Hay algunos que los tienen realmente encantadores. Otros poseen una mirada profunda, penetrante. Lo cierto es que mirar a un animal a los ojos a veces es un verdadero desafío a la estética, y ver que tienen uno de cada color es algo que llama muchísimo la atención. Y esta afección principalmente se da en gatos y en perros. Se trata de una enfermedad, o mejor dicho defecto, y se llama concretamente heterocromía. Es más frecuente en felinos que en caninos, pero eso no quiere decir que no pueda ocurrir en estos y en muchos otros animales. Así, en menor frecuencia se puede presentar por ejemplo en los caballos. No hay que olvidar que, incluso en los seres humanos, también se puede dar tanto la heterocromía parcial como la total, así como la denominada congénita (desde el nacimiento) hasta la adquirida.

Colores diferentes

No hace falta decir que se nota claramente, a simple vista, que un ojo es de diferente color al otro. Con ello no significa que tienen que tener algún problema ocular ni de visión, es simplemente el color del iris que no coincide con el color del iris del otro ojo.

Cabe aclarar que no es una enfermedad que ponga en peligro la salud del animal, ya que otra cosa es que cambie el color del iris debido a una patología, por ejemplo el glaucoma y el uso de medicamentos. Siguiendo esta línea, otra de las causas más frecuentes es la enfermedad llamada neurofibromatosis, que hace que el color del iris del ojo afectado se oscurezca, y por último se puede presentar a raíz de una lesión, hemorragia o cuerpo extraño: a esto se lo llama “heterocromía adquirida”.

Pero tener un ojo de cada color no es peligroso para su salud, ni molesto ni nada por el estilo. Por otra parte, vale aclarar que la que produce este fenómeno es la ausencia o exceso de melanina, un compuesto que crea pigmento y se encuentra tanto en animales como en plantas.

Cuestión de herencia

La heterocromía es más usual en los gatos, luego en los perros y en humanos, y en algunos casos también en caballos. La principal razón es hereditaria, es decir que se nace así y ya no hay vuelta atrás. De mayor a menor frecuencia, los especialistas indican que se manifiesta en gatos de cualquier raza, sin descartar ninguna ya que los gatos tienen una genética muy marcada. Dentro de los perros, los dálmatas, los husky, los pastores australianos y los gran daneses son algunas de las razas en que más se presenta esta situación.

Desarrollo ¿Cómo y por qué sucede este fenómeno?

Si ponemos el ejemplo de los gatos, todos nacen con ojos azules. En tanto, recién podremos ver el color verdadero cuando el gatito tenga entre 7 y 12 semanas de vida, cuando la melanina comience a moverse hacia el iris. Como ya dijimos, el color de los ojos está determinado por la cantidad de melanina que se mueve hacia el iris, y los ojos azules son el resultado de la ausencia de melanina.

En el tiempo predestinado en que el gato esté en su proceso de maduración, en ocasiones los genes impedirán que la melanina llegue a sólo uno de sus ojos, por lo que lo el otro siempre será azul. Así es como puede presentarse la heterocromía sectorial o completa.

La heterocromía sectorial que ocasiona esto empieza cuando se concentran las variables de melanina, y se distribuyen en un iris. Se origina cuando el iris de un ojo tiene la concentración de dos colores, por lo que un solo ojo puede dividirse entre azul y verde. Por su parte, la heterocromía completa sucede cuando el gato posee en sus ojos dos colores independientes, un ojo azul y un ojo verde. Todos estos casos se dan ya que la melanina es la que da la determinación del color, esto puede traer como consecuencia también que posea un ojo con varios colores.