Por Jimena Golender
salud@cronica.com.ar

En tiempos de aplicaciones, redes sociales y smarphones se hace dificil controlar el tiempo que se pasa “conectado” y el lugar cada vez más importante que ocupan en la vida diaria. Ya sea por trabajo o por ocio, el uso de la tecnología digital se convirtió en una necesidad casi básica del ser humano actual.

El problema surge cuando la interacción con los dispositivos y la tecnología genera una dependencia tal que se desarrolla una adicción a la información. Es por ello que el detox digital se convirtió en un recurso para desconectarse temporalmente de los dispositivos electrónicos con el objetivo de aprender a hacer un uso responsable y razonable de las tecnologías.

Diagnóstico

Al analizar los hábitos diarios se pueden encontrar indicios que ayudarán a saber si la mente y el cuerpo necesitan una desintoxicación digital. En los casos en que el usario visite las redes sociales más de diez veces al día, el celular sea lo primero que ve al despertarse y lo último al acostarse, si no puede dejar de mirarlo cuando está en la calle o junto a otras personas o chequea la pantalla cada cinco minutos; es probable que, aunque le cueste reconocerlo, necesite una pausa tecnológica. Pero llevarlo a cabo no siempre es fácil, la dependencia que se generó durante años no desaparece de la noche a la mañana. Se debe tomar acción de a pasos y sin eliminar por completo el uso o, de lo contrario, puede resultar un arma de doble filo y causar un efecto rebote o provocar un “vacío” en el sujeto.

Efectos negativos

Cuando el celular se daña o se pierde, o no hay conexión a internet, la reacción más común es sentir ansiedad. Para la psicología, ese desconcierto o incomodidad puede ser similar a los síntomas de abstinencia que se experimentan al dejar algún tipo de droga. Entre los efectos negativos derivados de la adicción digital, o sea del uso excesivo del smartphone se encuentra el síndrome de “text neck”: un desalineamiento de las vértebras del cuello causado por la posición que la cabeza adopta por largos períodos de tiempo mientras se utiliza el aparato.

Asimismo, pueden surgir problemas como tendinitis en los dedos o la muñeca debido a la forma en que se sostiene el celular. A estas dificultades hay que sumarles la luz que emiten las pantallas de los dispositivos y el cansancio que sufren los ojos al esforzarse por enfocar. En consecuencia, la visión empeora rápidamente, la retina puede resultar afectada y la calidad del sueño decae ya que está comprobado que manejar dispositivos electrónicos antes de dormir interfiere con el descanso. Sin embargo, las consecuencias psicológicas son las más graves. Estrés, ansiedad, dependencia, culpa, baja autoestima, son algunas de las patologías derivadas del uso irresponsable de estos artefactos.

Vale la pena

Es normal que los primeros días se conviertan en un desafío. La tentación por revisar el celular y las redes sociales se sentirá al principio pero, a medida que pase el tiempo, observarán cómo disminuye como por arte de magia. Quienes apuesten por el detox pasarán de estar pendientes del celular las 24 horas a olvidarse dónde lo dejaron, desenchufarse durante los vacaciones y hasta cerrar sus cuentas de redes sociales. El esfuerzo inicial no sólo vale la pena sino que la salud lo agradecerá y los afectos también.

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