Por Leo Schwarz
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El Metro de Caracas acumula más de tres décadas de vigencia y, durante todo ese lapso, es el medio más elegido por aquellos venezolanos que desean trasladarse de un sitio hacia otro de la capital de Venezuela. Por su bajo costo y su velocidad, más de dos millones lo utilizan a diario sin importar la innumerable cantidad de leyendas sobre enigmas y misterios que lo rodean. Es que hasta el más escéptico tiene bien en claro que en esa vía de transporte terrestre existen varias historias de fantasmas que acechan a los pasajeros constantemente, pese a lo cual, la necesidad los hace enfrentarse a una eventual situación de susto sobre los vagones que circulan diariamente. Por este motivo, bien vale la pena detallar algunos de los acontecimientos que perturban a una importante franja de aquella sociedad.

La novia de los dientes

En la estación Colegio Ingenieros el personal de seguridad parece no tener paz. Así, uno de los trabajadores narró la historia de una joven odontóloga, que, tiempo atrás, según comentó se iba casar en un templo que queda en las afueras de la estación. Sin embargo, al llegar el día de su boda, el novio la dejó plantada y ella, en su desesperación, decidió entrar en las instalaciones con su vestido de novia y lanzarse a las vías del tren. Recientemente, el operador detalla que “entrado el turno de la noche, haciendo el recorrido visual de las cámaras de seguridad, mi compañero de trabajo me indica que observe la cámara número 3 del andén, porque le pareció haber visualizado algo. Así, cuando verifico, ambos pudimos observar inmóviles la imagen de una mujer vestida de novia, caminando por los rieles de la estación, desapareciendo al pasar unos segundos”. Ambos empleados aún no salen de su asombro.

La Caminante

En la estación Los Dos Caminos se cuenta que una mujer suele aparecer caminando en la oscuridad de los túneles. Un hombre del área de seguridad comentó lo que espera haya sido su primera y única experiencia paranormal: “Una noche, mientras realizábamos el chequeo y control de acceso a la estación, para controlar los trabajadores que van a realizar diferentes tareas en la zona de los túneles, vemos por uno de los monitores de seguridad el ingreso de una joven a las vías del tren”. Anonadados por lo que observaron, el encargado de la estación y su compañero decidieron llamar por radio a los operadores que se encontraban cerca del andén. “Nosotros les indicábamos por radio que había una mujer caminando en vías, ´está en las vías del tren’, les dijimos. Lo más increíble es que los operarios no observaban nada y mientras pensaban que era una broma de mal gusto, pudimos ver cómo la mujer desaparecía moviéndose de un lado al otro”.

El mecánico del tren fantasma

En Propatria, específicamente en los patios y talleres de ese lugar donde resguardan las unidades y vagones que no están en servicio, en el horario de la noche generalmente empiezan a moverse las máquinas, se encienden los trenes y se apagan las luces, sin que alguien se arrogue esos movimientos. El mecánico, como lo conocen en Propatria, suele aparecer cuando hay personal nuevo, cauteloso de cualquier cosa que suceda en los trenes inactivos.

La paciente diablólica

En un sitio llamado Petare los trabajadores del metro confiesan que una mujer aparece en el que denominan el “desahogo” (descanso donde trabaja el personal operativo) y a veces también es vista en la sala de primeros auxilios. Los empleados relatan que se trata de una paciente que “aparece vestida con una bata de quirófano y una vía intravenosa colocada en el brazo izquierdo”.

Quienes trabajan en el horario nocturno, suelen escucharla llorando y gritando: “¿Quién me va a atender?”. Al respecto, uno de los operadores explica, desde el anonimato, que la paciente diabólica -así llaman a la fantasma- sólo logra verse por medio del monitor de las cámaras de seguridad y al recorrer los pasillos de la estación se escuchan sus lamentos.

El espectro del grifo

En el baño del cuarto de la sala de primeros auxilios de la estación Chacaíto se siente y aparece un espectro que suele andar de ronda por las noches. La imagen de una niña es la que ahuyenta al despavorido personal, que no entiende cómo puede producirse el suceso. “Era una jornada laboral normal. Jamás pensé que vería eso pues no creo en ese tipo de cuestiones o cosas. En la noche, tras organizar los papeles, decidí acostarme a dormir en la sala de primeros auxilios. Apagué las luces para descansar y escuché el sonido del grifo (la canilla) del lavamanos abrirse. Me levanté y observé que el grifo estaba cerrado. Mi cansancio era tal que decidí ignorarlo, apagué la luz y me acosté otra vez. Al cerrar los ojos escuché nuevamente el sonido del grifo, por lo que prendí la linterna de mi celular y desde mi puesto apunté la luz al baño y al pasarla por el lavamanos observé la imagen de una niña sin rostro, abriendo y cerrando el grifo”, contó atónito un encargado que, como muchos otros, prefiere no dar a conocer su identidad.

¿Los hechos se relacionan con los continuos suicidios?

En general, cuando trasciende un suceso paranormal, muchos tratan de minimizarlo. Pero en el Metro de Caracas esa tendencia se rompe, considerando que al ser tan frecuentes las apariciones y los hechos ya dejan de ser una simple creencia para transformarse en enormes sucesos que, con el tiempo, toman visos de veracidad. A partir de esta situación los experimentados conocedores en la materia tratan de buscar una explicación plausible a los acontecimientos. Y si bien hasta el momento no dieron en el punto preciso, existe una teoría mayoritaria que se alimenta a diario: los acontecimientos de fantasmas están directamente relacionados con la extensa cantidad de personas que eligen el Metro para terminar con sus vidas. Tal es así que desde 1983 (año en que se inauguró el servicio) más de 800 personas se lanzaron a los rieles, con un dato alarmante: la mitad de los que intentaron suicidarse no lograron su cometido. La otra mitad, que sí cumplió su propósito, podrían ser los abanderados de los episodios paranormales que alertan a la sociedad de manera permanente.

Aunque los funcionarios del Metro de Caracas prefieren ponerle otra etiqueta al término suicidio, en los registros de la empresa están marcadas las cifras de la cantidad de personas que se tiraron a las vías para quitarse la vida, a tal punto que iniciaron un plan para tratar de achicar las estadísticas que son muy desalentadoras. Pero esas muertes cuentan con una doble problemática, ya que no sólo lo alista como un lugar inseguro sino que además lo confecciona como un sitio plagado de situaciones irregulares.