Si bien los niños no constituyen el segmento etario en el que el Covid-19 suele presentarse con más agresividad, los especialistas advierten que hay un grupo de afecciones de las que se debe cuidar a los más chicos: aquellas que presentan infecciones respiratorias a repetición, ya que el contagio podría provocar riesgos mayores. Así, entre otras afecciones que se caracterizan por esta sintomatología respiratoria, están la fibrosis quística, las neuromusculares (con compromiso ventilatorio por menor fuerza de los músculos del tórax), el asma severa y un conjunto de enfermedades genéticas discapacitantes llamadas MPS, que son las siglas de la mucopolisacaridosis.

Este conjunto de males encerradas como MPS presenta mayor riesgo de infecciones respiratorias altas (catarros, rinitis y bronquitis) y bajas (bronquiolitis y neumonías), situaciones que, si de por sí están aumentadas en condiciones normales, implican mayor riesgo durante la pandemia del coronavirus, que tan fuerte ha pegado en las personas mayores, pero que bien puede virar hacia los más pequeños.

"En todos estos casos de afecciones con mayor riesgo de problemas respiratorios, las recomendaciones de cuidado son las mismas que para la población general respecto del lavado frecuente de manos, el distanciamiento social, uso de máscaras o barbijos y la descontaminación de material de origen no conocido", describió el doctor Hernán Amartino (M.N. 86.357 y especialista en errores congénitos del metabolismo y neuropediatría).

En las personas con MPS, además de las complicaciones respiratorias potencialmente exacerbadas por una infección por el coronavirus, los especialistas deben estar atentos también a posibles problemas cardíacos, oftalmológicos y neurológicos, ya que se han descripto en individuos con Covid-19 y estos pacientes son más susceptibles a este tipo de complicaciones.

"Aparte de los problemas respiratorios, las MPS se caracterizan por presentar baja talla, rasgos faciales específicos, dificultades para ver y oír, problemas cardiovasculares, deformidades en la columna y en manos, articulaciones rígidas, trastornos en el desplazamiento, agrandamiento del bazo y del hígado e inconvenientes en el desarrollo intelectual, entre otros signos", sostuvo Amartino.

Se originan por un desorden de tipo genético que hace que el organismo no produzca una enzima responsable de degradar unas moléculas llamadas "mucopolisacáridos", lo que provoca que estas se acumulen en forma tóxica en las células de todos los órganos. En algunos casos, las MPS evolucionan en forma lenta y en otros la evolución es rápida. Se estima que en Argentina afectan a más de 400 personas, mayoritariamente niños y jóvenes.

Un problema habitual de las MPS es que, como en la mayoría de las enfermedades poco frecuentes, no siempre son diagnosticadas en forma temprana, lo que priva al niño en muchos casos de la posibilidad de iniciar a tiempo un tratamiento orientado a prevenir daños potencialmente irreversibles. Para su diagnóstico, los médicos deben estar atentos a signos como otitis recurrentes, secreciones nasales (rinorrea) persistentes y hernias a repetición.

Otros factores que influyen en esta demora del diagnóstico son el hecho de que existen pocos especialistas entrenados para detectar las MPS y que los síntomas, si se toman por separado, pueden responder a distintas enfermedades, por lo que en ocasiones se trata cada síntoma de manera individual, sin relacionarlos con la enfermedad de base.

Verónica Alonso, presidenta de la Asociación Mucopolisacaridosis Argentina (AMA), explicó: "El Covid-19 nos obliga a estar más alertas que de costumbre a los cuadros respiratorios. Desde la asociación les recomendamos a las familias que, ante cualquier síntoma como fiebre, moco o problemas de respiración, consulten con sus médicos, porque sabemos lo susceptibles que son nuestros hijos a hacer una neumonía de alto riesgo o, como mínimo, presentar bronquiolitis o broncoespasmos. Les decimos que más que nunca se queden con sus chicos en sus casas y que, sin entrar en una paranoia, estén atentos a cualquier signo de un problema respiratorio".

Las MPS afectan a 1 de cada 20.000 recién nacidos y forman parte de las cerca de 8.000 Enfermedades Poco Frecuentes (EPoF), que son aquellas que se presentan en menos de 1 de cada 2.000 personas. A la fecha se han descripto siete subtipos distintos de MPS, los que varían en función de la enzima faltante y de la clase de sustancias (denominadas GAGs) que se depositan en el organismo.

El tratamiento -disponible para cinco de los subtipos de MPS (I, II, IV, VI y VII)- consiste en proveer en forma inyectable la enzima faltante; debe ser administrada lo más tempranamente posible y tiene por objetivo retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar síntomas como las dificultades respiratorias y la movilidad.

"En el caso de los pacientes con MPS que requieren infusiones enzimáticas semanales (TRE), durante este periodo de pandemia sería conveniente realizar las infusiones en el domicilio con personal profesional entrenado y evitar asistir a los hospitales, excepto que sea necesario", aclaró Amartino.

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