Por Marco Bustamante
paranormales@cronica.com.ar

Podría ser un sábado cualquiera, pero no. Jorge Fernández Gentile, jefe de suplementos del diario Crónica, Fabián "Cato" Alaci, gran camarógrafo de Crónica HD y quien escribe esta nota caminamos por la vereda de la ahora peatonal Esmeralda, rumbo a esa nota que esperábamos hacía tiempo.

Mientras Jorge repasa apuntes en unas hojas sueltas; Cato reguarda celosamente su cámara y refunfuña porque cerraron los mejores lugares para tomar cafés en las cercanías del Obelisco porteño.

De mi parte, tomo aliento y pongo el pie derecho en el arco principal del Maipo (Esmeralda 443), y de pronto, como Alicia en el País de las Maravillas, nos vemos sumergidos en un mundo mágico. Un espacio en el que todo puede pasar, un sitio donde la línea entre lo real y lo irreal es casi transparente, imperceptible.

Estamos ingresando a "la catedral de la revista porteña", en el hall nos espera Horacio Cortés, el jefe de sala del teatro desde hace casi 25 años. desde hace casi 25 años.

Pocos lo conocen por su nombre, para el mundo artístico es "el negro de la puerta"; Cortés está orgulloso porque sabe que "esa" no es cualquier puerta. Eso sí, tenemos que apurarnos: Un rato después se subirá al escenario la gente del multipremiado musical "A Chorus Line". Por eso mismo se encienden las luces, comienza a correr el contador de la cámara y arranca la entrevista.

Llamalos como quieras

A Horacio no le gusta denominarlos "fantasmas". Prefiere referirse a ellos como "los habitantes exóticos del teatro Maipo". Estamos en la sala, subidos al escenario. Hablamos sobre aquella función histórica en la cual Susana Giménez, poco antes de conquistar la pantalla chica, salió a escena con un operario colgado del techo.

Según Cortés, "ella nunca supo que había algo entre bambalinas. Susana hacia La Mujer del Año, tenía dos funciones y este muchacho se ahorcó porque sufría un problema de salud, tenía cáncer. Él era un ayudante de maquinista, muy prolijo, muy ordenado. Nosotros creemos que Cáceres y Radrizzani, otra persona que murió acá, son quienes juegan con nosotros cuando nos quedamos solos", cuenta.

El primero

Luis Efraín Cáceres era un chileno que trabajaba en el teatro y que vivía en un hotel cercano. Sin familia, le había cedido el seguro de vida y sus pocos bienes al Sindicato de Maquinistas. Pulcro, aseado, se encargaba del lugar de trabajo de los maquinistas. A comienzos de 1985 se lo vio extraño.

Contaban sus ex compañeros que se había enterado de una enfermedad terminal y se volvió más solitario y taciturno, hasta que se ahorcó en el teatro. Cáceres se colgó a una altura de cinco pisos.

"Vos no te das cuenta de lo que pasa arriba", explica Horacio mientras señala con el dedo el lugar exacto en el que apareció el cuerpo sin vida. Había ingresado a los 25 años a trabajar al teatro, y se quedó para siempre.

Candidato a fantasma

Es curioso, el Negro se ríe de sí mismo y se postula. "Un día puede pasar que algún periodista recurra a este artículo para hablar del misterioso espectro que suele aparecer en el hall del Maipo. Un tal Horacio Cortés, alguien que fue el jefe de sala durante 25 años y que decidió quedarse ahí después de su partida física. Tal vez lo reconozcan por la risa. Andá a saber", afirma.

El candidato a fantasma, todavía desde este lado, nos cuenta que algunos aman de manera pasional y visceral el lugar. "A veces digo que cuando no sesté en este plano, voy a andar correteando, tocando lo que pueda, para jugar junto con Cáceres", enfatiza.

El otro

La otra persona fallecida es el actor Ambrosio Radrizzani. Su deceso se produjo como consecuencia del incendio del Maipo ocurrido el 6 de setiembre de 1943, al intentar rescatar sus pertenencias del camarín cuando se representaba "Apaga luz, Mariposa, apaga luz", protagonizada por Alberto Anchart y Sofía Bozán. Esa noche murieron tres personas en la catástrofe. Dicen quienes actualmente trabajan en la sala que es justamente Radrizzani, el primer fantasma del teatro, el que se "mueve" por el escenario.

Con grandes figuras

Entre los dos habitantes exóticos se han repartido el edificio, Cáceres en los camerinos y Radrizzani entre bambalinas.

"A veces, las cosas desaparecen, vos dejás objetos en un lugar y aparecen en otro. Es muy raro". Cortés lo recuerda muy bien. "Un día estábamos en el escenario con Norma Aleandro y en el camarín estaba Alfredo Alcón con un asistente de dirección. Bajamos y Alfredo explica: `Yo estaba hablando con...´ y cuando se dio vuelta no había nadie. Norma estaba segura de que era Cáceres el que se apareció".

La función continúa

Es hora de salir del escenario, los técnicos comienzan a preparar las luces, mientras caminamos entre las butacas, Cortés nos habla del respeto y afecto que siente por los espectros que siguen habitando el lugar.

Hacemos una escala en la puerta del ascensor, pieza clave del misterio, porque cuando no queda casi nadie, se activa solo.

Todos los que trabajan en el Maipo saben que en realidad es Caceres el que mete su vaporoso dedo para que eso ocurra. Aunque ya curtidos, no dejamos de sorprendernos del relato del Negro.

Nos despedimos, le agradecemos a Horacio el tiempo empeñado en la nota, nos estrechamos la mano y nuestro entrevistado pronuncia una última frase, cargada de nostalgia. 

"No sé qué haría si un día se me corporiza algo, es muy difícil, pero estamos acá". Dejamos el Maipo. Ahora Fernández Gentile acumula infinidad de apuntes y el gran "Cato" guarda como un tesoro varias horas de imágenes para la próxima entrega del programa Paranormal que se emitirá en el canal Crónica HD.

Detrás queda "el Negro de la puerta", que está a punto de abrir la sala al público, mientras que Cáceres y Radrizzani también se preparan para una nueva función.

Norma y Cáceres se "encuentran"

Norma Aleandro le confesó a Mirtha Legrand su aventus con Cáceres, el fantasma más conocido del Maipo.

La actriz argentina ganadora del Oscar con "La historia oficial" no duda en contar sus aventuras con Cáceres, el fantasma más conocido del Maipo. Ocurrió en la mesa de Mirtha Legrand, lo dijo como si nada, como quien cuenta las charlas con un viejo amigo de carne y hueso.

Ante la mirada incrédula d. "La Chiqui" , Aleandro fue más allá y sobre la presencia del fantasma, afirmó: "Lo hemos podido comprobar, y cuando ellos vienen, las obras salen mejor".

No es la primera vez que Norma Aleandro se refiere al tema. En otra nota, había dicho que "este teatro (el Maipo) tiene muy buenos fantasmas, tiene dos en realidad: uno, pobre, se ahorcó... Y el otro murió quemado en un camarín. Cáceres es el que pensamos que es el que más visita el escenario, nosotros lo hemos comprobado, hay funciones a las que viene. Te digo que son las que mejor salen".

Y sobre la aparición de Radrizzani, la actriz indicó que "le tengo cariño, como siempre soy la primera en llegar al camarín, me preparo, pongo música, lo que sea. Y siento que por los camarines no estoy sola".

Dos incendios con finales trágicos

En el incendio de 1943, el actor Ambriosio Radrizzani y otas dos personas, murieron en el siniestro.
 

El Maipo sufrió dos grandes incendios. El primero ocurrió el 21 de septiembre de 1928. Ese día la gente que pasaba por Corrientes y Esmeralda se asombró al ver a las mujeres casi desnudas que corrían presurosas entre los espectadores y huían del fuego.

No hubo muertes, pero demoraron casi medio año en reparar el lugar. Y ya el 6 de septiembre de 1943, cuando se representaba "Apaga luz, Mariposa, apaga luz", protagonizada por Alberto Anchart y Sofía Bozán, se produjo el segundo incendio en plena función.  Tres personas murieron en el lugar.

Uno de ellos era Ambrosio Radrizzani, cuyo deceso ocurrió mientras intentaba rescatar sus pertenencias y algo de dinero de su camarín. Un mes después el espectáculo continuó y todos afirman que
Radrizzani volvió al escenario.

Cuando Cris Miró pasó para despedirse

Cris Miró, la primera vedette transexual que brilló en el Maipo.

Lino Patalano compró y restauró en 1994 el teatro Maipo. Y en todo este tiempo el empresario vivió innumerables situaciones en la sala, pero nunca logró ver a alguno de sus fantasmas, algo que lamenta. Sin embargo, sí tuvo su propia experiencia "particular".

En este párrafo tenemos que recordar a la genial Cris Miró, la primera transexual que alcanzó notoriedad mediática como actriz y vedette en el país y que logró un lugar destacado en el mundo del espectáculo y fue furor en los 90.

Patalano la había convocado para ser vedette principal del espectáculo "Viva la revista". Sin dudas, ese ciclo fue el despegue artístico de Cris Miró y toda su vida quedó marcada por esa experiencia.

La anécdota nos lleva al martes 1° de junio de 1999, cuando la vedette fallecía a las 2.10 de la madrugada en una clínica de Buenos Aires.

Del otro lado de la ciudad, Patalano trabajaba en su oficina del teatro. Estaba con un amigo y recuerda muy bien el momento: "Hay un pasillo largo que se comunica con la otra oficina, donde trabajaba Campana, el administrador del Maipo. Mi amigo me dice: Llegó Campana o alguien. Voy para allá para saludarlo y no había nadie. Cuando vuelvo, suena el teléfono y me dicen: Lino, te tenemos que dar una mala noticia: acaba de morir Cris Miró. Para mí, esa noche ella vino al Maipo".

Hace poco, el 5 de febrero del 2019, se anunció la venta del cien por ciento de la sala. La nueva dueña es la actriz, directora y productora Carla Calabrese, esposa del cineasta, médico y piloto de avión Enrique Piñeyro. Habrá que ver cómo se lleva la nueva propietaria con los espectros que merodean su oficina ubicada en el quinto piso.

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