En la nueva edición del programa de Macelo Tinelli, con la cámara colgada sobre su torso para grabar el steady en las coreografías de La Academia, se encuentra Gustavo "El Gurka" Rodríguez, en el puesto de camarógrafo que ejerce junto al cabezón desde 1994. Cámara, trapecista y bostero de corazón, hace exactamente 30 años el porteño peleaba en la guerra del Golfo, con la remera del xeneize debajo del uniforme.

Famosamente apodado por José María Listorti en sus inicios como camarógrafo para Videomatch, el Gurka vivió mil vidas en una. Nacido en 1965 en la Argentina, su familia se trasladó a España por el trabajo de su padre, un ingeniero civil. Tras cinco años en la costa mediterránea, el mismo motivo lo llevó a los Estados Unidos, donde realizó toda la primaria y parte de la secundaria, que la terminó en Argentina.

Después de limpiar fusiles en el servicio militar obligatorio, su madre le ofrece una oportunidad laboral poco ortodoxa: trapecista en el Circo Rodas, donde ella era gerente de marketing. Duró un poco en el puesto hasta que, en sus palabras, le "agarró la loca" y volvió a los Estados Unidos, donde lo esperaban su padre y hermano. Con la excusa de estudiar biolgía marina se instaló en California, pero cuando decidió que no era lo suyo se mudó a Texas con su hermano, donde otra oferta laboral le cambió la vida.

Un bostero en el Golfo

El camarógrafo de Showmatch, durante su tiempo en el ejército.

Fue el esposo de su tía, que describió para Clarín como "un mexicano loco ex combatiente de Vietnam, muy copado", quien le dió la idea de enlistarse. "Allá el ejército es un laburo. Si clasificás, desarrollás un trabajo. Firmás por un tiempo y después te podés volver a enlistar o no. El mínimo era tres años y medio. Me dio mucha manija hasta que dije ‘Voy a probar’".

Tras seis meses de entrenamiento para infantería, el argentino entró en la escuela de paracaidismo para finalmente entrar en la que sería su unidad, la 101st Airborne Division de asalto aéreo de élite. "Eso para mí era Disney, yo estaba haciendo lo que soñaba de chiquito", confesó a Infobae sobre la unidad del escudo de águila, que el día de hoy tiene tatuado en su omóplato derecho.

El águila americana, escudo de su unidad en el ejército estadounidense. (Cortesía de Clarín)

Cuando se desata la guerra del Golfo, la unidad del Gurka estaba de guardia: “Cuando nos dicen que hay posibilidades de ir al Golfo, nos avisan con dos horas de anticipación. Yo atiné a llamar a mi viejo y le pedí que no le dijera nada a mamá, que estaba en Argentina y no quería que se hiciera mala sangre”. Su madre terminaría enterándose del peligroso destino de su hijo cuando lo vió en televisión, en un informe sobre el conflicto realizado por CNN.

"Ni bien llegamos era un bombardeo, tiros por todos lados", recuerda el ex combatiente sobre sus nueve meses en la zona del conflicto. "Estuve una semana en la que no pude tener los ojos cerrados más de 10 segundos porque era tal el stress que estaba viviendo que no podía relajar". Las condiciones eran brutales en el desierto árabe: como un péndulo, la temperatura variaba de calores extremos durante el día a heladas desarmantes por la noche, sumado a la constante amenaza de serpientes y escorpiones.

No es de extrañar que las dos docenas de alfajores Havanna, un paquete de cigarrillos y la remera de Boca que le envió su familia fuera a sus ojos maná caído del cielo. Bajo el uniforme de infantería, entre varias capas de ropa para conservar la humedad, el Gurka sudó la remera del xeneize más que nadie: "Llevar la camiseta de Boca para mí era una fuente de energía".

La imagen de Rodríguez en el Golfo Pérsico. (Instagram: @sgtgurka)

Cuando llegó a la Argentina la imagen del Gurka con la remera de Boca, posando en el medio del desierto árabe con una ametralladora y anteojos de sol, los hinchas xeneizes se llevaron la mano al corazón. Al grito de "Ya lo veo, ya lo veo, en el Golfo aguantan los bosteros" lo alentó la banda bostera, desde su país a miles de kilómetros de distancia. Tras sobrevivir el calor, el fuego enemigo y el derribe del helicóptero de transportaba a su unidad, Gustavo regresó de la guerra y volvió a casa.

Menem, Legrand y la Bombonera

Gustavo "El Gurka" Rodríguez con Mirtha Legrand. (Instagram: @sgtgurka)

Cuando llegó a la Argentina, la primera que lo recibió fue Mirtha Legrand, quien lo invitó a su famosa mesa a que contara sus experiencias en Kuwait. De la entrevista televisada, Gustavo salió con dos invitaciones monumentales:

Gracias al Secretario de Medios de la Presidencia, que lo vió hablando con la "chiqui", el soldado tuvo un encuentro con el entonces mandatario de la nación, Carlos Saúl Menem. Menem había declarado a la Argentina aliada de los Estados Unidos en el conflicto del Golfo, y recibió a Gustavo en su oficina. El Gurka fue con un álbun lleno de fotos de su servicio, y el presidente quedó encantado:

"Me preguntaba todo. Me acuerdo que tenía una reunión con representantes ferroviarios, que lo estaban esperando. Pero dijo que lo esperen y se quedó un rato largo viendo las fotos, le encantaban", recordó para Clarín sobre su charla con el presidente. La segunda invitación fue de Antonio Alegre y Carlos Heller, presidente y vicepresidente de Boca respectivamente, quienes lo invitaron a ver el Superclásico de 1991.

En el partido que Boca terminaría ganando 1 a 0, con el gol de Diego Latorre, el Gurka recibió la ovación de la Bombonera: "Me presentaron por los parlantes y la hinchada empezó a cantar esa canción de que en el Golfo aguantan los bosteros. Yo me paré a saludar. Fue tremendo... Lo cuento y me vuelve la piel de gallina".

Luego de vivencias sacadas de una película de acción, Gustavo se retiró del ejército estadounidense y regresó a la Argentina, donde su madre le presentaría el tercer trabajo que le cambió la vida. Sus primeros pasos como camarógrafo en la televisión fueron temblorosos, ya que eran las primeras veces que agarraba el equipo. Pero una vez que le agarró la mano a la cámara, el Gurka no la soltó más.

Junto a Marcelo Tinelli, de Videomatch a La Academia

A los dos meses, el pibe me dice ´hay un programa que se llama VideoMatch y quiero que lo haga usted´. Empecé a laburar ahí como cámara en el 93 y me quedé”, contó el camarógrafo para Infobae. Así comenzó su carrera junto a los humoristas de Tinelli, un trabajo que lo llevó por el mundo junto a Fredy Villarreal Diego Korol.

Rodríguez junto a Linoel Messi, durante su paso por Videomatch. (Instagram: @sgtgurka)

Bautizado "El Gurka" por José María Listorti, en referencia a los mercenarios de Nepal que pelearon en Malvinas para el ejército británico, Gustavo estuvo junto a los cómicos cuando entrevistaron a personalidades como Menem, Mick Jagger y Lionel Messi. Una de las anécdotas más contadas de su tiempo en Videomatch fue la vez que casi se van a las piñas con la gente de CQC.

En el auge de los dos programas, la rivaliad entre el programa de Tinelli y Caiga Quien Caiga era palpable: “En un momento, estábamos en el Rosedal grabando, yo estaba escuchando con el auricular y empiezo a escuchar insultos. Cuando los voy a ver, se estaban medio empujando y entonces salgo corriendo con la cámara para separarlos. Ahí se calmó todo. Andy siempre dice: “Nos estábamos por cag... a trompadas, llegó el Gurka que venía de la guerra y tuvimos que cortar todo”, recordó para Infobae.

Gustavo Rodríguez en La Academia, junto a Tinelli. (Instagram: @sgtgurka)

Ya con más de una década en la televisión argentina el camarógrafo es uno de los preferidos del ambiente, donde todos destacan su generosidad y profesionalismo. El Gurka se quedó cuando Videomatch pasó a ser Showmatch, y fue en el bailando donde descubrió una nueva pasión: la técnica del steady, donde la cámara es amarrada al cuerpo del camarógrafo para grabar mientras éste se mueve.

No lo largué más porque para mí es mi vida. Me fascina, es algo que me causa mucho placer porque sos como un bailarín más de la coreo”. Camarógrafo, trapecista, soldado y orgulloso padre de un hurón mascota, las mil vidas de Gustavo "El Gurka" Rodríguez.

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