En pocos días gran parte del mundo celebrará el Día de la Mujer, con diferentes actos, encuentros y homenajes. Será una jornada en la cual se abordarán demasiados temas relacionados con distintas problemáticas y consideraciones que azotan a la sociedad en la actualidad. Sin embargo, el 8 de marzo también es un motivo para recordar el derecho a la salud y los estudios que deben realizarse las mujeres en forma anual para prevenir enfermedades.

Porque no hay nada mejor que la prevención para evitar males mayores. De acuerdo con el asesoramiento del doctor Leonardo Imbriano (MN 190.601), miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Estética-Cosmética Biológica y Regenerativa (Sarge), existen chequeos médicos obligatorios desde que se empiezan a tener relaciones sexuales.

A partir de ese momento, el Papanicolau y la colposcopia son los dos estudios que las mujeres deben realizarse una vez al año, obligatoriamente. En el caso de tener más de 21 años y no mantener relaciones sexuales, también debe realizarse un Papanicolau.

En tanto, el ginecólogo y cirujano plástico, que está a cargo de la Unidad de Estética Genital Femenina en Delsur Medicina Estética, aseguró que otro de los chequeos es el examen mamario y en el caso de que el médico vea alguna alteración o sienta un nódulo u otra anormalidad, lo que va a hacer es: si la paciente es menor de 30 años, se pide una ecografía mamaria, y si es mayor de 40 años, se pide sí o sí una mamografía, ya que a partir de esta edad es obligatorio realizárselas una vez por año.

En el caso de que sean pacientes muy jóvenes, que tienen algún nódulo o riesgo de cáncer de mama por antecedentes familiares, se puede solicitar ecografía y mamografía para poder complementar bien el estudio de las mamas. Pero, ¿en qué consiste cada estudio?

Papanicolau

Se coloca el espéculo, se toma una muestra de las células que están alrededor del cuello del útero, que es la zona donde en general se dan los casos de cáncer de cuello de útero en su mayoría asociados a HPV, y lo que se hace con esa muestra es mandar a estudiarla al laboratorio, donde el patólogo la mira por microscopio y observa si hay algún cambio que haga pensar que eso puede transformarse en un tumor o cáncer.

Colposcopia

Consiste en pintar con ácido acé- tico el cuello del útero. Este ácido lo que permite es ver aquellas cé- lulas que tienen algún tipo de alteración en su funcionamiento o fisiología, ya que por la acción del ácido tienden a cambiar el color. El médico mira el cuello del útero con una especie de microscopio y eso le permite notar si hay cambios o malignidad, en cuyo caso se realiza una biopsia.

Mamografía

Es una radiografía de las mamas donde se observa en detalle su estructura. También se ven pequeñas microcalcificaciones (cuando las células tienden a aumentar su metabolismo, como las células cancerosas, nacen y mueren rápidamente. Lo que queda de esas células muertas son las microcalcificaciones, y crecen otras al lado).

Cuando esto sucede la mama funciona de forma alterada y puede derivar en tumor. De ahí que la prevención siempre es clave. En este tipo de casos se hace una biopsia para poder mandar a estudiar la muestra.

Agregá a la agenda un análisis de sangre

El doctor Leonardo Imbriano también les recomienda a las mujeres realizarse otro tipo de estudios.

“Sería importante medir la tensión arterial y realizar un análisis de sangre donde se pueda estudiar el hemograma (para ver si está anémica), glucemia (para detectar diabetes), medir la hipercolesterolemia, ya que hoy gran parte de los problemas de salud de la población son obesidad y diabetes. También se puede pedir un perfil renal para evaluación clínica”, comentó el profesional.

Además es importante revisar la glándula tiroides, por el notable aumento de casos con hipotiroidismo. Otro estudio muy importante es el de enfermedades de transmisión sexual, sobre todo en pacientes jóvenes, que pueden llegar a tener múltiples parejas sexuales. En estos casos debería analizar si hay HIV.