La propuesta surgió en las redes sociales siendo su mentora Elizabeth, quien argumentó al respecto que “veía cada vez más gente durmiendo en la calle, madres solas con sus hijos en brazos que no tenían nada para darles de comer, y no lo podía soportar. Entonces decidí hacer algo”.

Un testimonio que se cristaliza en las situaciones de decenas de madres que se acercan cada miércoles a las inmediaciones de la estación de trenes para garantizarles a sus niños un plato de comida.

El encuentro se suspende cuando las condiciones climáticas no son favorables, entonces surgió la necesidad de contar con un espacio cerrado. Más aún, en las últimas semanas el espacio en el que se instalan se vio reducido a partir de la construcción de un puente. Pero las madres no se rinden: todo sea por sus hijos.