El recorrido que realizan los cometas al aproximarse al Sol hace que estos cuerpos celestes suelten una gran cantidad de partículas y residuos que logran atravesar la atmósfera de la Tierra y llegar a su superficie. En ese contexto, en la actualidad los científicos han sugerido que dicho polvo podría ser mucho más antiguo que el mismo Sol.

El hallazgo de granos de polvo denominados GEMS, que no es otra cosa que vidrio con metal incrustado y sulfuros, que podrían originarse en cometas, representan una polvorienta reliquia que existirían inclusive desde mucho antes de la formación de nuestro sistema solar. Según el estudio científico realizado, las partículas de silicato amorfo, carbono y diferentes tipos de hielo habrían sido los ingredientes básicos de nuestro sistema solar, durante sus inicios. Luego de miles de millones de años, el polvo existente, antes del sol, dio origen a los planetas que se conocen en la actualidad.

Para comprender cómo este polvo interestelar pudo sobrevivir tantos miles de millones de años para finalmente llegar a la Tierra, los científicos han planteado que pudieron persistir en las heladas estructuras de los cometas que surgieron en los bordes de algo denominado nebulosa solar o solar nebular. Así, nuestra estrella se formó también hace miles de millones de años dentro de una nube de polvo interestelar y gas, que con el paso de los años fue contrayéndose debido a la fuerte gravedad. Toda la materia que no fue absorbida por la nebulosa solar se extendió alrededor del joven Sol, en forma de disco.

El estudio permitió que los investigadores determinaran que los granos vítreos estaban formados por subgranos más pequeños que se acumularon antes de la formación de los cometas. Estos estaban unidos por una capa de carbono que sirvió para unirlos. Los científicos estiman que el carbono no pudo haber sobrevivido a la nebulosa caliente solar, quedando solamente el polvo restante.