No todo lo que reluce en los cielos son naves extraterrestres. Aunque a muchos les parezca.

En los últimos tiempos abundaron varias noticias tituladas con frases tales como “una bola de fuego atraviesa el cielo” u otras similares. Y si bien son cada vez más los bólidos o meteoros que surcan el firmamento, un alto porcentaje de la población munidal desconoce de qué se trata. ¿Acaso son trozos de piedra y metal encendidos que ingresan a la atmósfera? ¿Son quizá meteoritos? ¿No son estrellas fugaces? En realidad todos estos cuerpos tienen algunas diferencias esenciales.

Lo concreto es que fue una bola de fuego la que “visitó” la región estadounidense de Alabama, donde muchos se asustaron al no saber de qué se trataba, y hasta pensaron que era un OVNI. Visualmente hablando, los bólidos duran mucho más tiempo.

Las bolas de fuego son mezcla de metalesligeros conformados por diferentes piedras y pueden durar varias decenas de segundos brillando, hasta desintegrarse y/ diseminarse en miles de fragmentos al entrar en contacto con el aire. Los meteoros, en cambio, con una contextura parecida, apenas duran unos cuantos segundos, son menos brillantes y no se desintegran tan fácilmente en un estallido.

Las estrellas fugaces o meteoroides son, como su nombre indica, mucho más fugaces y por eso mismo efímeras. Sin embargo, y en este contexto, recientemente una “bola de fuego” extremadamente luminosa, 40 veces más brillante que una Luna llena, cruzó los cielos sobre Alabama durante las primeras horas del viernes 17 de agosto. Y aunque las primeras denuncias de testigos aseveraron que podía ser una nave de otros mundos, rápidamente quedó desvirtuado.

El fenómeno pasó por el lugar a las 12.19 del huso local de esa zona de Estados Unidos, según la NASA Meteor Watch, que capturó el video del evento y lo compartió en Facebook denominándolo como “ Alabama Fireball”.

Seis cámaras de la NASA en la región capturaron el objeto ardiente, un pequeño asteroide que medía aproximadamente 2 metros de diámetro. Dicha bola de fuego era lo suficientemente grande y brillante para ser vista fácilmente, incluso a través de las nubes.

Por eso alcanzó a activar “todas las cámaras y sensores operados por la Oficina de Meteoroid Environment en la región”, según la NASA. El meteoro fue descubierto a una altitud de 93 kilómetros sobre Turquía. A partir de este momento, las redes sociales se convirtieron en una revolución debido a que la sociedad, atónita por lo ocurrido, visitó los diferentes medios de comunicación para obtener mayores conocimientos.

Desde allí, la bola de fuego quemó un ardiente rastro en el cielo cuando se dirigía hacia el oeste a una velocidad estimada de 86.422 kilómetros por hora, desintegrándose cerca de 29 km sobre Grove Oak, Alabama. Al respecto, un comunicado de la NASA fue contundente al remarcar que “todavía estamos evaluando la probabilidad de que la bola de fuego haya producido meteoritos que hayan llegado al suelo”.

No es una simple roca

Vale remarcar que la Tierra es constantemente bombardeada por desechos espaciales naturales, miles de fragmentos rocosos ingresan a la atmósfera cada año, pero del 90 al 95 por ciento de los objetos se desintegran antes de llegar a la superficie del planeta. Todos estos elementos, infinitamente menores a un planeta oscuro, irrefrenable y belicoso, como podría ser Nibiru.

Fundamentalmente, sería muy diferente a lo que recientemente se dio en llamar la lluvia de meteoros Perseidas, un evento anual visible en el hemisferio norte durante varios días de agosto, presentó su propio espectáculo de luces, produciendo entre 60 y 70 estrellas fugaces por hora desde el 11 de agosto hasta el 13 de agosto.