Por Marcelo Peralta Martinez
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Cuando dormimos, no todos los sueños son iguales. Unos son más profundos y tranquilos, y otros más activos, llegando inclusive a ser pesadillas. Y otro es el que afecta a personas que se levantan durante las noches a darse una vuelta por la cuadra del barrio, otras que se sirven una taza de café o simplemente que se cambian de ropa sin darse cuenta. No están locos como muchos creerían, son sonámbulos. Lo más común es pensar que las personas que están sonámbulas están teniendo un sueño activo, pero la realidad es que no. 

El sonambulismo suele ocurrir en las primeras horas de sueño, en una fase denominada de ondas lentas o sueño profundo. Pero no todos los sonámbulos actúan de la misma manera. Algunos se levantan y caminan, mientras que otros sólo se quedan sentados o actúan como si estuvieran despiertos. 

Sin embargo, la mayoría de la gente que tiene sonambulismo puede estar desde unos minutos hasta más de media hora deambulando.

Según recientes estudios, el 19 por ciento de la población mundial es propensa a padecer sonambulismo y los hombres tienden a sufrirlo más que las mujeres. En tanto, los sonámbulos tienen los ojos abiertos, pero no ven como cuando están despiertos y siempre creen que se encuentran en otras habitaciones de la casa o en lugares completamente diferentes.

Además, tienden a volver solos a la cama y a la mañana siguiente no recuerdan  nada de lo que hicieron la noche anterior. Científicos estiman que el 15% de la población infantil, de entre 5 y 12 años, padeció en algún momento un episodio de sonambulismo, aunque su aparición va disminuyendo a medida que se avanza en edad, y a partir de los 40 años es difícil que sucedan. En tanto, estos episodios de sonambulismo se dan más en unas familias que en otras y a veces ocurre cuando la persona está enferma, tiene fiebre, tiene sueño atrasado o está estresada.

A tener en cuenta
Si tenés episodios de sonambulismo frecuentemente, lo mejor sería que vayas al médico. Pero los episodios ocasionales no suelen ser motivo de preocupación, aunque ver a un sonámbulo en acción pueda hacer gracia y hasta dar un poco de miedo. De todas maneras, se deben adoptar medidas de seguridad para evitar que tengan un accidente en estas condiciones. Seguramente escuchaste que los sonámbulos se pueden desorientar o darse un buen susto si se los despierta. No es un mito. Es totalmente cierto. Por eso lo único que se puede hacer es intentar guiarlo con la mayor delicadeza posible hasta la cama, y una vez que este se vuelven a acostar, se los tapa bien. Luego, a intentar dormirnos hasta el próximo episodio.

A no confiarse
Los peligros asociados con el sonambulismo se deben más que todo a caídas en escaleras o manipulación con objetos punzocortantes, esto porque el paciente no se está dando cuenta de lo que está ocurriendo, debido a que el 100 por ciento del comportamiento es inconsciente. Por otra parte, los especialistas coinciden en que hay formas de evitarlo, y tienen que ver mucho con la higiene del sueño, que consiste básicamente en tener horarios regulares de sueño y cumplir las horas adecuadas. 

Por ejemplo, hay que tratar de que no haya privación de sueño, es decir que la persona afectada pueda dormir placenteramente. El paciente que duerme menos horas o tiene deuda de sueño puede empezar a tener más episodios. Si una persona sonámbula suma estrés y durmió mal en los últimos días, por los motivos que sean (trabajo, hijos, exámenes), es más probable que desencadene este tipo de comportamientos a que si está tranquila, relajada y teniendo horarios de sueño normales, es decir, dormir un mínimo de 6 horas durante la noche.

Varios testimonios
El sonambulismo (del latín somnus: sueño, ambulare: caminar) es una parasomnia, y se manifiesta como fenómenos físicos y conductas no deseables que ocurren durante el sueño. “No hago nada peligroso pero tengo miedo de hacerlo. Cuando me levanto sonámbula, suelo pararme a un costado de la cama de mi hermana y me quedo un rato mirándola mientras duerme. Una vez me dijo que le toqué la cara, pero no recuerdo nada. Tras varios minutos me dice que me acuesto y sigo durmiendo”, contó Valeria Olivera (29 años), de Villa Crespo. 

Su hermana Mariana (25) dice que la mirada de Valeria la despierta y la pone en alerta. “Es evidente que me pesa porque me despierto y la tengo al lado, mirándome fijo, como si fuera un fantasma, sin fondo en los ojos. Es mi hermana, pero en ese momento no puedo sentir otra cosa que terror. ¿Y si un día se le ocurre hacer algo malo?”, se pregunta.

Este testimonio evidencia el mayor problema de los sonámbulos, que es el riesgo a lesionarse o lastimar a alguien. Los médicos recomiendan guardar bien todo tipo de elementos cortantes, cerrar las persianas y puertas, y llegar bien cansado al momento de dormir.