Por Karina Limura
paranormales@cronica.com.ar

Los hospitales son lugares que todos alguna vez hemos pisado. La diferencia es que no todos tenemos las mismas experiencias o sentimientos al ingresar a uno. Muchas son las veces que las personas salen del establecimiento curadas y felices, pero muchas otras se retiran tristes por haber sufrido una pérdida o directamente dejan su último aliento en el lugar. Variadas son las situaciones por las que muchos no pueden salir de allí.

A veces las personas dejan este mundo por muertes violentas, debido a haber sufrido accidentes o porque simplemente la naturaleza decide que ha llegado la hora de partir. Estos acontecimientos dejan almas penando que, posteriormente, permiten vivir sucesos paranormales en esos lugares. Muchos son los relatos que cuentan que se observan sombras, se sienten olores raros y hasta baja la temperatura donde no tendría que pasar por cómo está ambientado.

Un enfermero del hospital psiquiátrico estatal detalló en un video de misterios urbanos que vivió un acontecimiento bastante llamativo con los pacientes que se encontraban bajo su control. Por razones que los lectores sabrán comprender, las historias, si bien son reales y sucedieron en instituciones de nuestro país, no indican el lugar de los hechos, ni tampoco los nombres reales de quienes protagonizaron esos casos.

El hombre con camisa a rayas

El enfermero de un centro médico del estado relató que una noche de invierno y muy fría se encontraba cubriendo su turno y había muy poco personal por el horario que era. Los pacientes no son personas totalmente irracionales o agresivas todo el tiempo, sino que poseen lapsos de desequilibrios mentales pero pueden pensar y entablar una relación con un tercero, además no todos tienen las mismas enfermedades.

Martín, el enfermero, se acuerda que aquella noche María, una anciana con demencia que siempre se encontraba con buen humor y alegre, esa noche la notó muy seria y hablando sola. En consecuencia, decidió acercarse a la mujer y preguntarle que sucedía, a lo que ella le contestó que el hombre con la camisa rayada que se encontraba en la esquina de la habitación la estaba molestando y burlándose de ella.

Al observar el lugar indicado, el enfermero no vio nada, pero en ese momento no le llamó la atención por los problemas mentales que tenía la mujer. Cuando María se calmó un poco, se escucharon gritos y ruidos que provenían de otra habitación del hospital. Rápidamente Martín se acercó al lugar y entró a la habitación para entender qué estaba ocurriendo, pero no había nada fuera de lo normal. Sin saber qué ocurría, le preguntó por qué estaba señalando al rincón, a lo que el paciente allí acostado le contestó que aquel hombre de camisa a rayas se estaba burlando de él y no se quería ir de la habitación. Fue entonces cuando, en ese preciso momento, el enfermero Martín se dio cuenta de que no era una demencia generalizada, sino que realmente allí estaban ocurriendo fenómenos paranormales.

A veces los pacientes entran en un estado de histeria, por las cosas extrañas que perciben. 

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