Por Jimena Golender

@jimegol20

 

Irene Simeoni lleva la vocación en su ADN . Estaba predestinado” , asegura. Su madre le transmitió la pasión por la enfermería desde que era pequeña y hoy es usted una de las profesionales más destacadas y respetadas de la medicina argentina . Crónica.com.ar habló en exclusiva con la especialista y recorrió junto a ella el camino que la llevó de la enfermería al modelaje , y de interpretar a Evita en el teatro de regreso al ámbito de la salud .

Simeoni, de 68 años y casi 30 como profesional , es una eminencia de la enfermería y referente para los estudiantes , aunque su humildad le impide reconocerlo. Es director de la carrera de Licenciatura en enfermería en la Universidad de Buenos Aires , en el Centro Gallego de Buenos Aires y en el Policlínico Regional de la Red Basa  así como en la Escuela Municipal de Enfermería Sor Camila Rolón , que funciona en el Hospital Central de San Isidro .

“Le transmito a mis estudiantes que tienen que buscar ser felices con lo que hacen, a mí esta profesión me hizo y me hace muy feliz , cuenta orgullosa Irene. Su trabajo al frente de los equipos educativos fue fundamental durante la pandemia de coronavirus  y uno de los motores que impulsó el incremento de inscriptos en la carrera registrada en este año.

 

Simeoni fue testigo activo de la transición en la profesión . Las enfermeras y enfermeros pasaron de auxiliares a licenciados en las últimas tres décadas y en la actualidad es una de las 10 carreras con mayor demanda en la UBA ”, aclara.

Los números la respaldan, en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, este año se inscribieron casi 10.000 alumnos , el doble que antes de la pandemia. El aumento de las matriculaciones para la Licenciatura de enfermería tanto en las universidades públicas como en las privadas, es atribuido a la visibilidad que tuvo la profesión con el coronavirus.

El trabajo en pandemia y la formación de nuevos profesionales

El desafío que significó el Covid-19 para todas las áreas de la salud, pero en particular para aquellas que hubo “en el frente de batalla” , como la enfermería, evidenció la relevancia de sus funciones y la falta de personal . Se necesita formar más enfermos y en paralelo, formar docentes que puedan continuar enseñando la profesión ”, opina la directora de la carrera. En este sentido, añade: “La pandemia terminará que faltan enfermeros acá y en el mundo. Nuestro objetivo es que también lleguen a los doctorados y se formen en diferentes especializaciones”.

Irene Simeoni lleva la vocación en su ADN (Fernando Pérez Ré / Crónica).

Docentes y alumnos tuvieron un desafío por partida doble durante los últimos dos años, “pero pudimos hacerlo” , afirma Irene. En el traspaso de lo presencial a lo virtual “no interrumpimos ni un solo día de clases” , comenta.

“Los estudiantes avanzados fueron voluntarios para colaborar durante la emergencia sanitaria en campañas de vacunación, seguimiento de los pacientes, asistencia a domicilio y telemedicina”, detalla la docente. Muchos de sus alumnos tuvieron “la ventaja de haber podido adaptarse a esta realidad” , asegura. La pandemia todavía no terminó y en el futuro pueden surgir nuevos virus , ellos podrán afrontarlo mejor porque ya atravesaron un momento similar, cuentan con la experiencia , explica Simeoni.

Sobre su trabajo como coordinadora de la carrera de enfermería en tres de los centros educativos más importantes del país durante la etapa más desafiante en materia de salud, Irene no hace más que agradecer la colaboración de sus colegas : “Tengo el orgullo de contar con un equipo de trabajo con un alto nivel y una capacidad impresionante que me permiten gestionar, aún en los momentos más difíciles. Estamos orgullosos de lo que hemos formado . Se visibilizó trabajo en la sociedad y cada vez más jóvenes se interesan en nuestra profesión ”.

Simeoni tiene 68 años, casi 30 como profesional (Fernando Pérez Ré / Crónica).

Las pasarelas, Evita y el regreso a las aulas

La madre de Irene fue enfermera en el Hospital Municipal de la localidad bonaerense de Miramar y se desprendió para dedicarse a la familia. El vínculo con la profesión la impulsó a anotarse en la carrera de enfermería cuando tenía 16 años . Un giro del destino hizo que fuera coronada  Miss Princesa por la revista "Siete Días" y tras aparecer en la portada de la publicación, le llovieron propuestas para ser modelo .

Simeoni aprovechó la oportunidad y en poco tiempo se convirtió en modelo de alta costura para nada más y nada menos que el modisto Paco Jamandrey, amigo y uno de los diseñadores que vistió a Evita Perón.

“En ese momento las modelos eran todas mujeres grandes, mayores de 40 años, menos yo. Pude viajar por todo el país y Sudamérica. Era un trabajo que también me hizo feliz , tiene sus propias exigencias y gratificaciones, como todos”, recuerda Irene.

A los 27 años, Irene cambió las pasarelas por los escenarios y luego por la medicina (Fernando Pérez Ré / Crónica).

En 1983 , a sus 27 años , llegó una propuesta para cambiar las pasarelas por los escenarios . “Había hecho unas fotos con ropa de Paco que perteneció a Evita y algunas réplicas. Me vieron ahí y me llamaron para protagonizar “Evita, la mujer del siglo , relata. La obra se presentó en el teatro Blanca Podestá durante unos meses y luego la llevó de gira por todo el país.

En los 90 decidió retomar la enfermería y se recibió en 1994 en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Tres años más tarde se incorporó como ayudante docente de salud pública, mientras trabajaba como enfermera comunitaria en La Cava, donde también recibía a los estudiantes avanzados.

La enfermería, ayer y hoy

En 2002 fue designada directora de la Escuela Municipal de Enfermería del Hospital Central de San Isidro. Diez años después le llegó el reconocimiento con la convocatoria para ponerse al frente de la dirección de la carrera en la UBA. “Cuando retomé mi formación egresamos solo tres estudiantes, Hoy tenemos más de 9.600 inscriptos, afirma emocionada Irene.

En 2015 fue convocada desde el Grupo Olmos para relanzar la escuela de enfermería del Policlínico regional de la OUM (Fernando Pérez Ré / Crónica).

En 2015 la convocaron desde el Grupo Olmos para relanzar la escuela de enfermería del Policlínico regional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), ubicado en la zona sur del conurbano bonaerense. “Cuando comenzamos teníamos 25 estudiantes, hoy son más de 400 alumnos que siguen el plan de estudios de la UBA”, detalla la especialista.

Allí, los mejores promedios son seleccionados para incorporarse al equipo de profesionales del centro médico. Además, “le permite a los estudiantes de zona sur tener un mejor acceso para estudiar. Incluso pueden hacerlo más cerca de sus trabajos”, agrega.

En sus comienzos como enfermera -recuerda Simeoni- calentaban agua en pavas para esterilizar los elementos que eran necesarios para atender a los pacientes. La profesión se actualizó y ella acompañó el cambio con gestión, aportando recursos humanos y sumando espacios educativos.

Irene, una referente en enfermería en el país (Fernando Pérez Ré / Crónica).

“Nosotros somos un recurso formado en el siglo pasado. Hubo cambios en todos los niveles de la carrera. Antes se la elegía como segunda carrera, en general mujeres grandes. Ahora muchos la eligen como primera carrera, hay más varones y comienzan a cursar desde los 18 años, señala la docente.

Es una carrera con gran demanda, porque tiene mucha salida laboral y es rápida. Los datos del Ministerio de Salud de la Nación confirman que la cantidad de personas que obtuvieron una tecnicatura triplican a las que obtuvieron un título de licenciatura en el período de 2018 a 2020.

La pandemia impulsó un renovado interés por esta carrera, es cierto, pero también tuvo mucho que ver la dirección a cargo de Irene. Cuando la nombraron, no se lo esperaba, “fue una sorpresa enorme”, rememora.

“Creo que he hecho un aporte importante, me dediqué a mirar hacia el futuro de la profesión .Todo lo que hago, lo hago con pasión, con entrega, busco la perfección, siempre me pongo metas” , confiesa la profesional, quien nació un 21 de noviembre , jornada en que conmemora el Día de la Enfermería Nacional , una coincidencia que no parece azarosa. “Estaba predestinado” , concluye entre risas Irene.

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