Una práctica que crece en el mundo entero y genera controversia en la sociedad en general. Se trata de unos muñecos confeccionados en silicona y producen impacto ya que son extremadamente realistas . Estos objetos reproducen, casi hasta el último detalle, un bebé recién nacido.

El pelo, la piel con sus venitas, la lengua, el peso ... se intenta que el muñeco sea lo más parecido a un bebé. 

 

Según los adeptos a esta moda, se utilizan para luchar contra la soledad. ¿Pero, hasta qué punto es mentalmente saludable que una persona viva una ficción absoluta con los muñecos que parecen reales?
Para analizar este tema convocamos a la palabra del Psicólogo Pablo Melicchio .

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