 de marzo de 1976, donde el Poder Ejecutivo tuvo como uno de sus principales mecanismos la desaparición sistemática de personas.

En primera persona

Rosana Callone, nacida en Chacabuco en septiembre de 1959, vivió en carne propia lo más terrible de la dictadura, pero está viva para contarlo.

Desde muy joven, siempre fue una luchadora. Finalizó sus estudios a fines de la década del 70' y decidió irse a estudiar a Buenos Aires, pero como no podía elegir la carrera que ella quería porque solo entraban estudiantes de colegios militares o de prestigiosos colegios de la ciudad, ingresó en el Sanatorio Güemes en la carrera de enfermería.

Callone militó para dos organizaciones que ya no existen. 

Durante esos años militó en dos organizaciones de la época que ya no existen y, por su participación activa dentro de ellas, se vio obligada a resguardarse. Así es como inició, al igual que muchos, el proceso de "insilio", un proceso diferente al del exilio, porque en este no se iban fuera del país, sino que se escondían, se turnaban, se movían y cambiaban constantemente de lugares en donde se hospedaban.

El 25 de mayo de 1978, Callone había organizado un encuentro con uno de sus compañeros, pero camino a la reunión la rodearon en tres Falcon verdes. Varias personas se bajaron, la encapucharon, la esposaron y la llevaron, al parecer, al campo de concentración Olimpo (nunca supo verdaderamente dónde permaneció en su primera detención clandestina). "Si alguien quiere saber qué es el infierno, eso era el infierno", describió a este medio.

Un año más tarde volvió a ser secuestrada. Esta vez la trasladaron a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Varios de sus amigos, que también fueron secuestrados y torturados durante la dictadura, somatizaron con diferentes enfermedades, mientras que ella sintió un sufrimiento silencioso continuo. "Seguimos luchando por la verdad y la justicia", expresó.

Tras aquellos tiempos difíciles, la mujer retomó sus estudios y logró formar una familia. En tanto que al resto de su vida la dedicó a compartirla entre sus seres queridos y el arte, con el que realizó enormes contribuciones a distintas expresiones artísticas de Chacabuco.

Reconocimiento

Con el objetivo de reivindicar la lucha por los derechos humanos, el artista Diego de Nigris, conocido como Flacan, homenajeó a Rosana Callone, quien fue la protagonista del videoclip de la canción "Reciclar", que busca visibilizar a quienes estuvieron detenidos y fueron desaparecidos en la última dictadura.