Juan A. de la Peña es una pequeña localidad ubicada al norte de Buenos Aires dentro del partido bonaerense de Pergamino. Desde el año 2019, este lugar pertenece a al proyecto turístico de  "Pueblos de la provincia" que hay que conocer por su valor histórico y cultural. Estas características se debe a que en sus tranquilas y seguras calles nació el reconocido cantautor, Héctor Roberto Chavero, más conocido como Atahualpa Yupanqui. A raíz de este reconocimiento, también fue bautizado como la cuna folklore nacional y de las actividades gauchas

Ubicado a unos 235 kilómetros de Capital Federal y a unos 12 de la ciudad cabecera del municipio, este es un lugar ideal para los amantes del campo y las tradiciones argentinas. Llegar desde la agitada CABA, solamente lleva 2 horas y medias de viaje en vehículo, ya que todos los caminos fueron acondicionados para que muchos turistas vayan a conocer las raíces del país. Desde la General Paz, se toma la salida a la Autopista Panamericana con sentido al Ramal Pilar. Se conduce por este rumbo hasta Pergamino y desde allí se empalma con Ruta Nacional 188 que pasa por el paraje. 

El pueblo es considerado kilómetro cero del folklore porque allí nació Atahualpa Yupanqui.

Como muchas localidades del país, su surgimiento derivo de la llegada del servicio de transporte público a la zona. Para aquel entonces, las tierras pertenecían a un estanciero llamado Eduardo Villaverde, pero se las vendió a un comerciante de la localidad de Pergamino, Ángel Godoy. A raíz de esta compra, el nuevo propietario llamó a los campos “Villa Godoy” y comenzó a trabajarlos en conjunto de personas que llegaban al campo en busca de trabajo. Finalmente, se ceden algunas parcelas y se establece la estación de ferrocarril en 1889. Luego, tiempo después, se trazó la ruta 188 y posiciono al lugar como un punto importante de la región. 

Con la llegada del tren, el pueblo fue rebautizado, en esta oportunidad, como Juan A. de la Peña. Sin embargo, como en otros lugares del partido, guarda hoy en día los dos nombres. Las construcciones datan de  mediados del siglo XX y se caracterizan por estar hechas en forma paralela a la ruta. Desde sus inicios se caracterizó por el relevante lugar que le daban a la cultura, por eso sus calles tienen los nombre de escritores argentinos destacados. 

Las calles de peñas son arboladas y tranquilas. 

Su gran atractivo turístico se desprende del homenaje que le hace el pueblo al célebre cantante, Atahualpa Yupanqui quien nació en 1908 en un campo cercano del casco histórico del sitio. En el lugar habitó con su familia y fue a la escuela donde aprendió todo sobre la cultura argentina. A lo largo de su carrera, el artista fue reflejando su amor y agradecimiento a la región no solo en las letras de sus canciones, sino también cada vez que recibía un premio o reconocimiento nacional o internacional. Debido a la importancia que le dio el músico al pueblo, en 2019 fue bautizado como "El kilómetro cero del folklore argentino" y desde ese momento se comenzó a celebrar el "Festival Yupanquiano" en donde se pone en valor el aporte que le dio el vecino a la música del país. En este gran festejo se hacen presentaciones artísticas, grandes peñas, se comen sabrosos asados y se disfrutan de actividades tradicionales. 

Por otro lado, también está la celebración a Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. Su iglesia se encuentra escondida al noreste de la localidad, entre los largos campos y las viejas edificaciones. La construcción de este edificio fue gracias a Nilda Rosa Perrotta de Petrile quien donó los terrenos y se instaló la imagen de dicha santa porque su padre la había traído en su valija desde Italia y se pensó que el destino quiso que se quedaría allí. 

El Festival Yupanquino tiene lugar entre la última semana de enero y la primera de febrero. 

Otro punto para visitar es la plaza “Lorenzo Parodi” que está rodeada de árboles de plátanos y otras plantas que crean ambiente vegetal realmente soberbio. En este lugar parten las diagonales que le dan vida al pueblo y que están caracterizadas por ser pequeños senderos de adoquines. Continuando con este recorrido, se pueden encontrar viejas construcciones que son un viaje al pasado. En la vieja estación de trenes, funciona la Delegación Municipal y la Casa de la Cultura donde se puede profundizar más acerca de la historia de Juan A. de la Peña. 

Sobre la calle principal “José Hernández”, se encuentra la sede del club del pueblo "Juventud Agraria". Este sitio funciona como centro de encuentro y se ofrece a los visitantes interesantes menús con los que poder almorzar o cenar. Otro lugar gastronómico típico es "La Chuleta Cruda" donde se sirven platos tradicionales como asados, empanadas, bife a la criolla, entre otros. Lo que se destaca de este comercio es que tiene la estética de las viejas cantinas de campo y tiene un ambiente sumamente familiar. 

Su estética de pueblo de campo es un gran atractivo. 
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