El ejercicio físico, desde simples rutinas como caminar, hasta realizar actividades en un gimnasio o practicar un deporte, es muy beneficioso para las personas, sin importar la edad. Puntualmente, en el caso de los adultos mayores puede significar una mejora significativa en la calidad de vida, ya que impacta de manera positiva en la salud de los músculos, la circulación de la sangre e, incluso, a nivel mental.

Opinión calificada

“La actividad física es fundamental para evitar el envejecimiento muscular; poder mantener el cuerpo activo permite el aumento de la concentración grasa dentro del músculo, evitando los cambios en los tejidos estructurales que le dan la forma causando rigidez, previniendo enfermedades óseas, como la osteoporosis, y manteniendo las capacidades cardiovasculares”, explicó el gerontólogo Héctor Larrea, con relación a este tema.

Cabe destacar, que las rutinas pueden ser aeróbicas, anaeróbicas o de elongación, o bien, dependiendo de los inconvenientes que pueda tener la persona, es conveniente aplicar las tres dinámicas con algunas adaptaciones. En cuanto a las frecuencias, lo ideal es tres veces a la semana, con lo que la puesta a punto de una persona mayor puede darse en doce semanas.

El ámbito

En el caso de que las actividades físicas se realicen en un gimnasio, todas las rutinas deberán estar supervisadas por un equipo interdisciplinario integral direccionado hacia la persona mayor, ya que deberá guiarse a la persona dependiendo de su fuerza, cuerpo y demás. Además, los aparatos del gimnasio deben estar controlados y aprobados por el kinesiólogo para evitar daños y complicaciones; por esto, el uso de complementos de peso dependerá de los antecedentes deportivos del individuo.

“Sumado al tipo de prácticas, de aparatos o de deporte, la persona debe complementar la actividad con una alimentación balanceada y acorde, ya que de esta forma el cuerpo asimilará mejor los cambios”, remarcó el también director de la escuela de gerontología The Senior Home, quien también aclaró que, si bien dependerá del historial de la persona, “quitando los de contacto, todos los deportes son buenos”.

Es muy importante tener el visto bueno del especialista de confianza antes de encarar cualquier rutina nueva: a pesar de haber hecho deporte toda la vida, aquellas personas que tengan más de 65 años pueden ser más propensas a sufrir una caída, con las lesiones que puede conllevar, o de padecer una enfermedad cardiovascular. Es importante también poder llevar a cabo un chequeo a la persona para saber todos sus valores, y de esta manera, concocer cómo se encuentra su físico a la hora de iniciar una actividad.

No es sólo un objetivo estético por el que los adultos mayores optan por comenzar a realizar actividades físicas. Si el cuerpo está sano y fuerte, la persona cuenta con más independencia, lo cual genera un estado anímico general mucho más favorable para afrontar la tercera edad. Mejorar la resistencia, fuerza, equilibrio y flexibilidad, son algunas de las razones que suelen dar cuando comienzan una actividad. Los programas suelen diseñarse para fortalecer glúteos, por ejemplo, ya que los músculos de la cadera son cruciales para el equilibrio.

Otro malestar que puede complicar el movimiento de los mayores se localiza en los músculos dorsales, los cuales al debilitarse por la edad hace que se encorven hacia adelante. Reactivarlos mediante una rutina física acorde puede fortalecer la parte superior de la espalda, mejorando significativamente la postura de la persona.

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