Por Leonardo Schwarz
paranormales@cronica.com.ar

Estados Unidos y la Unión Soviética, hace varias décadas, pelearon mano a mano para ver quién ganaba la carrera espacial. Ambos entendían que para lograr la supremacía del espacio no sólo debían invertir y apostar al ingenio, sino también necesitaban que su reputación no se viera devaluada, en medio de un feroz intento de las dos superpotencias que ganaron la segunda guerra mundial por llegar primero en todo.

En ese contexto, en 1958 la NASA, recientemente creada, ideó un proyecto para ganarle terreno a la agencia rusa Roscosmos, para lo cual planeó un proyecto ambicioso: hacer detonar una bomba nuclear en la superficie de la Luna. Un plan por demás ambicioso, pero que encontró una inesperada resistencia de parte del resto del mundo, que terminó por minar los intentos estadounidenses, hasta que el proyecto se desarticuló.

El plan yanqui

En 1957 la URSS le había sacado un campo de ventaja a los estadounidenses, al lanzar el satélite Sputnik 1. A partir de esa situación, de este lado del continente necesitaban levantar los ánimos y buscar una alternativa que los reposicionara. Los norteamericanos sabían que no iba a ser sencillo, por lo que empezaron a idear diferentes variantes para quedar en el centro de la escena.

Después de varios meses de análisis, encontraron una fórmula para tener repercusión mundial y que quedaran a la cabeza de la carrera espacial ¿En qué pensaron los científicos e investigadores de los Estados Unidos?

Una potencial imágen de una explosión nuclear en la Luna. 

En el Proyecto A119, cuya intención era detonar una bomba nuclear en la superficie de la Luna, para así demostrar la magnificencia del poderío estadounidense sobre su competidor. Vale remarcar que el impacto iba a tener características similares a la detonada en Hiroshima o Nagasaki, durante la segunda guerra mundial. El planteo, estudiado y analizado en detenimiento, sería detonarla en la fase del plenilunio del satélite. Esto causaría que la ilumina ción del Sol hiciera que el efecto de hongo de la explosión se viera con total claridad desde la Tierra, de manera que fuera un espectáculo terrorífico y de demostración de fuerza por parte de los siempre grandilocuentes yanquis, muy afectos a mostrar sus conquistas, ya sea militar, investigativa, espacial o social.

Lo que dejó el estallido de Centauro. 

Contrapartida

En ese momento, internacionalmente se corría el rumor de que la Unión Soviética también tenía pensado hacer estallar una bomba en la superficie lunar, pero de distinta índole, ya que era una bomba de hidrógeno que coincidiera con un eclipse de Luna. Si bien la visión era parecida, distinto era el enfoque de los estadounidenses, porque los rusos no planeaban hacer estallar la Luna en una explosión de difícil cálculo e imprevisibles derivaciones.

Mientras los rusos parecían más modestos en sus aspiraciones, los yanquis buscaban hacerse propaganda con una enorme explosión que les levantara el ánimo. Así, en el seno científico yanqui, sin ir más lejos, se empezó a buscar financiamiento para iniciar el plan y reunir el equipo que necesitaba para ponerlo en marcha.

La cabeza de esta idea fue Leonard Reiffel, quien estaba acompañado por otros diez “notables”, quienes se encargaron de estudiar la viabilidad de una explosión en la superficie lunar y el potencial para poder hacerlo.

Leonardo Reiffel, encabezó el proyecto A119. 

También estuvieron vinculados el ahora recordado Carl Sagan y Gerard Kuiper, dos reconocidos astrónomos que se encargaron de estudiar las variables que estaban relacionadas con el comportamiento del polvo y gas que se podía generar cuando se impactara la superficie de la Luna.

Carl Sagan, reconocido astronómo. 

Este aspecto era muy importante para la investigación ya que determinaría la visibilidad del fenómeno desde la Tierra. En la NASA estaban decididos, pero de pronto desistieron de hacerlo. ¿Por qué? ¿Asustaron a los analistas las consecuencias de lo que podía suceder con nuestro satélite natural? ¿O fue eso lo que se intentó encubrir, y en realidad se explicó que dicha decisión conllevaría una reacción negativa por parte del resto de las naciones y fundamentalmente, de la población mundial?

Gerard Kuiper, otro de los investigadores. 

A partir de esa decisión que se consensuó con los políticos, buscaron algo que llegara a la fibra más popular de los estadounidenses, y que fuera de alto impacto. Fue entonces cuando se decidió poner en marcha el programa para que el hombre llegara a la Luna, y que un yanqui fuera el primero en pisar el suelo selenita. Así fue como Estados Unidos canceló el Proyecto A119 y fue clasificado por muchos años para que no se conociera de su propósito.

Recién en la década de los 90 fue que se reveló la existencia del Proyecto A119, y fue Sagan quien explicó que estuvo involucrado en el mismo y dio a conocer algunos detalles al respecto en su biografía. Aquellas declaraciones generaron un impacto social, ya que la gente entendió lo lejos que estaban dispuestos a llegar para ganar la carrera espacial, sin medir consecuencias. Si bien Reiffel también envió una carta a la revista Nature para ratificar el tema, hasta ahora el gobierno yanbqui no confirmó oficialmente que se haya implicado en un proyecto de tanta dimensión.

FUENTES: misterio.TV (Angélica Clarion) // Roscosmos // NASA // dogma-argentina

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