Un volcán activo entre lagunas y paisajes prehistóricos: el increíble destino escondido en la Patagonia
Bosques milenarios de pehuenes y llamativas formaciones rocosas convierten a este rincón neuquino en una propuesta ideal para los amantes de la naturaleza y la aventura.
Hay lugares donde la naturaleza parece completamente inmóvil y otros donde es posible sentir que la Tierra continúa transformándose bajo los pies.
Vapor que emerge del suelo, cursos de agua cargados de minerales y enormes extensiones de roca forman un escenario tan extraño como fascinante en plena Cordillera de los Andes.
A su alrededor, la postal cambia nuevamente: antiguos bosques de pehuenes, lagunas, cascadas y montañas completan un territorio donde el fuego, el agua y el hielo dejaron sus marcas.
Una aventura entre fuego y hielo en Neuquén
Se trata del Volcán Copahue, un estratovolcán activo ubicado en el noroeste de la provincia de Neuquén, junto al límite con Chile y dentro del Área Natural Protegida Copahue.
El lugar se encuentra dentro de un área protegida de 28.500 hectáreas, donde los ambientes volcánicos y glaciarios conviven con extensos bosques de araucarias.
Desde Neuquén capital, el Volcán Copahue se encuentra a unos 360 kilómetros, por lo que el viaje demanda alrededor de 5 horas en auto, dependiendo de las condiciones del camino.
El recorrido atraviesa buena parte del territorio provincial y avanza hacia la cordillera hasta llegar a Caviahue-Copahue, donde el paisaje comienza a transformarse entre montañas, bosques de pehuenes y formaciones de origen volcánico.
El gran protagonista es, indudablemente, el Copahue. Su actividad puede percibirse a través de fumarolas, gases y diferentes manifestaciones geotermales, responsables de darle al territorio una apariencia casi primitiva.
Durante el verano es posible emprender el ascenso hacia el volcán, una experiencia de dificultad alta que demanda alrededor de siete horas y comprende aproximadamente 18 kilómetros entre ida y vuelta. La travesía avanza por un terreno montañoso y permite acercarse a uno de los escenarios geológicos más extremos de la Patagonia.
No se trata de un trekking convencional. El ascenso está condicionado por la actividad volcánica y las condiciones meteorológicas, por lo que debe consultarse el nivel de alerta vigente antes de realizarlo.
Además, existe un registro obligatorio y las autoridades recomiendan efectuar la excursión con guías o prestadores habilitados. Está terminantemente prohibido descender hasta la laguna del cráter debido a las emisiones de gases.
Esa enorme energía subterránea también da origen a uno de los grandes atractivos de Copahue: sus aguas, vapores, fangos y algas termales. El complejo se encuentra al pie de la montaña y recibe visitantes que llegan para disfrutar de baños y diferentes experiencias vinculadas con los recursos minerales de la zona.
Las manifestaciones geotérmicas transforman el entorno con vapores que emergen de la tierra, lagunas de diferentes tonalidades y sectores donde el azufre y otros minerales modifican los colores del suelo. Es precisamente esta combinación la que refuerza la sensación de encontrarse caminando por un territorio de otra era.
La aridez volcánica convive a pocos kilómetros con un paisaje completamente diferente. Caviahue y Copahue conservan bosques de Araucaria araucana, el emblemático pehuén, un árbol de crecimiento extremadamente lento que puede superar los 800 años. Su particular silueta se convirtió en otra de las grandes postales de esta región neuquina.
Caminar entre estos ejemplares permite apreciar uno de los contrastes más llamativos de la escapada: el verde intenso del bosque aparece frente a las laderas oscuras y los terrenos moldeados por antiguas erupciones, demostrando la extraordinaria variedad ambiental concentrada en pocos kilómetros.
La fuerza del agua también modeló algunos de sus escenarios más espectaculares. En los alrededores de Caviahue aparecen diferentes saltos y cascadas vinculados con el río Agrio, cuyo recorrido atraviesa terrenos de origen volcánico antes de continuar por la región.
Entre ellos sobresale el Salto del Agrio, ubicado a unos 10 kilómetros de Caviahue. Allí, el río cae aproximadamente 45 metros dentro de una profunda hondonada cuyas paredes adquieren llamativas tonalidades por la presencia de minerales.
La experiencia puede completarse tomando Caviahue y Copahue como puntos de referencia, dos localidades inmersas en el área protegida y separadas por paisajes de montaña. Desde allí parten diferentes recorridos hacia lagunas, cascadas, bosques y sectores volcánicos.
Antes de viajar resulta fundamental consultar el estado de las rutas y las condiciones meteorológicas, especialmente durante el invierno, cuando las nevadas pueden modificar considerablemente la circulación.

