Josefina tenía todos los diagnósticos en su contra. Cuando su madre rompió bolsa mientras dormía, los médicos solo pudieron retrasar el parto unos pocos días. La beba llegó al mundo el 22 de abril, con apenas 25 semanas de gestación y pesando apenas 500 gramos, casi tres meses antes de lo planeado.

La noticia del parto prematuro fue una completa sorpresa para Diana Honorio, madre de Josefina, y su esposo, Miguel Fernández, ya que la pareja aún no sabía que estaban esperando un bebé. Diana se encontraba acostada en su casa de las 400 viviendas cuando rompió bolsa, indicada por sus médicos a mantener reposo absoluto por un problema en el cuello uterino. 

Miguel salió a la calle en plena noche, buscando un taxi para llevar a su mujer al hospital. No había taxistas a la vista, pero el hombre se cruzó de pura casualidad con un repartidor de pan amigo de la familia, quien los acercó hasta una sala de emergencias para luego ser trasladados al hospital Francisco López Lima. En la ciudad de Roca, la pareja enfrentaría un duro parto.

"No nos daban esperanza", aseguró el padre

La beba nació pesando apenas 500 gramos.

Cuando Diana llegó al hospital, los médicos se pusieron a trabajar intentando retrasar el parto. Fue posible empujarlo tan solo cinco días, gracias a que la madre de la beba continuaba generando líquido amniótico a pesar de haber roto bolsa: "Josefina estaba como dentro de una piletita, y así se mantuvo hasta que no dio más", contó Miguel a LMNeuquén.

En el corto margen de tiempo, los especialistas lograron inyectar a la madre con una medicación que facilita el desarrollo prematuro de los pulmones. A pesar del pequeño logro, el diagnóstico de los doctores no era positivo. En la víspera del nacimiento, Miguel recuerda que los médicos le sugirieron trasladar a su mujer al área de Salud Mental, en preparción a la pérdida. Pero Miguel mostró fortaleza frente a la adversidad, siguiendo el ejemplo de su esposa:

"Nosotros somos gente de fe, y esa noche, mi señora cantaba alabanzas. Estaba en la peor noche de su vida, porque había perdido mucha gente y se le reventó la vejiga, pero cantaba. Ella estaba tranquila". El 22 de abril, Miguel recibió noticia que su señora ya estaba con pérdidas e iba a ser intervenida. 

El milagro de Josefina

Josefina tuvo que ser reanimada, pero logró sobrevivir.

Josefina nació ese jueves, pesando 500 gramos. Los médicos tuvieron que reanimarla, pero la beba no se rindió. Tras dos meses de internación en Roca, la recién nacida fue trasladada al hospital de Cipolletti, donde permaneció otro mes. Este jueves 29 de julio, Josefina recibió el alta y entró por primera vez en su casa en los brazos de su madre.

"Todavía faltan dos semanas para que naciera. Pero ya está con nosotros. Pesa 2.700 kilos y salió del hospital con una mochila de oxígeno. Lo bueno es que ahora puede respirar sola, pero por ahí se olvida. Es muy chiquita todavía, le falta madurar", aseguró su padre al medio local.

Madre e hija permanecen aisladas en una habitación de su casa, a una prudencial distancia del padre, que trabaja en una panadería del barrio y procura no acercar ningún contagio a Josefina: "Una conjuntivitis que se agarre para ella puede ser una infección", advirtió. A pesar de las precauciones en tiempos de pandemia, los padres celebran la llegada de su hija: "Para nosotros es un milagro que haya nacido y éste nosotros".

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