Cuando los exploradores hallaron un panteón en Pensilvania no sabían lo que descubrirían en su interior. Allí estaban sepultados unos seres que se asemejaban a seres humanos, pero también hubo algunas rarezas acerca de estos cadáveres.

Es que los mismos tenían una estatura aproximada a los dos metros, lo que generó una asombrosa perplejidad, dado que su origen se remontaba al siglo XIII, y que apenas se han alcanzado los dos metros de estatura en el último siglo. Aunque lo más significativo de todo eran los dos cuernos que se encontraban dos pulgadas por encima de los párpados.

¿De qué se trataba?

Trasladados al museo de Filadelfia, desaparecieron o bien alguien se los robó, aunque en tren de suposiciones es posible que las autoridades los hayan llevado para analizarlos y someterlos a exámenes, en el más absoluto de los secretos. Cabe destacar que existen historias de nativos americanos sobre este tipo de seres. Cuando los colonos arribaron por primera vez al área, esa es la alerta que recibían. Hay humanos enormes con cuernos. Nunca fue tomada en serio, aunque de acuerdo con los indígenas, los seres salieron del océano y estuvieron allí desde que podían recordar.

Algunos aseguran que los cuernos no son en realidad huesos, sino que se colocaron en los cadáveres después de la muerte para venerar a un dios u otro. No obstante, esta explicación no explica la longitud de estos seres y las narraciones que cuentan los indígenas desde el inicio de los tiempos. Otro aspecto muy interesante de este asunto es que existen numerosas historias de seres como el esqueleto que fue descubierto, mientras perseguían a personas en la zona. Según dicen, algunos habitantes locales los han visto a través de los árboles.

Lo concreto es que seguramente será difícil determinar, con los cuerpos desaparecidos, si eran seres humanos. En ese sentido, algunos de los investigadores consideran que los seres eran humanos y practicaban alguna religión no conocida, o quizás hay más en la historia de lo que muchos pensarían.