Investigan un posible geoglifo a 3.000 metros en los Andes
Una expedición hispano-argentina estudiará una gigantesca formación de piedras hallada en Mendoza. La estructura combina formas circulares y pasillos de más de 30 metros de longitud.
Un equipo interdisciplinario de científicos argentinos y españoles se prepara para realizar una expedición a la cordillera del Tigre, en Mendoza, con el objetivo de investigar una extraña formación de piedra situada a 3.000 metros de altitud.
La estructura fue detectada inicialmente mediante imágenes de Google Earth por el geólogo y andinista Carlos Gobbi, quien posteriormente logró acceder al terreno para verificar la existencia de muros, pircas y pasillos alineados.
El hallazgo generó inmediatas comparaciones con las célebres Líneas de Nazca en Perú, debido a sus dimensiones y a la combinación de figuras circulares con trazados rectos visibles desde el espacio. Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela y buscan determinar si se trata de un verdadero geoglifo de origen prehispánico o de una construcción con otro propósito cultural.
Relevamiento en el terreno y trabajo de campo
Luego de dos intentos fallidos por inclemencias climáticas, Carlos Gobbi alcanzó el sitio en la alta montaña tras cuatro días de marcha y constató la presencia de sectores rectangulares y corredores pétreos de más de 30 metros de largo. La inspección preliminar no reveló restos de cerámica, alimentos ni utensilios domésticos en la superficie, lo que descarta que el lugar haya funcionado como un asentamiento urbano o permanente.
Posteriormente, las fotografías y datos georreferenciados fueron presentados ante los arqueólogos Cristina Prieto-Olavarría y Horacio Chiavazza, quienes confirmaron la singularidad del espacio dentro de la cartografía arqueológica regional. Los especialistas destacaron que la escasez de agua y las severas condiciones del entorno montañoso refuerzan la hipótesis de un sitio de uso ceremonial o de tránsito temporal.
Metodología científica para resolver el enigma
La expedición fijada para diciembre de 2026 empleará tecnología de vanguardia, como vuelos de drones, teledetección y relevamientos topográficos de alta precisión. A su vez, los equipos de investigación efectuarán análisis geoquímicos en el suelo para detectar microrestos orgánicos e intentar datar la antigüedad exacta de las intervenciones de piedra.
Los estudios multidisciplinarios buscarán reconstruir las condiciones ambientales históricas de la cordillera andina para identificar qué sociedad construyó el complejo y qué significado tuvo en esta remota franja geográfica. De confirmarse su origen prehispánico, el yacimiento constituirá un descubrimiento inédito para la arqueología de la provincia.

