El mundo se pregunta por qué razón a mucha gente le parece real la existencia de fantasmas en una vivienda antigua o en otros sitios donde el paso del tiempo ha marcado cierta predisposición a estas misteriosas apariciones. Es un tema del que casi todos hablan e incluso sin tener demasiadas experiencias alguien puede llegar a afirmar que están presentes por tal o cual motivo.

Los expertos en paranormalidad nos explican que es un tema recurrente dado que son muchas las personas que dicen haber advertido la presencia de estos seres inmateriales. Al consultarlos sobre alguna prueba que pueda arrojar certezas al respecto, nos revelan que esto suele darse a partir de un cúmulo de sensaciones que, si bien no necesariamente podrán ser advertidas por todos, pueden dar fe de que los fantasmas existen realmente.

Al parecer, una de las claves estaría dada en la presunta aparición de extrañas imágenes en un lugar. También pueden manifestarse a través de una voz, un roce o un perfume que súbitamente se huele. En otras ocasiones, como una brisa suave que produce un repentino cambio de temperatura y en innumerables señales que pueden llegar a buen destino a partir de la idea concreta que sin temor expresa aquel que cree en esas mágicas apariciones.

Suele decirse que en el hecho de hacer sentir su presencia está la forma más usual de contacto que tienen los fantasmas. Sin embargo, la comprobación no es una tarea sencilla, ya que sobre la infinidad de personas que ofrecen relatos de vivencias fantasmales está la evaluación de aquellos que no siempre conducen a una afirmación.

Cuando alguien se refiere a una experiencia con fantasmas, es habitual que la gran mayoría de sus interlocutores piense que fue producto de su imaginación. Si ocurrió durante la noche, puede ser atribuido a una pesadilla o a algo que modificó la rutina del sueño, como un ruido o un movimiento extraño que lo llevó a pensar y sostener al día siguiente que se trató de una aparición. De haber sucedido en otro momento, se presume alguna patología o una conducta emparentada con un delirio místico. Pero la experiencia real muchas veces se contradice con el frío análisis, se aparta de ese camino para ingresar en una zona de dudas y de infinito misterio.

Sobre las voces que muchos aseguran haber escuchado existen diferentes interpretaciones: si bien hay personas que juran haber oído la voz de un ser querido que falleció recientemente, otras opinan que eso es imposible dado que los fantasmas no se comunican de ese modo. Entre más de doscientos encuestados, el 98 por ciento afirma que lo que escucharon fue su nombre y asocian este hecho con ondas telepáticas; es decir, uno escucha la voz en su mente y de allí la asociación con un mensaje del más allá. Una porción más pequeña de consultados sostiene que algunos fantasmas son capaces de entablar conversaciones telepáticas enteras con el ser vivo que los escucha, pero que en ellas no dan información alguna sobre lo que hay después de la muerte. A todo esto, y en una posición encontrada, hay quienes opinan que habría que arribar a una única conclusión: lo que estaría sucediendo es que el receptor confunde el origen de esa voz nocturna, que en muchas ocasiones corresponde a alguien que pasa, a una radio o un televisor encendido en otra habitación de la casa.

En cuanto a los roces y leves contactos físicos que sienten algunos, quienes de inmediato los relacionan con la presencia de un fantasma, es importante describirlos para de ese modo establecer ciertas diferencias con el resto de las sensaciones. Algunas personas dicen haber sentido el leve peso de un brazo en la espalda, un roce de una mano en el cuello, una caricia en el pelo o un golpecito en el hombro. En general sucede cuando están absolutamente solos y esto puede interpretarse como demostraciones de afecto que quiere transmitir un alma querida a quien añora demasiado y aún no ha elaborado el duelo de su pérdida. También suele interpretarse como una especie de mensaje o aviso que ese ser envía, quien de esa manera táctil nos dice: “Estoy aquí a tu lado ahora”. Por supuesto, existen otras interpretaciones que en todo caso vienen a abonar o rechazar estas presunciones que tienen que ver con la condición etérea de las almas y el contacto con aquello que llamamos fantasma.

Otras de las sensaciones que suelen verificarse en estos casos son los puntos fríos o calientes que se perciben a flor de piel. Se dice que los primeros son clásicos de los lugares embrujados, y cualquier variación perceptible en la temperatura sin causa aparente puede ser una clara evidencia, además de los olores inexplicables, la fragancia de un perfume que no pertenece a la casa. Los estudiosos del tema señalan que este fenómeno viene y va sin causa aparente y puede acompañarse de otras manifestaciones como sombras o los denominados fenómenos psicoquinéticos.