De un momento a otro puede suceder algo que nos llene de pánico, especialmente si el hecho involucra a un niño o una nena como en este caso. El episodio sucedió en Monte Hermoso, provincia de Buenos Aires. La pequeña Lara, una nena de 8 años, sufrió la picadura de un “bicho desconocido”. Afortunadamente, los adultos se dieron cuenta y rápidamente su papá la llevó al Hospital Municipal Ramón Carrillo.

La experiencia no fue una más para Lara y su padre: “Nos atendió un médico de guardia, imagino que sobrepasado por el trabajo en plena pandemia. Pero el tipo con mucha paciencia y simpatía nos tranquilizó. Atendió a Lara con mucho amor, le dio corticoides en gotitas ("para no pincharla") y nos recomendó que esperemos una hora para volver a revisarla. Gracias al cielo, todo fue bien”, compartió Diego, padre de la pequeña, en sus redes sociales.

Consultado por los motivos acerca de la consulta, sostuvo que “la visita a la guardia fue por la picadura de lo que presumimos fue una araña. Digo presumimos porque no vimos al bicho en cuestión. Y en la desesperación, salimos corriendo desde Sauce Grande a Monte”.

“Esperamos en el estacionamiento donde vimos entrar a mucha gente, a la ambulancia ir y venir. El Hospital ajetreado y los médicos y enfermeros poniéndole toda la garra, siempre con la mejor onda. Luego de una hora y piquito, volvieron a revisar a Lara y ese médico grandote, de pelo largo y tatuado, un maorí bonaerense, le dio el alta no sin antes recetarle -¡en papel!- ravioles y helado de chocolate”, continuó en su publicación.

A causa de la atención y las curaciones que le hicieron a su hija, Diego se mostró enormemente agradecido con el personal de salud del nosocomio.

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El padre de la niña agradeción la calidez y profesionalidad del personal médico del hospital de Monte Hermoso.

“No tengo palabras de agradecimiento que alcancen. Nos sacaron los miedos y nos despertaron sonrisas tipos y tipas que no duermen por horas en plena pandemia, estando ahí, al frente de las desgracias y los miedos”, dijo emocionado. 

En este sentido, agregó: “Realmente vimos que estaban trabajando a destajo y, sin embargo, tuvieron el don de gente de atender lo humano, la empatía, además del problema médico”.

Al finalizar su publicación, reiteró el agradecimiento hacia los profesionales, dejando un valioso mensaje.

“Como no sé cómo agradecerles directamente a los miembros del hospital Ramón Carrillo de Monte Hermoso, lo hago mediante @saludbap. Gracias. De corazón. No maltratemos a aquellos que nos cuidan, ni siquiera en la desesperación. ¡Gracias, Doc, por los ravioles con helado!”.

Por cierto, tanto Diego como la pequeña Lara cumplieron la receta al pie de la letra, ya que, al ser consultado por eso, la respuesta fue un rotundo “¡¡¡¡Por supuesto!!!!”.