Por Daniel Beylis
paranormales@cronica.com

A esta altura de las circunstancias, de evaluaciones, conjeturas, investigaciones y todo aquello relacionado con la astronomía y otras ciencias que estudian los fenómenos que se producen en el sistema solar y en el universo todo, que se diga que entre el presente año y el 2030 podrían llegar a pasar cosas catastróficas en la Tierra, es una ecuación de difícil resolución, pero no exenta de cierta realidad.

Es que, con alguna precisión se calcula que en este período de años (un lapso ínfimo en la relación tiempo-espacio), el sistema estelar binario Némesis, donde orbita el siempre enigmático e invisible exo planeta Nibiru (para muchos Hercobolus o el planeta X, aquel que estaría directamente relacionado con el origen del hombre), podría traer una sucesión de calamidades inimaginables. Al punto que algunos afirman que la fecha es mucho más aproximada, y que bien podría producirse el 24 de junio próximo. ¿Sucederá como en 2012, cuando el anuncio del fin del mundo de los mayas terminó siendo un error de interpretación? ¿Estamos más cerca del Armagedón? ¿O una vez más será falsa alarma?

Las estimaciones difieren, en gran medida, porque la trayectoria elíptica y errática del imperceptible Nibiru puede presuponer diferencias que, para la cronología terrestre, pueden resultar años en más o menos, y eso puede ser mucho o poco tiempo. Según los cálculos menos pesimistas, incluidos varios científicos de la NASA, ese gran planeta, al que ya llaman “la gran pieza”, atravesará un tramo del cosmos, cerca de Júpiter y Marte, con la consecuente generación de varios estragos para la Tierra, por los llamados escombros espaciales (asteroides y meteoritos enormes, que se arrastran detrás del gran exo planeta).

Sin embargo, otros, apoyados en diferentes textos bíblicos, afirman que la órbita de Nibiru llevará a un inevitable impacto entre ese planeta y el nuestro.

¿Qué sabe la NASA?

Los científicos de la NASA ya tendrían todos los cálculos de cara a la inminente aproximación y alineación del llamado planeta X con la Tierra, y sus potenciales efectos gravitacionales. Incluso ya habrían iniciado sus primeras evaluaciones sobre efectos como una sucesión de terremotos que se irían incrementando según avancen las semanas, todo a escala global, moviendo el llamado anillo de fuego, lo que generará desacoples en las placas tectónicas. Se podría causar otro gran terremoto que afectaría a toda la región de California, al punto que se evalúa que la zona estadounidense podría sumergirse en el océano.

La pregunta queda flotando... ¿Llegará Nibiru en 2018, o es sólo otra teoría conspirativa? ¿Esconden información ya que no hay forma de eludir esos cataclismos y ese potencial impacto? Consideren estas declaraciones del astrónomo David Morrison: “No existe tal planeta, nunca existió y presumimos, nunca lo habrá”.

Vieja data

Dejando de lado los textos antiguos, incluidos la Biblia, ya en el siglo XX se hablaba de Nibiru. Para el Informe Mundial de Noticias de Estados Unidos, el exo planeta Nibiru existe: “Cubierto por la luz solar, extrayendo misteriosamente las órbitas de Urano y Neptuno, es una fuerza invisible que los astrónomos sospechan que sería el planeta X”.

Hace unos años, el satélite astronómico infrarrojo IRAS se convirtió en una órbita polar a 560 millas de la Tierra, y detectó el calor de un objeto a unos 50 mil millones de millas. Según los astrónomos sería un planeta tan grande como Neptuno. ¿Este objeto es Nibiru?.

Si se remonta a un artículo en Newsweek ede julio de 1987, en él se dice que la NASA reveló que puede haber un décimo planeta tras nuestro Sol. Incluso el investigador de NASA John Anderson dijo entonces que esa esfera podría estar realmente ahí fuera, pero no cerca nuestro. El artículo agregaba: Hay razones para creer que dos de los rompecabezas más intrigantes de la ciencia espacial podrían invertirse pronto: ¿qué causó la misteriosa irregularidad en las órbitas de Urano y Neptuno en el siglo XIX? ¿Y qué mató a los dinosaurios hace 26 millones de años?

En fecha próxima

Ya en 2008, investigadores japoneses anunciaron que, según sus cálculos, debería haber un planeta “desconocido” a una distancia de alrededor de 100 unidades astronómicas y con un tamaño mayor hasta dos tercios de la Tierra. Aparentemente, estos y muchos otros cálculos apoyan la hipótesis de la existencia de Nibiru, y de que para estas fechas podría orbitar cerca del sistema solar. Asimismo, según el Washington Post, “un cuerpo celeste tan grande como el gigante Júpiter y posiblemente tan cercano a la Tierra que formaría parte de este sistema solar, fue encontrado en dirección a la constelación de Orión por el telescopio telescopio astronómico (IRAS) de la NASA. “Solo puedo decirles que no sabemos de qué se trata”, dijo poco antes de morir en 2014 Gerry Neugebauer, jefe del proyecto IRAS.

Pero lo más impactante sucedió en 2016, cuando Michael Brown y Konstantin Batygin, del California Institute of Technology de Pasadena dijeron heber encontrado evidencia de tal planeta más allá de la órbita de Plutón, degradado a planetoide. Y que sería responsable de los movimientos erráticos delos mundos congelados, más allá de la órbita de Neptuno.

Suman evidencias

Aunque hubo manifestaciones sobre verdaderas catástrofes terrestres por Nibiru que no se produjeron, como que iba a causar la extinción masiva en 2003, que estaba relacionado con el final del calendario maya en 2012 o que podría impactar contra la Tierra en 2015, la NASA siempre ha negado su existencia de antemano.

Pero sí es cierto que, por estos tiempos, ha habido mayor cantidad de impactos meteorológicos, el acercamiento ALERTA ROJA. Hay quienes aseguran que el también llamado exo planeta X se acerca muy peligrosamente a nuestro mundo ¿Nibiru impactará varias veces se anunció el fin del mundo, pero como bien sabemos, seguimos aquí. ¿Se repetirá el 24 de junio próximo lo sucedido el 25 de diciembre de 2012, con las predicciones mayas, mal interpretadas? de múltiples cometas y asteroides, que tocaron la Tierra, y el marcado aumento de terremotos, erupciones volcánicas, alertas meteorológicas, clima extremo. De ahí a que Nibiru o planeta X, que estará mucho más cerca de la Tierra, llegue a impactar, es otra cosa. Se sentirán los efectos, como anomalías geológicas, meteorológicas y gravitacionales, porque esa masa gigante tiene una atracción gravitomagnética muy importante, dada su masa 10 veces mayor que la Tierra, aunque el final no parece estar tan cerca. Al menos, no como para comenzar un rezo final.