PARA DESCUBRIR

Tiene más de 4 kilómetros de senderos y un frondoso bosque: la escapada perfecta para desconectarse

A orillas de un imponente río, este espacio protegido invita a caminar, andar en bicicleta y observar numerosas especies de aves a pocos minutos del movimiento urbano.

Encontrar espacios verdes donde caminar, andar en bicicleta o simplemente disfrutar de unas horas al aire libre puede convertirse en una excelente alternativa para cortar con la rutina.

Entre las diferentes propuestas aparece un área protegida que sorprende por sus extensos recorridos, abundante vegetación y cercanía con el río. Con circuitos de baja dificultad y sectores ideales para observar aves, se presenta como una interesante opción para organizar una escapada diferente.

Las aguas del río Neuquén acompañan el entorno del área protegida y crean uno de sus sectores más atractivos.
  • Las aguas del río Neuquén acompañan el entorno del área protegida y crean uno de sus sectores más atractivos.
  • Un sorprendente bosque a orillas del río Neuquén

    Se trata del Parque Ribereño Río Neuquén, más conocido como Parque Agreste, un área natural protegida ubicada al norte de la ciudad de Neuquén, en la provincia homónima.

    El espacio forma parte del Sistema de Áreas Protegidas y conserva un valioso ambiente ribereño junto a uno de los cursos de agua que definen la geografía de la capital provincial.

    Desde el aire se puede apreciar el marcado contraste entre los brazos del río, el corredor verde y la cercana trama urbana.
    Desde el aire se puede apreciar el marcado contraste entre los brazos del río, el corredor verde y la cercana trama urbana.

    El gran atractivo del Parque Agreste son sus más de cuatro kilómetros de recorridos habilitados, que atraviesan diferentes sectores del ambiente ribereño.

    Los circuitos presentan una dificultad baja, por lo que resultan apropiados tanto para caminatas tranquilas como para paseos en bicicleta. Además, permiten avanzar bajo la sombra de la arboleda y acercarse progresivamente a diferentes sectores de la costa.

    En el trayecto, el contraste resulta especialmente llamativo: la característica aridez de las bardas neuquinas queda atrás y da paso a un ambiente mucho más húmedo y verde, alimentado por la presencia del río.

     Pasarelas y caminos permiten internarse en el ambiente ribereño y descubrir diferentes sectores del parque. 
     Pasarelas y caminos permiten internarse en el ambiente ribereño y descubrir diferentes sectores del parque. 

    La vegetación es otro de los elementos que transforman por completo la experiencia. En el área aparecen sauces, olivillos, fresnos, eucaliptos y diferentes especies trepadoras y arbustivas, que en algunos sectores forman una cubierta espesa alrededor de los caminos.

    Precisamente, esa diversidad permite descubrir un paisaje inesperado dentro de la capital. Hay tramos donde las ramas se extienden sobre los recorridos y otros en los que el bosque se abre para dejar ver pequeños claros y sectores de la ribera, generando postales completamente diferentes a medida que avanza la caminata.

     Los espacios próximos al río ofrecen amplios sectores al aire libre para disfrutar de una jornada en contacto con el entorno. 
     Los espacios próximos al río ofrecen amplios sectores al aire libre para disfrutar de una jornada en contacto con el entorno. 

    Quienes disfrutan del avistaje también encuentran un motivo para detenerse. El ecosistema sirve de refugio para una importante variedad de aves acuáticas y ribereñas, entre las que pueden observarse cisnes, patos y diferentes especies de garzas.

    Por eso, recorrerlo sin apuro es una de las mejores maneras de conocerlo. Los sonidos del bosque, el movimiento de las aves y las vistas hacia el agua convierten una caminata sencilla en una oportunidad para descubrir la biodiversidad que sobrevive prácticamente integrada a la trama urbana.

    Los recorridos se abren paso entre árboles y arbustos, formando sectores donde la vegetación envuelve por completo el camino.
    Los recorridos se abren paso entre árboles y arbustos, formando sectores donde la vegetación envuelve por completo el camino.

    Además de su función recreativa, el lugar posee un importante valor ambiental. En abril de 2026 se puso en marcha una iniciativa de reforestación con especies nativas, destinada a recuperar la flora propia del lugar y fortalecer el ecosistema de la ribera.

    Así, el Parque Agreste demuestra que no siempre es necesario alejarse cientos de kilómetros para encontrar una buena escapada. Su combinación de bosque, río, fauna y caminos de baja dificultad permite disfrutar de una experiencia diferente sin abandonar la ciudad y conocer uno de los ambientes que forman parte de la identidad natural neuquina.

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