Después de años de servicio, la profesora Humildad Monesterolo dio su última clase de Biología en el colegio secundario IPEA 218, institución la localidad cordobesa de Pasco donde se graduó de la secundaria y pasó la mayoría de sus 57 años enseñando. La querida educadora recibió dibujitos, saludos y regalos por parte de sus estudiantes en forma de despedida, pero hay uno en especial que sin duda guardará cerca de su corazón.

Se trata del regalo de Juan Segundo de los Ríos, un pequeño payador de 12 años que decidió apelar a la palabra en rima para despedir a su profe. El niño, que se encuentra cursando el primer año de su secundaria, pasó 5 meses a cargo de Monesterolo junto al resto de su curso, y el cariño entre educadora y alumnado se hizo evidente en la grabación del poema que Ríos le dedicó a la profesora.

 

 

 

 

 

En medio de su clase, el joven pidió la palabra para hacer su regalo. La maestra, que ya comenzó con los trámites para jubilarse, accedió y eligió grabar el momento. Fue así como Juan comenzó a recitar el texto en modo de payada y sorprendió a todos sus compañeros y a la misma Humildad:

"Como yo recuerdo esa mañana, yo la voy a recordar 

La Chela entró un día y dijo que clases no teníamos a la tarde 

Yo loco de contento, empecé a festejar

La profe Humi se enojó, dos gritos pegó y nos hizo sentar 

Dijo que tres puntos menos pa' la prueba tendríamos

Nota pa' las casas llevaríamos, pero todo eso era mentira

Porque al revisar el cuadernito no tenía nada, ni los tres puntos menos ni se acordó de restarlos

Y yo ahora la estoy recordando y la despedida se la doy".

 

 

 

 

Hacia el final de su recitado, el pequeño payador no logró aguantar la emoción y se quebró en llanto, pero no antes de terminar su dedicatoria. La clase rompió en aplausos para el estudiante, y la profesora le agradeció el poema con un abrazo. El video del recitado fue difundido y se viralizó en las redes sociales, donde solo sumó comentarios positivos de gente que se movilizó por las imágenes.

"Fue muy emocionante y no lo esperaba", confesó Monesterolo en diálogo con El Doce sobre el regalo de su alumno. "La mayoría me está haciendo dibujitos, otros preparan una fiestita en un aula y él me quiso dedicar unas palabras", confirmó. Además, destacó que son varios los alumnos payadores que llevan en la sangre este talento de improvisar y se convierten en autores de recitados muy valiosos.

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