Por Florencia Bombini
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Mientras los más chicos se están adaptando al comienzo de un nuevo ciclo lectivo y los adultos están volviendo al ritmo laboral, las personas mayores son las que aprovechan ahora para salir de vacaciones.

No más pequeños corriendo de un lado a otro, no más familias haciendo filas en el restaurante, ni tampoco acumulación de gente en terminales de micro o aeropuertos. Ellos buscan tranquilidad y por eso eligen esta etapa del año, cuando cada uno está concentrado en lo suyo.

En este sentido, se dan diversos casos, como los matrimonios que no dudan a la hora de viajar, las personas solas que enseguida contratan algún paquete grupal o aquellas que tienen miedos y no lo hacen.

Para ellas, la doctora Eliana Reyes, que forma parte del equipo médico del Área de Asistencias de Assist Card, confirmó que la edad no está considerada una contraindicación para viajar.

Y destacó que con planificación y prevención se puede organizar un plan para relajarse en otro punto del país o, también, del planeta. Sin embargo, es indudable que emprender un viaje implica un estrés previo y posterior, sin importar la edad.

Al respecto, la especialista brindó una serie de recomendaciones para aquellos adultos mayores que deseen emprender una aventura o aquellos a quienes el miedo les está jugando una mala pasada.

  • Elegir preferentemente viajes en micro o en avión menores de seis horas y tener en cuenta los recorridos dentro de los aeropuertos o terminales. En este sentido, es importante evitar sobrecargarse con bolsos de mano, bolsas, cá- maras o valijas que reduzcan la movilidad. Hay aeropuertos internacionales donde los trayectos entre puertas de embarque para conexiones son muy extensos y no hay ayudas mecánicas.
  • Es importante reservar el asiento con antelación, para garantizarse una ubicación cómoda a la hora de ascenso y descenso del avión. Y, si se puede, elegir el asiento del pasillo para poder realizar caminatas durante el vuelo. Si bien las aerolíneas permiten la reserva del asiento con determinadas horas de antelación, es fundamental estar atento para que no se agoten las posibilidades accesibles. Lo mismo ocurre cuando el viaje es en micro, pues se pueden elegir asientos del piso de abajo, donde los espacios son más amplios y se evita, de esta manera, subir escaleras. Además, el acceso al baño es más sencillo.
  • Es fundamental llegar con suficiente tiempo previo al embarque al aeropuerto o a la terminal de ómnibus. En el primer caso, para poder hacer los trámites con tranquilidad y evitar situaciones de estrés en general (posibles cambios de puertas de embarque, por ejemplo). Y en el segundo, para poder colocar los bolsos sin necesidad de hacer una larga fila y acomodarse tranquilo en el micro.
  • Para disminuir el riesgo de la trombosis venosa durante el viaje (afección que se produce por coágulos que tapan las venas en las piernas), se recomienda el uso de medias elásticas, realizar ejercicios regulares estando en reposo (movimientos de tobillos y pies, contracciones de músculos de las piernas) y caminatas periódicas cada hora. En algunos casos se puede complementar la prevención con la administración de medicación específica antes de viajar (anticoagulantes), bajo prescripción médica, que se hará en la consulta pre-viaje, particularmente en las personas con riesgos de sufrir la enfermedad (trastornos de coagulación, antecedentes de otras trombosis, obesidad, várices, movilidad limitada, cirugías o traumatismos recientes).
  • Es recomendable ingerir mucho líquido durante el viaje, evitando tomar alcohol y comer demasiado. Es importante no suprimir la ingesta de líquidos para evitar ir al baño con frecuencia. La hidratación juega un papel fundamental en estos casos, sobre todo en el avión, que es un ambiente seco.
  • Aquellas personas que requieren una dieta especial (para diabéticos o hipertensos) o tengan movilidad reducida y necesiten ayuda o utilizar sillas de ruedas en las terminales, o tengan necesidad de utilizar oxígeno durante el vuelo por enfermedades respiratorias, deben contactarse con la línea aérea 72 horas antes del vuelo como mínimo (si no lo hizo al reservar el pasaje), para hacer los arreglos correspondientes a sus necesidades.
  • En relación con las vacunas, además de recibir antes del viaje las habituales del calendario oficial, pueden requerirse vacunas especiales, como la de fiebre amarilla. Debido a los efectos secundarios que se presentan con mayor frecuencia a partir de los 60 años de edad con esta vacuna, no se recomienda su aplicación sin realizar una consulta médica en un centro médico. Para destinos libres de fiebre amarilla que exigen certificado de vacunación (por proceder de un país que tiene la enfermedad, como Argentina), se podrá extender un certificado de exención de la misma.
  • Dentro del botiquín de medicamentos, además de los habituales antisépticos y analgésicos, se deben incluir antidiarreicos y antibióticos para utilizar en casos de diarrea. En aquellas personas con antecedentes de pie diabético o infecciones urinarias recurrentes, es conveniente llevar los antibióticos necesarios para usar si se presentan síntomas en destino, y no sea posible recurrir con facilidad al médico.
  • Si el país al que uno viaja tiene horario diferente, es importante tratar de entrar al nuevo horario lo más pronto posible, intentando mantener las cuatro comidas y los horarios de descanso habituales. El jet-lag puede durar un poco más a estas edades. Y lo mismo ocurre con los mareos en cruceros, por ejemplo.

Los medicamentos, otro tema que les preocupa

La forma en que la hay que llevar los medicamentos y los papeles que hay que tener encima son cuestiones que también generan cierta preocupación en los mayores. Al respecto, la doctora Reyes destacó que las personas de tercera edad deben asegurarse llevar la medicación que toman en forma habitual en la cantidad necesaria para los días de viaje planeados (con algunas dosis extras por si tienen que prolongar la estadía).

Es importante también mantener los remedios en sus envases originales (no en pastilleros) y en el bolso de mano (no despacharlos, por si se pierde o demora el equipaje). Respecto de la documentación, hay que saber que se debe contar con una receta médica donde consten todos los remedios, para presentar en los aeropuertos en caso de ser requerido, y para poder comprarlos en los lugares que serán visitados.

Las prescripciones deben ser hechas por el nombre de la droga (genérico), ya que los nombres comerciales varían según el país, y también la disponibilidad para ser vendidos de manera libre en las diferentes farmacias.

Es recomendable solicitarle al médico que le diga los horarios en que deberá tomar los medicamentos si cambia a un huso horario muy diferente. También debe llevarse una receta con la graduación de los lentes, ya que podrían romperse o extraviarse, aunque, para evitar comprar otros, algunas personas suelen llevar un par extras.

La importancia de la consulta médica previa

Muchas de las preguntas que se hacen las personas de la tercera edad tienen que ver con cuestiones médicas antes de viajar. Por eso, la consulta a un profesional es importante para emprender una nueva aventura turística con cierta tranquilidad.

En este sentido, la doctora Eliana Reyes destacó los motivos por los cuales realizar esta visita. Sucede que el medio de transporte puede, algunas veces, ser condicionante de cambios en el estado de salud previo, sobre todo en algunas enfermedades.

Viajar en avión, por ejemplo, produce efectos no deseados en personas con problemas de oído, o neumotórax reciente. O también se pueden necesitar dietas especiales en avión o barco en caso de diabetes o hipertensión. Además, los viajeros con antecedentes de enfermedades deben idealmente consultar entre cuatro y seis semanas antes de viajar, no sólo para poder planear esquemas de vacunación con suficiente anticipación, evacuar toda posible duda, sino además, porque permite adecuar los tratamientos que el paciente estuviera recibiendo con anticipación.

Otra razón para visitar al médico antes de viajar es para solicitarle un pequeño resumen de historia clínica, con los antecedentes fundamentales, y si toma alguna medicación. Podría necesitarse en caso de ser atendido en el exterior.

Asimismo, es importante llevar consigo el teléfono del médico de cabecera, por si fuera preciso consultarle algo. Es una buena idea tener una tarjeta consignando alguna condición médica, como si es alérgico a alguna comida o medicamento, escrita en el idioma del lugar de destino.