Por Marcelo Rodríguez
@marcel_rodrig

Cuando se menciona que tal jugador tiene tantos títulos, cuando se dice que un entrenador cosechó otros tantos campeonatos, pocos recuerdan que Francisco Pancho Sa, tiene media docena de copas Libertadores en su haber. Sí, así como lo lee. Cuatro con Independiente y luego, cuando en 1976 llegó a Boca, donde cosechó dos copas más, se convirtió en uno de los pilares en el cual Juan Carlos Lorenzo se apoyó para armar el equipo que ganaría, hace 40 años exactamente, la primera Copa Libertadores de América, luego de varias frustraciones.

Otros tiempos, otros jugadores, otro contexto. Aunque se encarga de recalcar que es hincha de Independiente, Sa se emociona cuando le pedimos que nos diga lo primero que siente cuando se le habla de aquella inolvidable Libertadores de 1977. Y sí, ojos llenos de lágrimas, mirada hacia lo lejos, tal vez mirando la tribuna de “La 12”, y nos dice: “En estos cuarenta años... Me vienen a la cabeza tantas cosas.

Cuando uno comienza es muy difícil saber a dónde va a llegar... Tengo la alegría del hincha de Boca, siento el afecto de la gente, más en estos momentos cuando Boca va a festejar 40 años de esa hermosa consagración. Nos vamos a reunir y nos vamos a juntar todos los muchachos. Este es un recuerdo que nadie podrá borrar. Tal vez seamos nosotros los que más valor le vamos a dar a esto, pero el hincha también va a festejar”.

-Cuando llegó a Boca, ya había conseguido 4 Libertadores con Independiente. ¿Cómo fue la conquista con la azul y oro?

-Fue diferente, porque Boca fue uno de los actores principales en cuanto a que el club le dio jerarquía al torneo, le dio un tremendo empujón.

Yo soy hincha de Independiente, pero en la historia yo sé que fue así. Boca perdió la final con el Santos de Pelé y luego siguió insistiendo sin suerte. Pero estoy muy orgulloso de haber sido parte de ese plantel que consiguió por primera vez la Copa.

-¿Cómo se lleva eso de haber ganado seis Libertadores?

-Para mí es un orgullo; aparte de eso no es fácil conseguir un título y encima para la Copa todos se esmeran en ganarla. Me ha tocado participar en dos equipos emblemáticos: Independiente y Boca. Y con Boca dejamos un poco la marca para los que vinieron atrás, para que la pudieran jugar más tranquilos. Cuando no salís campeón tenés ansiedad por ganar y eso te juega en contra. Pero cuando ya la ganaste, jugás de otra manera.

-¿Cómo fue aquel gol ante Deportivo Cali, del cual no quedó registro fílmico?

-Cuando jugamos la semifinal en Cali, hacía 8 partidos que no nos hacían un gol y nos anotaron en ese encuentro. Y mi gol fue una pelota que ellos rechazaron y me quedó a mí... Estaba en la mitad de la cancha y le pegué un voleo tremendo, y la pelota se clavó en el ángulo.

No le quise pegar al arco, pero salió bien y fue la clasificación para la final.

-Un gol que podría ser considerado hoy como el más lindo de toda la historia de la Copa...

-Sí, fue un golazo. Fue de mucha distancia porque estaba metido en el círculo central, pero del lado del campo contrario.

-¿Qué era Lorenzo para ese Boca?

-Fue el padre de la criatura. Lo valoro muchísimo. De los técnicos que tuve fue el mejor, y con el que más tiempo trabajé. Fueron cuatro años que trabajamos juntos. Y quedó en la historia, es una leyenda, uno de los artífices de ese Boca. Fue todo lo primero para nosotros, la primera Copa, la primera Intercontinental.

-Un técnico lleno de anécdotas...

-Sí, es cierto... Hacía regar el costado donde jugaba Mastrángelo... Eran las pequeñas ventajas que se sacaban. Era muy vivo. Una vez, antes de jugar la Copa, fuimos a ver un partido de Defensor de Montevideo, no recuerdo contra quién. Fuimos tres o cuatro muchachos al Centenario. Y de repente saca un grabador y se da vuelta y me dice: “a ver Pancho, ¿qué viste del partido?”. Yo no sabía qué contestarle, pero rápidamente le dije que era un equipo fuerte, que presiona bien y es rápido. “Muy bien, viejo, vas a ser un buen técnico”, me respondió. Él era así... Siempre tenía a alguien que le pasaba información, gente que trabajaba para él.

-Un adelantado...

-Totalmente. En el entrenamiento él se ponía a escuchar la radio para escuchar los flashes informativos de Radio Rivadavia. Y escuchaba lo que decían del rival que nos tocaba. Y él lo que hacía era tratar de replicar en los entrenamientos lo que el oponente iba a poner en cancha. Trataba de imitar el juego del rival. Y hoy se usan drones... Todos los jugadores de aquel Boca tienen un gran respeto por Lorezo; un gran técnico, exigente, de mucha personalidad y con la disciplina europea.

-No era tan catenaccio entonces, ¿o sí?

-Marcábamos como lo hacen ahora; pero también teníamos mucha gente que jugaba bien. Benítez, Zanabria, Ribolzi, Tarantini, Suñé... Y Pernía que era un jugador moderno...

-Cuando llegó a Boca, ¿qué le dijo Lorenzo por la experiencia que tenía en ganar Libertadores?

-Lo repetía siempre eso el Toto... Decía que yo le había armado la defensa. Decía “es el técnico en la cancha”. Pero la defensa ya estaba con Mouzo... Era muy obediente, muy disciplinado para jugar. Lo hacíamos de memoria. Juan Carlos era un técnico que hacía equipos fuertes.

-¿Mental o físicamente?

-De las dos cosas...

-¿Y cómo lo ves al Boca actual para afrontar la Libertadores 2018?

-Boca tiene dos delanteros que son peligrosísimos. Tiene a Cardona, a Gago en un gran momento, a Barrios con su facilidad para recuperar... Lo veo muy bien, se ha afirmado contra la opinión de todos. Se fueron Tevez y Centurión, y parece que pasó al revés, como que pegó un salto de calidad. Pero bueno, nuestro tiempo ya pasó, y ahora los que vienen también quieren tener su momento.