Cuando el pequeño Temperley era George y no Jorge en su Newcastle natal, seguramente no habrá pensado jamás que tiempo después su impronta y apellido se inmortalizarían al otro lado del mundo.

Pero ocurrió y no sólo porque se volvió barrio, club de fútbol y varias cosas más en un rincón del sur del Conurbano, sino también porque esa ascendencia que él y sus compatriotas trajeron a la zona dejó un rasgo característico que se mantiene hasta hoy en el Barrio Inglés de la localidad que lleva su nombre.

George Allison Temperley nació el 10 de octubre de 1823 y llegó a Argentina en 1838, cuando tenía 15 años. De entrada trabajó en un almacén de ramos generales y luego se dedicó a la exportación de lanas y frutos y a la importación de ropa.

Al tiempo, su negocio de fundición de metales se convirtió en uno de los mayores establecimientos de la Buenos Aires de aquella época. Para sus 30 años ya se había casado dos veces: primero con Charlotte King y luego con Carolyn, quien había sido su cuñada.

Antes de pasar a la historia como uno de los socios fundadores de la Sociedad Rural, conoció Lomas de Zamora y decidió comprar un terreno de 51 hectáreas a los hermanos Marenco para construir su vivienda.

Pero esa intención original con el tiempo se convirtió en otra, la de fundar un pueblo. Y eso ocurrió el 16 de octubre de 1870, cuando Jorge puso en remate 139 lotes e incentivó a los compradores con distintas ayudas económicas para que construyeran allí sus propiedades.

Un año después, cumplió con su promesa de inaugurar la parada del ferrocarril y así fue como nació la estación Temperley y el barrio comenzó a tomar definitivamente forma. Unos años después, en 1877, el por entonces presidente Nicolás Avellaneda compró unos lotes y se sumó a la incipiente población.

George, o Jorge, falleció el 25 de junio de 1900, cuando tenía 76 años, pero su legado sigue vigente en la localidad de 15 kilómetros cuadrados de superficie que forma parte de Lomas de Zamora y en la que viven alrededor de 121 mil personas.

La estación de trenes de Temperley, eje del crecimiento de la localidad.
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