No podía parar. Se levantaba a la madrugada, con las palabras de los jueces en su cabeza, a comer panes con queso. Era 2010, el año que le cambió la vida a Gonzalo Ocaña. El ex Cuestión de Peso atravesó una de las transformaciones más impresionantes del certamen, y hasta el día de hoy lleva consigo las lecciones que aprendió hace más de una década.

Ya de adolescente el peso era un problema para Gonzalo. Objeto de burlas en la escuela y de miradas penetrantes en la calle, la enfermedad que padecía ya comenzaba a causar estragos en su salud, quitándole el aliento y volviendo algo tan simple como atarse los cordones, una tarea dificultosa. Tenía que hacer un cambio, y encontró como hacerlo cuando prendió la televisión y vio por primera vez el programa dirigido por Claribel Medina.

 

 

 

 

 

"En ese momento tenía una onda particular porque estaba de moda el reggaetón. Usaba cadenas, ropa grande y todo de negro. La gente me miraba porque yo estaba como enojado con la vida y dije: ‘Bueno, voy a mandar una foto al casting’. Ahí mi mamá me dijo: ‘Ponete una camisa, sacate una foto bien’. Yo no le hice caso, mandé una foto de como era yo. Me mostré como era, no tenía por qué mentir", recordó para La Nación.

El primer día del reality llegó, y la balanza marcó 154 kilos para Gonzalo. El ritmo de la competencia probó ser demasiado para el joven aspirante, quien recibió una expulsión temprana. Afortunadamente, sus ganas y buena relación con el equipo lo llevó a tener una segunda oportunidad y reingresó al certamen con una fuerza de voluntad renovada, que esta vez lo vería llegar al final.

 

Gonzalo tuvo un peso inicial de más de 150 kilos.

 

Gonzalo seguía las instrucciones de los nutricionistas y comenzaba a ver cambios en su cuerpo, pero no interiorizó la lección que intentaban enseñarle hasta el día del ejercicio de la mochila: "Había bajado 20 kilos y me pusieron esos kilos en una mochila. Yo tuve que caminar con eso y me aniquiló. Me dije ‘no puede ser’, y ahí me dijeron que me faltaba bajar 40 kilos más, y me puse mucho más las pilas", aseguró.

Ese desafío fue un antes y un después en la vida de Gonzalo. Para cuando salió del certamen, ocho meses después de su primera balanza, había bajado 50 kilos. El joven salió del estudio a una vida que podía mirar con ojos nuevos, llena de oportunidades que antes se había negado: "Empecé a sentirme que le podía gustar a alguien, empecé a socializar", confesó.

 

Qué es de la vida de Gonzalo Ocaña, ex Cuestión de Peso

 

El ex Cuestión de Peso hoy cumple su sueño de hacer música. (Instagram: @gonnyok)

 

12 años después de su debut en el reality argentino, Gonzalo todavía lleva en su mochila las lecciones que aprendió en Cuestión de Peso. Después del certamen continuó trabajando en su cuerpo, y después de una lipectomía y un bypass gástrico está irreconocible. Pero no deja que su actual peso lo relaje: la reducción de porciones, tomar agua y hacer ejercicio físico son sus pilares, como también controlar su peso y pedir ayuda profesional, si así lo requiriese.

En cuanto a su ocupación actual, después de regresar tras probar suerte en Estados Unidos, el ex Cuestión de Peso entró en el negocio de la venta de colchones, la fuente de ingresos que necesitaba para fundar su verdadera pasión: la música. Después de años de labor, acaba de estrenar tres singles, "Raro", "Felicidad" y "Dime por qué", y espera comenzar a presentarse frente al público el año que viene.

 

 

Pero no es su música lo único que atrae seguidores a su Instagram, donde constantemente recibe mensajes relacionados con la alimentación y pérdida de peso.

Gonzalo responde todos los que puede, ofreciendo consejo desde su experiencia personal y dejando en claro que no hay recetas o dietas mágicas para lograr lo que él logró: "Sé que si una persona me escribe es porque realmente necesita ayuda, pero siempre recomiendo que vaya a un nutricionista. Yo puedo hablar desde mi experiencia, pero lo mejor es ver a un profesional, que te ofrezca herramientas", resaltó.

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