Florencia Bombini
salud@cronica.com.ar

Todo es alegría. El bebé acaba de nacer, los familiares están llegando con regalos mientras la mamá se recupera del parto con algún que otro dolor, opacado por la felicidad de esta nueva vida. Al día siguiente (en la mayoría de los casos) los padres vuelven al hogar con el recién nacido y comienzan a recorrer un camino desconocido. Y esto vale para todos, no sólo para los primerizos. Porque los que eran tres, ahora son cuatro y el cuidado se tiene que repartir. Todo es nuevo. Hay cambios, una palabra temida y que se relaciona con el término “crisis”. Pero, ¿no era todo felicidad? Quizá de la puerta para afuera sí. Los papás con el cochecito en la plaza en un domingo soleado generan una sensación de alegría absoluta. Sin embargo, ¿qué ocurre dentro del hogar? La llegada del bebé, sin dudas, revoluciona la vida de una pareja.

Palabra autorizada
Mauricio Strugo es psicólogo y en su libro Padres o pareja: El quiebre de la pareja al convertirse en familia”, que será presentando mañana, explica este proceso que deben superar tanto la mamá como el papá en un mundo que no parece ser tan color de rosa como se dibuja en la sociedad. En diálogo con este medio, el profesional explicó que “después del nacimiento del hijo, la parejas van a tener una crisis en su vínculo. El hijo los va a desacomodar, porque en un principio eran dos personas acostumbradas a disponer de sus tiempos y de pronto se encuentran con que van a tener que lidiar con un tercero. Entonces, la relación se triangula”.

Hay muchos artículos e incluso libros relacionados con el rol de la mujer al convertirse en mamá. Sin embargo, no ocurre lo mismo con los padres. “No hay ni una palabra sobre lo que le pasa al hombre”, expresó Strugo, quien explicó que, de acuerdo con las consultas recibidas, ha observado que el mundo masculino “en general no habla de lo que siente, entonces empecé a pensar espacios para que los padres pudieran hacerlo. Y aquí aparecen un montón de situaciones y sentimientos a partir de sentirse en confianza, descubren que a muchos les pasa lo mismo, algo que hasta ese momento no se habían dado cuenta”. ¿De qué hablan? “Manifiestan que a partir del momento que nació su hijo, parece no importar su presencia, que sus mujeres están pendientes de sus hijos, que hagan lo que hagan a ellas no les alcanza”, señaló el especialista. A su vez, detalló que uno de los problemas que mayor dolor de cabeza genera es el tema laboral. “Cuando las mujeres tienen la posibilidad de extender su licencia y no reciben el pago por esto, la mayor carga económica pasa por el hombre, y entonces se preocupan por mantener esa estructura familiar”.

Todo cuenta
Otro de los puntos planteados tanto por el hombre como por la mujer, que en un principio aparece en un segundo plano hasta que se agrava con el correr del tiempo, es la falta de deseo sexual.

“Es un tema que aparece después porque es muy íntimo. Primero vienen muy desencontrados, porque la mujer siente que el hombre no ayuda, el hombre siente que su mujer cambió. Entonces la sexualidad aparece en segundo lugar”, agregó Strugo. ¿Pero qué ocurre cuando pasa a primer plano? “A veces hay parejas que han venido a terapia con la consulta de que por lo menos hacía dos años que no se podían encontrar, como que se volvieron tan padres que no podían recuperar la pareja”.

Al respecto, agregó que “trabajando con pacientes, empecé a ver que a partir de los seis meses se empieza a recuperar la pareja. Pero a partir del año es el momento ideal para trabajar y que se recupere de verdad el vínculo. Esto tiene que ver con que el niño comienza a tener mayor autonomía, puede registrar a otros adultos y entonces por ratitos puede quedarse al cuidado de una abuela o de una tía”.

No es una misión imposible para la pareja. De acuerdo con la explicación de Mauricio Strugo, “el bebé necesita todo el tiempo de los padres, pero eso no significa que no haya momentos donde duerma y la pareja pueda hablar de lo que está pasando”.

Todo cambio genera una crisis, y eso es una realidad a la que todos los padres están expuestos. Sin embargo, no hay que olvidar que la pareja es el cimiento y sostén de una familia.

Embarazo

La sexualidad en el embarazo
La falta de deseo sexual es un problema que se percibe desde el embarazo, tanto en la mujer como en el hombre. Sin embargo, de acuerdo con la explicación de Mauricio Strugo, “la sexualidad puede estar hasta último momento y de hecho es recomendable para poder tener un parto natural. Esto genera contracciones y hace que el canal de parto se prepare. Por supuesto que esto se aconseja con ciertos cuidados”.

Y detalló que “si la pareja llega bien, es una forma de celebrar porque son conscientes de que juntos están generando una vida”.

En relación con el período del embarazo, el especialista señaló que “muchas veces las mujeres, al principio y por todo el cambio hormonal, se pueden sentir bastante mal y no quieren encontrarse. Al final del embarazo hay un aumento del deseo sexual pero, paradójicamente, el hombre, al ver la panza tan grande, suele tener una retracción o temor y se genera cierto desencuentro”.