ESCAPADA

Un pueblito de montaña entre un lago cristalino y bosques de araucarias

Este rincón neuquino invita a disfrutar de playas, senderos y propuestas de aventura en medio de uno de los escenarios más impactantes de la cordillera.

La Patagonia tiene rincones donde el paisaje invita a olvidarse por completo del reloj. Son lugares donde los caminos atraviesan extensiones de vegetación, el aire cordillerano acompaña cada recorrido y las grandes extensiones de agua se convierten en protagonistas de una escapada marcada por la tranquilidad.

Uno de ellos ofrece una combinación perfecta entre descanso y aventura, con alternativas para quienes simplemente quieren contemplar el entorno y propuestas para aquellos que prefieren caminar, remar, pescar o salir a explorar. 

 La inmensidad azul del Lago Aluminé rodeada por la Cordillera de los Andes. 
 La inmensidad azul del Lago Aluminé rodeada por la Cordillera de los Andes. 

Un pueblito entre montañas, bosques y aguas cristalinas: el rincón patagónico perfecto para desconectarse

Moquehue es una pequeña localidad de montaña ubicada en la provincia de Neuquén, integrada turísticamente con Villa Pehuenia y asentada junto al lago que lleva su mismo nombre. 

En plena cordillera, combina extensos ambientes naturales con una escala tranquila que permite disfrutar del paisaje lejos del movimiento característico de los grandes centros turísticos.

 Aromas de retamas amarillas a orillas de las playas del Lago Aluminé. 
 Aromas de retamas amarillas a orillas de las playas del Lago Aluminé. 

Uno de sus principales protagonistas es el lago Moquehue, cuyas aguas continúan hacia el lago Aluminé a través de un estrecho curso en el sector conocido como La Angostura. 

Su entorno de montañas y vegetación regala numerosas postales panorámicas, mientras que los amplios sectores de la costa invitan a disfrutar del paisaje y realizar diferentes actividades al aire libre. 

 Vegetación cordillerana y picos montañosos en la estampa estival del lago. 
 Vegetación cordillerana y picos montañosos en la estampa estival del lago. 

El agua es solamente una parte del escenario. Los bosques de pehuenes o araucarias son una de las grandes señas de identidad de esta región neuquina. 

Estos enormes ejemplares acompañan caminos y senderos y crean un paisaje inmediatamente reconocible, especialmente cuando aparecen recortados contra las montañas.

El entorno, además, invita a recorrerlo sin apuro. Senderismo, trekking, mountain bike y cabalgatas permiten internarse en diferentes sectores y alcanzar rincones panorámicos. 

 Travesía a caballo cruzando las frías y cristalinas aguas de un río patagónico. 
 Travesía a caballo cruzando las frías y cristalinas aguas de un río patagónico. 

Entre esos atractivos sobresale el volcán Batea Mahuida, administrado por la Comunidad Mapuche Puel. Durante el invierno, su parque de nieve permite practicar esquí y snowboard, además de realizar caminatas con raquetas, paseos en motos de nieve y actividades para toda la familia.

El invierno transforma por completo la región. La nieve cubre los cerros y contrasta con los bosques de araucarias, mientras las propuestas vinculadas con la montaña reemplazan buena parte de las actividades acuáticas del verano. 

 La impresionante laguna en el cráter del Volcán Batea Mahuida. 
 La impresionante laguna en el cráter del Volcán Batea Mahuida. 

Cuando llegan los meses más cálidos, el lago se convierte en uno de los grandes protagonistas. Kayak, canotaje, stand up paddle, buceo, paseos lacustres y pesca deportiva forman parte de las alternativas disponibles en Villa Pehuenia-Moquehue.

Las temperaturas estivales también permiten aprovechar las playas naturales y refrescarse en las aguas cordilleranas. Además, las costas adquieren un protagonismo especial y se transforman en uno de los rincones más buscados para pasar largas jornadas frente al lago.

 Día de sol y relax en las playas de arena del Lago Aluminé. 
 Día de sol y relax en las playas de arena del Lago Aluminé. 

¿Por qué elegir Moquehue? Porque conserva esa sensación de refugio cordillerano donde el paisaje todavía marca el ritmo de los días. Se puede comenzar la mañana caminando entre árboles centenarios, pasar algunas horas junto al agua y terminar contemplando cómo las últimas luces iluminan las montañas.

Además, es uno de esos destinos que no dependen de una única temporada. El verano invita a acercarse al agua y recorrer los senderos; el otoño cambia los colores; el invierno suma nieve y deportes; y la primavera devuelve protagonismo a la vegetación y las aves.

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