Por Florencia Bombini
fbombini@cronica.com.ar

El Director Médico del Instituto Soma, en  primer lugar, definió a estas herramientas como “estructuras sociales formadas por diferentes individuos y organizaciones que se relacionan entre sí formando comunidades en plataformas digitales”.

Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin, Snapchat y muchas otras ofrecen ofrecen servicios que permiten formar grupos, compartir información, imágenes o videos según los intereses de los usuarios.

Cada red social tiene sus objetivos y usos particulares, por lo que los contenidos deben adaptarse a cada una de ellas.

Los más
Comunicación Instantánea: Todas las personas tienen la necesidad de relacionarse con otras. Las redes sociales ofrecen la oportunidad de compartir momentos especiales y ponerse en contacto con amigos, conocidos o desconocidos de cualquier parte del mundo.

Oportunidades laborales
Estas herramientas digitales pueden ser la mejor carta de presentación. Una de sus ventajas es que se pueden considerar un currículum 2.0, que no hay que dejar de desaprovechar.

Trabajo
Muchas empresas buscan a los posibles candidatos en redes sociales profesionales como Linkedin.
Incluso investigan sus perfiles personales en otras redes como Facebook o Twitter para conocer mejor a sus candidatos. Por eso es tan importante configurar correctamente la privacidad de los perfiles y ser muy cuidadosos con lo que se sube.

Información y entretenimiento
Las redes sociales ofrecen información y entretenimiento a tiempo real y a la carta. Se puede elegir a quién seguir o qué medios de comunicación interesan para mantenerse informados en lo que pasa en cualquier lugar del mundo.

Denuncia de situaciones
Gracias a estas herramientas, salen a la luz situaciones que a los medios de comunicación les pasan desapercibidas. Además, facilita la labor de organizar acciones solidarias como pueden ser animalescomo los días de vacaciones, los objetos que uno tiene en su casa o la geolocalización convierte a las personas en posibles víctimas de robo.

Normas de uso
Incumplir las normas de uso de las social media publicando contenidos indebidos puede traer como
consecuencia el cierre del perfil. 

Ciberbullying y Grooming
Son dos fenómenos que afecta sobre todo a niños y jóvenes menores de edad. El ciberacoso es la
variante digital del acoso escolar que consiste en humillar a una persona de forma reiterada con mensajes insultantes y crueles o amenazas en redes sociales. En tanto, el grooming son adultos que, haciéndose pasar por jóvenes, entablan una relación de amistad y confianza con menores para convencerles para que les envíen imágenes eróticas.

Adicción a redes sociales
Dejar de lado las obligaciones o perder mucho tiempo en el mundo virtual, algo que ya abarca a todas las edades, puede resultar un problema complejo y a la vez grave, sobre todo para jóvenes que viven  pendientes de la imagen que reflejen estas numerosas herramientas.

De acuerdo a la explicación del doctor Waisburg, los niños en el desarrollo y cognición social dependen de la interacción con “personas” y no con pantallas. Esta interacción precoz tiene la ventaja que naturalmente e instintivamente los niños buscan el contacto corporal, afectivo y visual con otros. La realidad actual de los entretenimientos es un capítulo que va de la mano de la evolución tecnológica y de las relaciones entre padres e hijos y mismo entre pares.

Tal vez el “aislamiento sanitario” refleja las dificultades en lo que significa el entretener a los hijos y la difícil misión de evitar el “Mamá estoy aburrido”.

Hace apenas 20 años, los niños jugaban todo el día al aire libre, en la vereda, andaban en bicicleta o hacían deporte y construían fuertes. Los chicos de antes, con su dominio de juegos imaginarios, creaban su propia forma de divertirse, que no necesitaba de gran maquinaria o equipamiento costoso ni la supervisión de los padres.

Hoy las familias son diferentes. La influencia de la tecnología en una familia del siglo XXI está fracturando su base y causando una desintegración de los valores fundamentales que hace tiempo eran el tejido que las unía. Los padres tienen que hacer malabares con la escuela, el trabajo, la casa y la vida social, y dependen enormemente de las tecnologías de la comunicación, la información y el transporte para lograr unas vidas más rápidas y eficientes. Un estudio realizado en 2014 por la Kaiser Foundation mostraba que los niños en edad de primaria consumen un promedio de 7,5 horas diarias de tecnologías del  entretenimiento, el 75 por ciento de ellos tienen televisor en su dormitorio, y el 50 por ciento de los hogares estadounidenses tienen la televisión encendida todo el día.

Los niños recurren a la tecnología para la mayor parte de sus juegos, lo cual reduce los retos para su creatividad y su imaginación. Los cuerpos sedentarios y bombardeados con estímulos sensoriales caóticos generan retrasos en el cumplimiento de las etapas del desarrollo infantil, con las consiguientes repercusiones negativas en las aptitudes esenciales para la alfabetización.

Los jóvenes de hoy, preparados desde el principio para la velocidad, llegan al colegio con problemas en su capacidad de autorregulación y de atención, dos elementos necesarios para aprender, y que al final acaban por ser problemas importantes de control del comportamiento para los profesores en el aula.

Algunos consejos para los padres

El consumo de las redes sociales por parte de los niños es un factor más que peligroso y que merece la atención constante de sus padres. Ante esto, el doctor Claudio Waisburg brindó una serie de consejos para que los adultos no pierdan el control de la situación (o que los niños se “apoderen” del control). 

Hablar sobre los mensajes de texto con contenido sexual: Explicarle a los hijos las consecuencias emocionales de la práctica del sexting, o envío de mensajes con contenido sexual, a través de celulares u otros dispositivos electrónicos.

También deben tenerse en cuenta las repercusiones a largo plazo: Una foto o un mensaje puede reenviarse a otros contactos y resurgir después de mucho tiempo y avergonzar a la persona o generarle problemas escolares o laborales, entre otros. 

Cuando el contenido empieza a circular es imposible detenerlo. Habrá que asegurarse entonces que los hijos adolescentes entiendan que es un delito poseer imágenes sexuales explícitas de menores de edad.

Evitar que los mensajes interfieran con el sueño:
Enviar mensajes de texto después de apagar las luces o de acostarse puede interferir con
un sueño reparador, especialmente cuando los contenidos son estresantes o están cargados de emotividad. 

Algunos estudios sugieren que estar “conectados” a la hora de ir a dormir puede derivar en dificultades para conciliar el sueño, en un mal descanso y una posterior somnolencia diurna.

Controlar los contenidos:
Es importante saber cómo los hijos usan los celulares, Internet y las plataformas de comunicación social para relacionarse con los demás. Es recomendable sentarse de vez en cuando con él para ver los mensajes o hacerle saber que es el padre o la madre quienes pueden revisar el contenido de su teléfono periódicamente. Se puede también instalar un sistema de control paterno en el teléfono celular del chico para enterarse de cuántos mensajes de texto tiene o cuántas búsquedas hace en la red  electrónica.

Establecer y aplicar límites:
Si el hijo adolescente no desea cumplir con las reglas y expectativas  impuestas por los padres, es recomendable tomar medidas: si es necesario, quitárselo. Es importante recordar que tener un teléfono es un privilegio, no un derecho, y pensar que prevenir cualquier posible consecuencia grave supera todo enojo o manifestación de ira que un chico sea capaz de expresar.