Un área protegida entre selvas de montaña, senderos y postales de ensueño
En el corazón del norte argentino se esconde un refugio de enorme biodiversidad, atravesado por arroyos cristalinos, cascadas y caminos ideales para conectarse con la naturaleza.
El norte argentino guarda rincones naturales capaces de sorprender incluso a los viajeros más aventureros.
Entre extensos bosques, cursos de agua y enormes montañas, el paisaje se convierte en protagonista y propone una escapada diferente, especialmente para quienes disfrutan del trekking.
Un paraíso natural escondido en Salta
El Parque Nacional El Rey es un área natural protegida ubicada en el departamento de Anta, en el centro de la provincia de Salta.
Actualmente, conserva más de 44.000 hectáreas correspondientes a las ecorregiones de las Yungas y el Chaco Seco y reserva un importante valor histórico.
Fue el primer parque nacional creado en el Noroeste argentino y su gran atractivo aparece en la variedad de ambientes que pueden encontrarse durante una misma visita.
Serranías cubiertas de vegetación, bosques frondosos, arroyos cristalinos y cascadas conforman un escenario ideal para quienes buscan alejarse del movimiento urbano.
A medida que se avanza por el territorio también cambia la vegetación. En la selva pedemontana aparecen tipas, pacarás, palos blancos y palos amarillos, algunos de los cuales alcanzan alrededor de 30 metros de altura.
Una de las mejores maneras de descubrir sus encantos es a través de los circuitos de senderismo y trekking. Hay propuestas de diferente dificultad, desde recorridos accesibles para realizar en familia hasta extensas caminatas que requieren una jornada completa.
Entre las opciones más sencillas aparece el Chorro de Los Lobitos, un recorrido de ocho kilómetros entre ida y vuelta que atraviesa sectores de bosque chaqueño serrano y culmina en una pequeña cascada escondida entre la vegetación.
Los más aventureros pueden optar por la Cascada de Los Loros, un exigente circuito de 40 kilómetros que atraviesa la espesura y cruza diferentes arroyos hasta alcanzar una caída de agua de unos 30 metros de altura.
La fauna completa la experiencia. El lugar alberga más de 350 especies de aves, por lo que también se destaca como escenario para el avistaje. Además, el río Popayán y el arroyo La Sala ofrecen sectores donde los visitantes pueden acercarse al agua y disfrutar del entorno.
El acceso es gratuito y el parque permanece abierto todos los días de 8 a 18, mientras que el sector de acampe funciona las 24 horas. Desde la ciudad de Salta hay unos 181 kilómetros por ruta hasta el área protegida.

