Un enorme lago, playas tranquilas y dunas de 200 metros: una escapada diferente en Mendoza
Rodeado de cerros y escenarios áridos, este rincón cuyano sorprende con aguas ideales para practicar deportes náuticos, pesca y numerosas actividades al aire libre.
Mendoza es mucho más que vino, viñedos y bodegas. La provincia también esconde escenarios sorprendentes donde los paisajes se combinan para ofrecer alternativas completamente distintas.
Entre estas propuestas aparece un rincón del sur mendocino que rompe con la postal más tradicional de la provincia. Allí, un extenso espejo de agua permite refrescarse y practicar deportes náuticos, mientras que a pocos kilómetros gigantescas acumulaciones de arena transforman el entorno y crean un escenario que parece sacado de otro lugar.
Un oasis entre el agua y las dunas de Mendoza
El Nihuil es una pequeña villa turística ubicada en el departamento de San Rafael, al sur de la provincia de Mendoza y junto al embalse que lleva el mismo nombre.
El lugar combina un tranquilo núcleo urbano con uno de los escenarios naturales más llamativos de la región: un gigantesco espejo de agua custodiado por cerros y extensiones arenosas.
Desde la ciudad de San Rafael hay que recorrer aproximadamente 75 kilómetros para llegar a El Nihuil. Esta cercanía permite incorporarlo fácilmente a una estadía en el departamento o combinar la visita con otros grandes atractivos del sur mendocino, especialmente el Cañón del Atuel, cuyo recorrido comienza precisamente en las inmediaciones del embalse.
Para llegar desde Mendoza Capital se debe recorrer aproximadamente 310 kilómetros para llegar a El Nihuil. El viaje en auto demanda alrededor de cuatro horas.
Uno de sus mayores atractivos es el embalse El Nihuil, que ocupa alrededor de 9.600 hectáreas y constituye el espejo de agua más grande de la región.
Su inmensidad crea un marcado contraste con los tonos ocres de las elevaciones que lo rodean y ofrece amplias costas desde donde contemplar el paisaje.
Además, existen playas públicas en el sector este del embalse, junto a la villa, que permiten acceder al agua desde sectores habilitados. Durante los meses cálidos, el lugar se transforma en una interesante alternativa para quienes buscan disfrutar de una jornada diferente en Mendoza.
Las dimensiones del embalse y los vientos característicos de la zona también favorecen numerosas actividades náuticas. El windsurf y el kitesurf se encuentran entre las propuestas más destacadas, pero también es posible realizar kayak, canotaje, stand up paddle y navegación.
El escenario cambia por completo al llegar a las famosas Dunas del Nihuil. Se trata de un gigantesco campo de aproximadamente 30.000 hectáreas, donde algunas acumulaciones de arena alcanzan los 200 metros de altura.
Su relieve cambiante convirtió a este desierto en un sitio privilegiado para las travesías 4x4 y hasta fue escenario del Rally Dakar en distintas oportunidades.
Entre las experiencias que pueden realizarse aparecen el sandboard y los recorridos off-road, aunque se recomienda ingresar únicamente con vehículos 4x4 y hacerlo acompañado por un guía o en grupo.
Otro atractivo es su cercanía con el Cañón del Atuel, un impresionante recorrido de unos 50 kilómetros tallado por el río y el viento. El circuito atraviesa paredones y curiosas formaciones geológicas antes de continuar hacia el sector de Valle Grande, por lo que ambos destinos pueden formar parte de una misma jornada.
El Nihuil reúne así agua, arena, aventura y escenarios completamente diferentes en pocos kilómetros. Desde descansar junto al embalse hasta deslizarse por gigantescas acumulaciones de arena o practicar deportes impulsados por el viento, este rincón mendocino propone una escapada que muestra una faceta muy distinta del paisaje cuyano.

