Por Daniel Beylis
paranormales@cronica.com.ar

Cuando se considera que nuestro planeta está expuesto a una considerable cantidad de peligros sobre catástrofes que podrían producirse a partir de eventos generados desde el universo, se citan desde planetas como el siempre enigmático Nibiru, con una órbita desconocida y que siempre parece una amenaza, hasta meteoros, asteroides y otras “grandes rocas” que atraviesan continuamente el espacio interestelar correspondiente al sistema Solar.

Esto, sin considerar ataques alienígenas que trataremos en otra oportunidad, o los mismos desastres que hombres y mujeres generamos voluntaria e involuntariamente, y que podría hacer que volásemos por los aires si alguno se equivoca y aprieta el botón equivocado y una megabomba nuclear termina con todo. Lo cierto es que, le pese a quien le pese, los riesgos a que se expone la humanidad que habita esta bendita Tierra son mucho más elevados de lo que a simple vista parece.

Y eso que son muy pocos los que informan y dan a conocer una información que está dando vueltas desde hace 15 años entre la comunidad científica internacional, que pone entre los más elevados peligros que corre el planeta, debido a que científicamente ya está comprobado por diferentes astrónomos e investigadores de todo el mundo.

Porque, a pesar de que casi no se habla del tema, no existen dudas de que el asteroide Apofis 99942 está direccionado para colisionar con la superficie terrestre, con algo más de suerte impactando contra la Luna, en alguna fecha aún no precisada, en las próximas tres décadas, a pesar de que volverá a pasar cerca “nuestro” el mes próximo.

¿El juicio final?

Apofis 99942 es el nombre científico con el cual los astrónomos reconocen a este enorme asteroide, pero que también fuera bautizado como el asteroide del juicio final. No por nada lleva el nombre del dios egipcio del caos y la oscuridad.

Apofis 99942 ya ha sido confirmado por los expertos pero, por algún motivo, prácticamente no se lo menciona entre los grandes peligros que puede correr la Tierra. ¿Es acaso el asteroide que producirá destrucción en nuestro mundo y la devastación de la raza humana?

Ya en diciembre de 2004, varios científicos advirtieron públicamente sobre la confirmación de un inmenso asteroide aproximándose al planeta. Un equipo de astrónomos reconocidos internacionalmente había detectado el cuerpo que permanecía oculto tras el Sol, pero con destino final en nuestro planeta.

Inicialmente recibió la designación provisional 2004 MN4, pero cuando su órbita pudo ser calculada con suficiente exactitud, recibió el número permanente 99942 (el 24 de junio de 2005) y se calculó que la aproximación máxima a la Tierra sucedería en abril de 2029, convirtiéndose en visible para todos sin la necesidad de usar telescopios o lentes especializados que poseen los diferentes observatorios del mundo.

Sin embargo, por entonces -y aun ahora- hubo algunas divergencias, en especial entre los especialistas estadounidenses de las NASA y sus pares rusos de Roscosmos, con respecto a su real trayectoria y las probabibidades de impacto, ya sea contra la Tierra o en menor medida, con la superficie lunar.

Amago y regreso

Un muy buen número de astrónomos consideran que Apofis 99942 tendría un importante acercamiento a la Tierra para el año 2029 (de un 2,7%), pero continuará su camino, aunque su trayectoria se verá alterada por la atracción gravitacional. Eso sí, Apofis pasaría por una denominada “cerradura gravitacional”, una región muy precisa del espacio de no más de 400 m de diámetro y que lo encaminaría a retornar, a partir de estimaciones de investigadores rusos.

Son muchos los que consideran entonces que el asteroide regresará siete años después, y las condiciones podrían ser otras. Es que son varios los astrónomos que indican que se estrellará directamente contra la Tierra el 13 abril de 2036 -tal es el grado de exactitud de la estimación-, aplicando sobre la superficie una energía que podría alcanzar hasta unos 750 megatones de energía cinética.

De confirmarse estos estudios, podría terminar con la vida de alrededor de diez millones de personas en apenas un segundo. Lo que debería traducirse, sin dudas, en un verdadero apocalipsis para los seres humanos.

De todas maneras, otros estudios analizan que esa fecha de 2036 podría extenderse hasta 2068, ya que su trayectoria podría variar, conforme pasa el tiempo, ya que no se lo visualizaba desde 2015, principalmente porque su órbita lo ha puesto muy cerca del Sol desde la perspectiva de nuestro planeta.

No ha estado a más de 60 grados del Sol en ningún momento desde abril de 2014, y seguirá estándolo hasta diciembre próximo. Con las observaciones más recientes de 2015, el impacto del 12 de abril de 2068 es ahora de 6.7 en un millón (1 en 150.000), y el asteroide tiene una probabilidad acumulada de 9 en un millón (1 en 110.000) de impactar la Tierra antes de 2106.

El descubrimiento. 

De yanquis y rusos

En un nuevo informe que ha sido presentado en la edición número 43 de las Lecturas Académicas sobre cosmonáutica, científicos de la Universidad Estatal de San Petersburgo afirmaron que Apofis estaría acercándose a la Tierra a unos 16 millones de kilómetros para el año 2044, a 76.000 kilómetros en el 2051, a cinco millones de kilómetros en el 2060 y a tan sólo 100.000 kilómetros en el 2068.

De acuerdo a las palabras de los especialistas rusos, el enfoque provoca una dispersión considerable en las trayectorias posibles. Entre ellas las que muestran convergencia en el 2051. Otras reentradas de resonancia orbital poseen un número de colisiones posibles entre la Tierra y el asteroide, siendo la más probable y peligrosa la de 2068.

De todas maneras, otros estudios estimaron que, tras el acercamiento del 9 de enero de 2013, el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, de la NASA, descartó la posibilidad de una colisión de este asteroide, tanto en 2029 como en 2036. Al menos para esas fechas las probabilidades de impacto son de 1 entre un millón. Como su órbita suele variar, más adelante las posibilidades aumentan.

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