El 'Ejército de Alejito' surgió en septiembre de 2016 gracias a la iniciativa de Gabriela Peirano, una mamá que busca concientizar a la sociedad tras la muerte de su hijo. El pequeño de apenas ocho años no pudo superar una leucemia y falleció esperando un donante de médula ósea que fuera compatible.

Con un dolor infinito, de esos que nunca se pueden dejar atrás, Gabriela se lanzó a seguir el legado de Alejito, que antes de partir le dijo: "Ayudá y da". Con ese lema, la mujer, con algunos amigos y con el apoyo de su familia, comenzó a construir su propia fundación que hoy tiene personería jurídica y una sede física en la zona oeste. Y el niño hasta tiene su propia plaza en Parque Leloir, a la que hace unos días se le colocó el cartel "Alejo Trani" y un arco iris alrededor.

Enorme crecimiento

El 2017 fue un año de enorme crecimiento para 'El Ejército de Alejito'. Gabriela brindó distintas charlas en escuelas y luego fue convocada para compartir sus palabras en diferentes empresas. En cada una de ellas fue sumando voluntarios que han decidido motu proprio dar una mano. Como el caso de Maxi, un estudiante que para su cumpleaños de 18 decidió convertirse en donante de médula ósea y hoy es parte del Ejército.

“Quiero que Alejo, desde arriba, pueda ver que su lucha no fue en vano”. Gabriela, mamá de Alejo y fundadora de 'El Ejército de Alejito'.

Además, durante el año, se han realizado diferentes eventos con el objetivo de seguir generando conciencia. "Arranqué con mis amigos y mi familia, nos fuimos organizando y se sumaron 30 voluntarios", le comentó Gabriela a Crónica.

En relación con el lanzamiento de la sede de la fundación, la mamá de Alejito comentó que allí "la actividad será diaria" y "ofreceremos un sector pedagógico para familiares, ya que hoy recibo un montón de llamadas de mamás pero yo no soy profesional", comentó. Además, y con el objetivo de brindar una contención integral a los pacientes, "la idea es que vayan los chicos porque va a haber juegos".

Así como el ejemplo de Maxi, en el último tiempo se incorporó una joven que fue donante de médula para un nene de 14 años de Estados Unidos y que recibió una carta a través del Incucai donde el adolescente le agradece haberle "salvado la vida". Además, relató Gabriela, "hay un chico que canta para la fundación, que dejó atrás su enfermedad".

El Ejército de Alejito está lleno de héroes. Comenzando por Gabriela -que convirtió su dolor en lucha- hasta cada uno de sus voluntarios y de aquellas personas que se inscriben como donantes de médula ósea para poder salvar una vida.