Los pilotos de aeronaves, ya sean de simples avionetas, como los de vuelos aerocomerciales y ni que hablar de aquellos que vuelan aviones de guerra, están muy entrenados para diferenciar y evaluar claramente lo que ven en su área de trabajo, o sea en el cielo mismo.

Por eso, los encuentros cercanos de ellos figuran entre los testimonios más fidedignos sobre la presencia de OVNIS en la atmósfera terrestre. Por eso, cuando alguno se anima y rompe silencios, todo parece tener más sentido en el fenómeno que nos ocupa.

En ese sentido, hace pocos días apareció una voz que encendió las alarmas: se trata del comandante David Fravor, hombre que perteneció a la Armada de los Estados Unidos durante 18 años, y en ese lapso protagonizó un hecho que eriza la piel: durante un vuelo el 14 de noviembre de 2014 divisó algo que reportó a las autoridades y que jamás olvidará. “Lo que vi no era de este mundo”, dijo 13 años después de haber ocurrido.

Desempolvando secretos

El tiempo es capaz de desterrar miedos o de maquillar incertidumbres. Quizá por ese motivo esperó más de una década para contar un suceso que lo aterró en el pasado. Estaba piloteando su FA-18 en una misión de entrenamiento por el sur de California cuando súbitamente todo comenzó a ser extraño. Vio un objeto de unos 12 metros, sin alas, que volaba delante de sí. La velocidad que llevaba era increíble, al mismo tiempo que errática.

“No vi nada como eso en toda mi vida, en mi historia de vuelos, que tuviera esa performance, esa aceleración… tengan en cuenta que esa cosa no tenía alas”, narró el militar.

Los controladores aéreos reportaron objetos que caían a gran velocidad desde unos 25.000 metros de altura, “en línea recta”. Todo el equipo estaba pendiente. Incluso desde las otras aeronaves que formaban parte de la misión.

Y de inmediato agregó: “Miramos hacia abajo, vemos un alboroto blanco en el agua, como algo debajo de la superficie, y las olas que rompen… pero vemos a su lado, y está volando y es este pequeño tic tac blanco, y se está moviendo: izquierda, derecha, adelante, atrás, al azar”.

El resto de los aviones caza y el comandado por Fravor iniciaron una búsqueda incesante. Pero en ese momento, como si supiera que iban tras sus pasos, el OVNI aceleró rápidamente, superó la altitud por sobre todos ellos y desapareció.

“Cuando comenzó a acercarse a nosotros, cuando comenzamos a descender hacia él, estaba volando en forma alargada, por lo que era un tic tac, con el extremo redondeado yendo en dirección hacia adelante… No sé qué fue. No sé lo que vi. Sólo sé que fue realmente impresionante, muy rápido y que me gustaría volarlo”, describió el militar, que pese al tiempo transcurrido, volvió a mostrarse aún atónito.

La velocidad del objeto fue una revelación para todos. Ninguno que conocieran se acercaba siquiera a lo rápido que demostraba ser en sus maniobras. “No sé si fue una vida alienígena, pero diré que en el universo infinito, con múltiples galaxias que no conocemos, si somos el único planeta con vida, es un universo muy solitario”, cerró diciendo lacónicamente David Fravor, antes de volver a encerrarse en su secreto.