"Nosotros ayudamos a chicos cuyos derechos fueron vulnerados". La frase corresponde a Paula Barroso, quien junto con su marido Germán Benítez conforman una de las denominadas familias afectivas de sostén. Su función no termina en brindar ayuda solamente, sino darles un hogar, una mejor calidad de vida, y sobre todo cariño, a niños que han sido abandonados o que están en situación de riesgo, hasta que puedan retornar con sus padres, que es lo primero que se busca, o sean adoptados.


Ser mayor de edad y el compromiso de no adoptar al pequeño que se cuida son los requisitos para convertirse en familia de abrigo.

El pasado 20 de noviembre Paula y Germán le festejaron el primer año a una pequeña niña que tienen desde los cuatro meses, luego de que fuera abandonada en el hospital donde nació, en La Matanza. La nena se sumó a la familia y se unió con Olivia, la única hija de este matrimonio, de apenas cinco años. "Lo concreto es ayudar a una criatura a pasar ese mal momento de la mejor manera, dentro de un ambiente familiar contenido, porque así van a tener un mejor desarrollo", cerró Paula, quien se embarcó, junto con Germán, en este proyecto para cambiarle la vida a esta pequeña nena, a pesar de que saben que después tienen que dejarla ir, para que sea feliz con su nueva familia.