Por Leonardo Schwarz
paranormales@cronica.com.ar

Las nunca confirmadas relaciones entre seres humanos y alienígenas llegados de otros mundos a lo largo de la historia es un tema que seguirá debatiéndose hasta que algún día se conozca la verdad. Lo cierto es que el coqueteo entre la raza humana y las sociedades extraterrestres se define como una de las teorías más curiosas en el tiempo. Y, en ese sentido, el misterio de los cráneos alargados tiene a todos desconcertados, a tal punto que genera diferentes posturas.

Otra imagen. Muestra un cráneo con una prominente deformación. Siguen siendo estudiados en detalle. 

Esta variedad de opiniones crece a medida que siguen detectándose evidencias curiosas, como la que ocurrió en Croacia, donde investigadores descubrieron tres antiguos esqueletos similares a extraterrestres en el cementerio del sitio arqueológico Hermanov Vinograd, en 2013, y que tras ser analizados por varios años abren un manto de dudas, con respecto a si se trató de deformaciones craneanas inducidas o si se trata de restos de seres de otros mundos.

Ejemplos sobran

A la hora de contextualizar el tema, es necesario aclarar que la modificación craneal intencionada (ICM) artificial no fue una práctica aislada ni tampoco se ejecutó en una única parte del mundo. La realizaron desde los Hunos y los Alanos hasta los Mayas y los Paracas (antiguos peruanos), pasando por las tribus Chinook y Choctaw (Norteamérica), los “cabezas alargadas” africanos y algunos pueblos de Tahití, Samoa, Hawái o Vanuatu. Esta deformación se realizaba durante la infancia, cuando el cráneo de los bebés aún es bastante blando y maleable y sus huesos no están fusionados. La cabeza se envolvía con un paño de tela o se usaban unas tablas de madera para que los huesos crecieran de forma aplanada y alargada. Se empezaba un mes después del parto y el proceso continuaba durante seis meses, con la intención de diferenciarlos como una clase más alta.

De todas formas, la ciencia contemporánea no encuentra la manera de explicar estos restos esqueléticos de seres antiguos como mutaciones o deformaciones intencionales. Si bien existen muchos ejemplos de deformación craneal artificial y hay evidencia de los métodos utilizados por las culturas primitivas para lograr esta práctica, el volumen craneal es relativamente el mismo que un cráneo humano no deformado.

En consecuencia, el acto de deformación craneal no puede aumentar el cerebro o el tamaño craneal de un humano. El ADN humano dicta la cantidad de materia cerebral que se cultiva, independientemente de la forma en la que se ve obligado a crecer. Los auténticos cráneos de cabeza de cono extraterrestre tienen un mayor volumen craneal, hueso más denso, diferentes componentes óseos y otras variaciones inexplicables en el ácido desoxirribonucleico.

Tres hallazgos

Con este panorama detallado, creció el asombro en el Viejo Continente. Es que dos de los tres esqueletos encontrados tenían cráneos alargados. Estos expertos en la materia analizaron estos esqueletos entre 2014 y 2018 utilizando varios métodos, incluido el análisis de ADN y las imágenes radiográficas, un método que implica el uso de radiación para ver el interior de un objeto, como un cráneo.

Aunque algunos textos hablan de seres de otros mundos, no está probado.

Después del detallado estudio, quedó en evidencia que todas estas personas fallecidas eran individuos varones que murieron entre los 12 y los 16 años (también mostró evidencia de desnutrición). Cabe señalar que los hallazgos en el lugar del entierro no incluyeron artefactos que podrían haber revelado el estado social de los niños, que habían vivido entre los años 415 y 560 después de Cristo, un período de gran migración.

Además, reveló que uno de ellos tenía ascendencia euroasiática occidental, otro un ancestro cercano al este y el tercero tenía ascendencia asiática oriental. El niño de ascendencia del Oriente Medio tenía una deformación craneal de tipo erecto circular, lo que significa que el hueso frontal detrás de la frente se aplanó y la altura del cráneo aumentó significativamente.

El niño que probablemente provenía del oeste de Eurasia no tenía ninguna deformación del cráneo y el otro chico con ascendencia del este asiático tenía un cráneo con una deformación oblicua, lo que significa que el cráneo estaba alargado en diagonal hacia arriba.

El bioarqueólogo

El autor principal del estudio, Mario Novak, un bioarqueólogo de Instituto de Investigación Antropológica de Zagreb, Croacia, dijo que la desnutrición no es necesariamente la razón detrás de su muerte y podrían haber tenido algún tipo de enfermedad que los mató rápidamente y no dejó rastros en sus huesos, como la peste.

Cabe señalar que los hallazgos en el lugar del entierro no incluyeron artefactos que podrían haber revelado el estado social de los niños, que habrían vivido en tiempos de grandes migraciones. Los expertos aún no tienen una idea clara sobre su cultura, a pesar de que existe la posibilidad de que el niño del este asiático pudiera haber sido un huno, grupo étnico de quien se recuerda a Attila, como su rey más trascendente. Novak y su equipo esperan encontrar más muestras de deformación craneal en otros sitios cercanos a Croacia, y en otras regiones de Europa, para comprender este fenómeno a mayor escala.

Imágenes radiográficas de los tres cráneos hallados en Croacia. Se puede ver la forma alargada. 

Estos esqueletos también se encuentran a veces en posiciones extrañas, ya que las sociedades de la zona horaria antigua solían enterrar las cabezas de una persona fallecida de manera extraña por razones que desafían incluso lo que los expertos saben de su cultura. Las víctimas de enemigos, asesinatos y rebeliones fallidas a veces hacen esqueletos extraños, mientras que las tumbas dobles revelan personas con gestos y colocaciones inesperados.

Pero este no es el primer descubrimiento de este tipo. La gran cantidad de estos cráneos, las ligeras variaciones en su tamaño y su forma disipan inmediatamente la suposición de que son una deformidad o mutación poco común. Se sabe que existen más de doscientos cráneos de cabeza alargados descubiertos en excavaciones en Bolivia, Ecuador, Egipto, Irak, Malta, Melanesia, México, Norteamérica, Perú y Siberia. Se desconoce cuántos existen realmente.

Numerosa evidencia

Este no es el primer descubrimiento de este tipo. Se conoce que existen más de doscientos cráneos de cabeza alargados descubiertos en excavaciones en diferentes partes del mundo, aunque también es cierto que se realizan pocas investigaciones en relación a la cantidad de apariciones. Únicamente los arqueólogos se dedican a decir que son productos de deformación craneal artificial. De hecho, hay muchos ejemplos de cráneos que muestran evidencia de esta práctica, pero también hay muchos ejemplos que no lo son. Y tal vez este sea un caso, que mezcla lo terrenal con lo extraterrestre.

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