El área natural que tiene senderos, bosques y una increíble historia
Entre sierras y quebradas se esconde un enorme refugio de biodiversidad que conserva fauna autóctona, vestigios comechingones y el casco de una antigua estancia.
Más allá de sus destinos serranos más famosos, Córdoba conserva enormes extensiones donde la naturaleza todavía domina prácticamente todo el horizonte.
Allí, caminos agrestes, quebradas profundas y vegetación autóctona permiten descubrir una cara mucho más silenciosa y salvaje de la provincia.
Este rincón guarda algo más que paisajes. Las huellas de los pueblos originarios y construcciones vinculadas con el pasado rural permanecen entre las serranías, haciendo que una jornada al aire libre también pueda transformarse en un recorrido por diferentes capítulos de la historia.
Naturaleza e historia: el increíble rincón de Córdoba que tenés que conocer
Se trata del Parque Nacional Traslasierra, una enorme área protegida que está ubicada en el noroeste de la provincia de Córdoba, más precisamente en el departamento Minas.
Fue creado en 2018 y protege una extensa superficie perteneciente a la ecorregión del Chaco Seco, incluido el particular bosque chaqueño serrano.
El parque se encuentra a unos 305 kilómetros de Córdoba capital, mientras que Chancaní y Taninga son dos de las localidades de referencia para acceder a la zona.
El ingreso habilitado para visitantes se realiza por la Portada Sur y el recorrido está estrechamente relacionado con la Ruta Provincial 28 y el espectacular Camino de Los Túneles.
Uno de sus mayores atractivos es la variedad del paisaje. Las Sierras de Guasapampa y de Pocho dominan parte del horizonte, mientras que los faldeos occidentales presentan pendientes abruptas, quebradas profundas y enormes paredones que transforman por completo la postal.
En medio de ese escenario crece una vegetación perfectamente adaptada a las condiciones del Chaco Seco. Algarrobos, quebrachos, breas, cardones y chañares forman parte de sus ambientes, junto con arbustales, pastizales y sectores salinos. El resultado es un paisaje agreste que cambia a medida que se avanza por el territorio.
La biodiversidad es otro de sus grandes tesoros. Los relevamientos oficiales registran 161 especies de aves, 24 de mamíferos y 30 de reptiles, algunas de ellas con algún grado de amenaza a nivel nacional.
Entre sus habitantes aparecen la tortuga de tierra, el águila coronada, el carpintero negro, el oso melero, el pecarí de collar y el pecarí chaqueño. También se encuentra el tucu-tucu cordobés, una especie endémica que refuerza el enorme valor de conservación del lugar.
Para acercarse a estos ambientes existen diferentes recorridos habilitados. Uno de ellos es el Sendero Los Mistoles, de dificultad baja y unos 15 minutos de duración, una alternativa corta para comenzar a descubrir la vegetación característica de la región.
Quienes quieran sumar una caminata más extensa pueden optar por el Sendero y Mirador Pinagasta. Actualmente, cuenta con un tramo habilitado de aproximadamente una hora entre ida y vuelta que incluye el ascenso a la sierra. Desde allí, las vistas panorámicas permiten dimensionar la inmensidad del paisaje protegido.
La escapada también guarda un componente histórico muy interesante. El parque está emplazado en terrenos pertenecientes a la antigua Estancia Pinas, un enorme establecimiento rural que conserva vestigios vinculados con la cultura comechingón y una capilla del siglo XIX.
El sector del casco histórico concentra buena parte de la propuesta para visitantes. Allí se encuentran actualmente el área de picnic, sanitarios, senderos y el Museo de Lisandro de la Torre, figura que estuvo vinculada con la historia de la estancia.

