Por Marcelo Peralta Martínez
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Todos los trabajadores (y quienes tienen actividades como el estudio, que generan un esfuerzo enorme) deben poner un punto distintivo a las tareas que desarrollan durante la mayor parte del año, para poder, tras ese período de desconexión, retomar la actividad mucho más despejados y renovados. Veremos de qué manera se debe entonces actuar ante esta situación.

Descansar un período mínimo tras un extenso tiempo de esfuerzo es algo que todos deberíamos tener. Así, en este informe, se tratará de mostrar una serie de inconvenientes a los cuales se enfrentan quienes, por diferentes motivos, no están en condiciones o pueden hacen uso de ese receso, ya sea en el plano laboral, educacional o en cualquier otra actividad que genere desgaste, tanto físico como mental, a partir de las recomendaciones efectuadas por Adecco Argentina, filial de la empresa líder en el mundo en consultoría integral en Recursos Humanos, y que explican por qué es importante tomarse vacaciones, y cuáles son los consejos que se deben seguir.

Los peligros más comunes

Para algunas personas, las vacaciones no son síntoma de descanso y relajación, debido en gran medida a que su adicción al trabajo o el compromiso por cumplir sus obligaciones económicas los llevan a no anhelar, como la mayoría de la gente, la llegada de este receso, ya sea laboral, educacional o de cualquier otra actividad. En ese sentido, no tomarse un descanso anual puede traer consecuencias graves a nivel físico y mental, pero también puede afectar el ámbito social de esas personas. Pero vayamos a los puntos salientes que sufren los que no pueden tomarse ese descanso anual.

No todos los trabajadores tienen la capacidad económica para tomarse un descanso anual. Eso lo
sabemos muchos. Pero ya sea en el plano laboral, como en el campo de quienes estudian, o aquellos que tienen una vida social con un sinfín de actividades de cualquier índole, la necesidad de vacacionar es imperiosa. Para esos casos, lo importante será comprender que, por el período en el que se toma esos días, ese ser tendrá que comprender que cambiar de rutina, desenchufarse de la actividad a la que se dedica, es clave.

Cambiar hábitos, como no levantarse a la misma hora que cuando se cumple obligaciones, tomarse el
tiempo para tomar mate o desayunar en familia, salir a caminar, ir a una plaza, visitar a familiares que hace mucho que no se ve. ¿No les alcanza? Sería interesante buscar entretenimientos que distraigan la atención. Jugar a lo que sea con los hijos, nietos, sobrinos, charlar con amigos y vecinos, distraerse mirando una película sin pensar en que al otro día debe levantarse temprano, cocinar, arreglar el jardín de la casa. Las variables son muchísimas.

¿Qué todo eso puede romper con las obligaciones que se hacen durante los otros 350 días del año? No debería importar tanto, aquellos hábitos se recuperan, en especial, si la persona es realmente responsable. Ese recreo no romperá las obligaciones asumidas, pero hará muy bien la variación.

Todo vale
Los especialistas advierten que por más mínimo que sea el receso, hay que hacer uso del mismo. Y si se puede, intentar “escapadas” o huecos de dos, tres, o hasta cinco días, en donde un poco de aire libre y pileta, un parque, quienes pueden un bosque, el mar o las sierras, ríos, permitirán olvidar rápido la rutina. Y es importante “recuperar” el sueño, y dormir sin presiones.

Levantarnos cuando estemos bien descansados y recién ahí comenzar a realizar las actividades  necesarias.

Además, contamos con un buen rato para hacer una siesta, que nos llene de energías para disfrutar el resto de nuestro día.

¿Cómo organizarse para no preocuparse? 
La importancia de relajarse: el recreo de tu vida Desde chicos, en la escuela, sabemos que el recreo es para despejar la mente y regresar con las energías renovadas al aula y entre otras cosas prestar más atención. 

Ya que durante el siguiente lapso los nenes estarán bajo mucha presión entre exámenes, tareas, y la cantidad de tiempo que deben estar en el aula sin moverse. Por estos factores, se conoce que los beneficios del recreo escolar son muchos. 

En él, aprenden habilidades sociales cuando crean un juego juntos, debaten una jugada en equipo o esperan su turno para participar. También ayuda al aprendizaje: hay estudios que demuestran que los menores que disfrutan de un buen recreo son más propensos a concentrarse más en las tareas del aula y hasta salen mejor en los exámenes. 

De esta manera el recreo es un breve descanso del alumnado después del trabajo en el aula, que generalmente se da en el patio y sin el maestro. Este es un tiempo y un espacio con libertad para decidir qué hacer, cómo y con quién; para descansar y disfrutar, despejarse, desestresarse, jugar, correr, repasar tareas e interactuar entre pares.

Actividades físicas espontáneas y libres, como correr, saltar, perseguirse, jugar con pelotas o bailar, moverse y escuchar música, mejoran el rendimiento posterior de la atención, concentración, comprensión y memoria. Todo esto, llevado al adulto, presenta los mismos resultados si lo comparamos entre el ámbito laboral y el escolar. Es decir que es hora de salir al recreo, jugar un rato y volver pleno para continuar con nuestros proyectos.

Para comenzar el período de receso laboral y/o educacional y disfrutarlo al máximo es importante dejar todo en orden. Si se trabaja en equipo, hay tips a cumplir que viene bien recordar.

• Hacer un traspaso de funciones con tiempo: si alguien va a cubrir el puesto durante las
vacaciones hay que asegurarse de que dispone de toda la información que necesita. Es muy útil
hacer un informe con la situación actual del puesto de trabajo, los contactos que pueden ser útiles, las contraseñas que pueda necesitar y una previsión de cosas sobre las que tiene que estar pendiente.

• Anticiparse y terminar los proyectos para la primera semana de regreso: aunque la fecha
parezca lejana, es necesario adelantar el trabajo para la primera semana después de las vacaciones
y que el periodo de adaptación, es decir, el momento del regreso sea más placentero.

• Repasar la agenda: la semana antes de comenzar el descanso es crucial repasar la agenda
y la lista de pendientes. Asegurarse de dejar todo encaminado y no olvidarse ninguna reunión ni
tarea por hacer.

• Hacer una limpieza: días antes de salir de vacaciones se puede poner en orden algunas cosas, como vaciar el correo, limpiar la computadora, el escritorio, y así dejar todo preparado para que la vuelta a la actividad sea lo más sencilla posible.