Hay pocas personas a las que con total certeza se las pueda calificar como “primer hombre”. Este es el caso de Neil Armstrong. Fue el primero en pisar la Luna. En total, 12 hombres forman parte del club más selecto del mundo, el de los que llegaron a la Luna y pasearon por ella.

En 2019 se cumplen 50 años de la famosa frase de este reconocido personaje, que indicó: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”. Y esa humanidad, en 1969, estuvo pegada a la televisión para ser testigo de su hazaña y del alunizaje del Apolo 11.

De todas maneras, al parecer no sólo tenía apego a las cuestiones vinculadas al espacio, sino que además exponía fanatismo por los ovnis. ¿Cómo se llegó a semejante conclusión? De acuerdo con una carta nunca antes publicada, Armstrong invitó a un profesor que investigó avistamientos de ovnis para que el gobierno de los Estados Unidos lo acompañara en un crucero.

El mensaje revelado muestra al astronauta totalmente fascinado con la vida extraterrestre (pero en secreto), e incluso trató de proteger los nombres de los funcionarios del gobierno que habían divulgado secretos de ovnis, según trascendió. El reconocido astronauta falleció en 2012 y, hasta ese momento, nunca había hecho público su amor por los seres del más allá, pero algunos investigadores creen que los vio después de aterrizar en la Luna a mediados de 1969.

La carta es del profesor J. Allen Hynek, un consultor para el proyecto secreto Bluebook, una investigación oficial de la Fuerza Aérea de estadounidense sobre avistamientos de ovnis en la década de 1960, que ahora se convirtió en una serie de éxito en History Channel. La nota, obtenida por Sun Online, muestra que durante un crucero desde Nueva York hasta la costa oeste de África en 1973, J. Allen Hynek fue personalmente invitado a unirse a Armstrong y a su familia. La pareja dio conferencias de prensa haciendo referencia al espacio y la astronomía a bordo del “Canberra”, que navegó desde Nueva York hasta la costa de África occidental. La charla fue un éxito: asistieron más de 2.000 maestros, artistas, autores, actores, arquitectos, científicos y celebridades.

El crucero de dos semanas dio a los huéspedes la oportunidad de ver uno de los eclipses solares totales más largos de los tiempos modernos, y Hynek y Armstrong formaron parte de un panel llamado “La vida en el universo”. Armstrong fue relacionado con avistamientos de ovnis, y una de las principales informaciones que se pueden encontrar es la que brindaron algunos ufólogos, quienes afirman que Armstrong vio un ovnis después de aterrizar en la Luna en julio de 1969, pero la NASA cortó su alimentación.

En el 25 aniversario de los aterrizajes, lunares en 1994, Armstrong hizo una rara aparición pública y dijo: “Tenemos con nosotros un grupo de estudiantes, entre los mejores de Estados Unidos. Para ti, decimos que solo hemos completado un comienzo. Queda mucho por hacer. Hay grandes ideas por descubrir. Hay avances disponibles para aquellos que pueden eliminar una de las capas protectoras de la verdad”.

La ex oficial de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), la Dra. Irena Scott, quien descubrió la carta, dijo: “Muchas personas se han preguntado si Armstrong estaba interesado en los fenómenos OVNI y esto podría proporcionarle un arma humeante”. La misma persona en cuestión también detectó que Armstrong se acercó a otro investigador de ovnis llamado Leonard Stringfield cuando estaba en la junta directiva de un banco.

“Stringfield conocía a más de 50 informantes conectados al gobierno que habían divulgado información sobre eventos OVNI. Sin embargo, se negó a dar a conocer sus nombres, y sus críticos insistieron en que, sin las identidades de las fuentes, las historias carecían de credibilidad. Stringfield reconoció este problema, pero había prometido proteger las identidades de sus informantes, y sintió que si no lo hacía no obtendría más información de ellos ni de nadie más. Stringfield dijo que hace varios años, cuando Armstrong estaba en la junta directiva de un banco de Cincinnati, éste y Hynek se le acercaron con una propuesta para proteger los nombres de los informantes relacionados con el gobierno. Armstrong dijo que Stringfield podría poner su lista de nombres en una caja de seguridad en el banco de Armstrong, a la que se suponía que Armstrong también tendría acceso. La intención era que, en el caso de la muerte de Stringfield, los nombres no se perdieran, pero Stringfield rechazó la idea. No hay pruebas de que esto haya ocurrido; sin embargo, Armstrong y Hynek sí se comunicaron”, dijo Scott.