Por Leo Schwarz
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Afines de diciembre y en los primeros días de enero suelen realizarse balances de lo que deja el año que se despidió. En relación al 2018 que ya es historia, el saldo da para analizar si se lo vincula a las catástrofes naturales. Es que miles de personas, en diferentes partes del mundo, perdieron la vida a causa de distintas tragedias, dado que se produjeron varios terremotos que destruyeron diferentes ciudades, así como también se debieron sufrir incendios forestales que afectaron a miles de hectáreas y ciclones que causaron enormes inundaciones, que en todos los casos alcanzaron saldos fatales.

Así, el impacto emocional y económico fue muy amplio, pero la tendencia negativa se extendió en los últimos días: en Indonesia hubo un tsunami que terminó con el peor número anual de muertos en más de una década.

Y si bien para la mayoría, estas catástrofes son el resultado del cambio climático, en cambio para otros son señales del fin de los tiempos, que empieza a acelerarse. Y con esta evaluación, si 2018 fue un año realmente catastrófico, ¿qué se puede esperar para 2019? ¿Habrá muchos más desastres naturales?

Esa pregunta, inquietante por donde se la analice, es el principal motivo de estudios entre los expertos en la materia, que lucen preocupados. “La verdad es que no tenemos la respuesta a esta pregunta, pero son muchos los que creen que la superluna de sangre de lobo que ya puede ir viéndose en enero podría marcar el comienzo del Apocalipsis, sostienen por lo bajo algunos investigadores de fenómenos naturales, así como los “gurúes” del ocultismo.

La superluna encendida de sangre de lobo.

Cómo se inició

Por lo bajo, tanto los especialistas en fenómenos generados por la naturaleza, coincidentemente con los conspiracionistas se refieren a “la superluna de sangre de lobo”, en forma muy preocupante. ¿De qué se trata? Es la convergencia de algunos eventos lunares. Es que, como todos saben, el satélite de la Tierra, que no es otra cosa que la Luna, tiene incidencia directa en la vida de nuestro planeta.

Por un lado, hay un eclipse lunar total, también conocido como Luna de Sangre. Esto ocurre cuando la Tierra se alinea entre el Sol y la Luna, lo que hace que la luz del llamado dios Febo sea filtrada por la atmósfera de nuestro planeta. De ahí que el satélite tome un diabólico tono rojizo. Considérese que, después de ese alineamiento de este mes, el próximo eclipse lunar total se producirá recién en 2021.

En segundo lugar, la llamada “superluna de sangre de lobo” ocurrirá durante la superluna. Esto ocurre cuando la fase completa de una Luna coincide con el punto en su órbita de máximo acercamiento a la Tierra. Estos dos factores hacen que se vea un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante de lo que normalmente se puede observar desde nuestra posición.

Considérese que este fenómeno será visible desde América el Norte, América del Sur, oeste de Europa y África el próximo 21 del corriente mes y durará aproximadamente 60 minutos, a lo largo de todo el proceso. Además del sorprendente fenómeno, lo que muchas personas desconocen es que la citada “superluna de sangre de lobo” coincidirá con la festividad judía y que al parecer tiene cierta conexión con la profecía de Zacarías.

Lo sorprendente es que se llega a una conclusión increíble: un vínculo entre el díscolo presidente de los Estados Unidos, el polémico Donald Trump, con el rey persa Ciro, un gobernante no judío que terminó el exilio babilónico y ayudó al pueblo judío a construir el Segundo Templo, en 516 a.C.

Para muchos es inminente el apocalipsis y Donald Trump tendrá mucho que ver.

Según trascendió en diferentes medios de comunicación, los estudiosos estiman que esta próxima Luna de sangre reunirá el cielo y la Tierra cuando el eclipse coincida con la festividad judía de Tu Bishvat (el día 15 del mes hebreo Shevat), que a su vez coincide con el segundo aniversario de la toma de posesión de Trump como mandatario estadounidense.

Y para que esto no se perciba como una simple casualidad del destino y tome más fuerza entre los que viven alejados del escepticismo, solo hay que tener en cuenta que el multimillonario devenido político nació la noche del 14 de junio de 1946, a los quince minutos de un eclipse lunar total y 700 días antes de que se estableciera el estado de Israel.

Pero los números siete de Trump no terminan acá. Cuando tuvo lugar su toma de posesión, el 20 de enero de 2017, tenía 70 años, siete meses y siete días. Y es por este motivo que los expertos en profecías creen que son señales de los últimos días. Y que todo podría desencadenarse.

¿Podrá ser que la “superluna de sangre de lobo”, generadora de potenciales catástrofes y que podría acelerar el mismísimo Apocalipsis esté directamente relacionada con figuras como Trump, quien ha producido un verdadero cimbronazo político a escala mundial, desde su llegada al poder.