Por Prof. Antonio Las Heras
alasheras@hotmail.com

La Ciudad de los Cesares, Shamballá, Erks, Paititi, Isidris, Agharta son nombres de sitios nunca recorridos por ojos profanos. Encierran misterios, enigmas propios de lugares a los cuales muy pocos pueden acceder.

Citados por muchos especialistas como ciudades sagradas, para encontrar el camino que lleva a ellas, quien quiera alcanzarlas se deberá ascender a un desarrollo espiritual imprescindible. Algo a lograrse con una tarea de introspección y la obligada ayuda de un maestro que conozca el camino a desandar. Solo así, sin la necesidad de ojos físicos, se podrá acceder a una apertura que lleve a esa persona a una visión ascendente, que los deposite en ese deseada entrada a esos lugares mágicos. Esos mismos que, los profanos conquistadores, los desmedidos dictadores, aquellos ávidos de un desmesurado poder material, jamás han podido lograr ver, y todos murieron en el intento, a lo largo de los siglos.

Blavatsky y Shamballa

A comienzos del Siglo XX, la destacada filósofa del esoterismo, Madame Blavatsky (fundadora de la Sociedad Teosófica y descubridora de Jidu Krisnamurti) salió de expedición en búsqueda de Agharta y Shamaballa, a las que suele situarse en el Tíbet. Sólo su grupo más íntimo supo si tuvo éxito. Alexandra David Neel, que pertenecía a la francmasonería femenina, cruzó el Tíbet cuando ello estaba absolutamente prohibido para los extranjeros, poniendo en riesgo su vida porque contaba con la certeza de que Shamballa bien valía el esfuerzo. Shamballa, la ciudad oculta entre montañas, de los maestros y guías del espíritu donde la muerte física sólo es un recuerdo, no hay enfermedades y todos viven en serenidad y armonía. De acuerdo a las más antiguas Tradición Hermética del Asia Central, en el corazón del Desierto de Gobi (China) existe -inaccesible a profanos y curiosos- un lugar donde habita el Rey del Mundo y al que sólo algunos lamas muy avanzados llegan. Rodeado de una escogida corte de maestros en todos los conocimientos humanos, custodian una biblioteca en la que se halla toda la sabiduría actual y perdida. (Después de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, sólo aquí quedó atesorada la memoria de la Humanidad.

En suelo americano

También en el continente americano hay referencias sobre ciudades sagradas y, por ende, mágicas. A la ya mencionada Ciudad de los Cesares, debemos agregar Paititi en una región incierta de de la frontera entre Perú y Brasil, Isidris en la provincia de Mendoza en el faldeo de los Andes y Erks, en las profundidades del cerro Uritorco, cercano a Capilla del Monte, en Córdoba.

En Cuzco, los ancianos sabios describen al Paititi de este modo: "Corazón de corazón/Tierra india del Paititi a cuyas gentes se llama indios/todos los reinos limitan con él/. Pero él no limita con ninguno/ Aquí pueden verse sin atajos el color del canto de los pájaros invisibles".

Otros lo enseñan así: "Estos son los reinos de Paititi/ Donde se tiene el poder de hacer y desear/ Donde el burgués sólo encontrará comida/Y el poeta tal vez pueda abrir la puerta cerrada,/desde antiguo, del más purísimo Amor." Se supone que el lugar probable de existencia física de Paititi es en una región selvática y montañosa que ni siquiera ha sido estudiada por los científicos modernos. La gran mayoría de las expediciones desde siglos atrás nunca regresaron y si alguna vez, resultado de grupos desmembrados, hubo quienes lo hicieron llegaron tan trastornados mentalmente que les fue imposible explicar con qué se habían encontrado.

Isidris estaría situada próxima al Cerro Arco que se encuentra a poco kilómetros del centro de la ciudad de Mendoza. Se lo considera un centro energético, del cual quienes tuvieron el privilegio de visitar regresan vitalizados y dando lugar a lo que podría denominarse una nueva personalidad, cuál si hubieran encontrado la real misión de su vida en ésta existencia. El sendero que lleva hacia la supuesta localización de Isidris requiere una extensa caminata; para muchos extenuantes. Abundan quienes, al hacer la exigente travesía y no encontrar más que el paisaje natural, quejosos expresan: "Caminé tanto para ver esto."

Erks ha sido motivo de importantes investigaciones desde hace décadas por importantes estudiosos, relacionándolos a los comechingones y al cerro Uritorco. En tiempos recientes algunas personas que se extraviaron en el Uritorco fueron rescatadas días después, contando historias de haber recibido ayuda de hombres vestidos con túnicas blancas y de muy buenos modales, que los alimentaron y curaron sus heridas.

Lo concreto es que si alguien no les hubiera brindado ayuda, habrían muerto más por frío que por hambre. También está el hecho de que miles de personas de la zona afirman, desde mucho tiempo atrás, haber oído "en las noches" ruidos surgidos del interior del cerro, semejantes a los que haría una maquinaria de gran potencia. Claro que esto también tiene una explicación científica: se trataría de sonidos producidos en las entrañas de la montaña debidos a acomodamientos de las rocas debidos a la amplitud térmica.

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