Por J. C. Fernández
paranormal@cronica.com.ar

El laureado filme “El día después de mañana” (“The day after tomorrow”, en la denominación original, en inglés), que en 2004 dirigió Roland Emmerich, es muy puntual y a la vez preciso: el océano Atlántico colapsa y avanza sobre la costa este con sus frías corrientes del norte, en un catastrófico evento que enmudece -hipotéticamente, se entiende a todo Estados Unidos, hasta congelarlo todo.

Todo comienza con las inundaciones extrañas que cubren los edificios, el aire espeluznante congela a los habitantes y el hielo envuelve la Estatua de la Libertad. Ese clima catastrófico y apocalíptico está muy bien representado por el séptimo arte. Empero, ¿podría llegar a producirse un hecho parecido?

Estudios que preocupan

Es cierto que aunque esa corriente oceánica no ha colapsado, científicos de diferentes nacionalidades indicaron en dos nuevos estudios que han descubierto que ese factor climático se está debilitando, por mucho.

De hecho, la corriente no ha sido tan lenta en 1.500 años, un hallazgo que, aún sin llegar al ejemplo del filme citado, podría tener repercusiones serias para el clima y el aumento del nivel del mar en lugares de todo el mundo.

En el Atlántico, la corriente conocida como Circulación de Volteo Meridional del Atlántico (AMOC) transporta aguas superficiales cálidas hacia el norte, donde el calor se libera a la atmósfera, y transporta aguas frías hacia el sur en las capas oceánicas más profundas.

Su circulación transporta calor alrededor del globo como una cinta transportadora, y si su movimiento se detuviera, ese calor no se distribuiría, lo que podría producir estragos en el clima. Pero el AMOC se está volviendo más débil y las frías infusiones de agua dulce por el deshielo de los glaciares complican aquellas corrientes y el AMOC puede debilitarse aún más si las temperaturas en la Tierra continúan aumentando y las reservas de hielo siguen derritiéndose.

Escritos en la arena

En un estudio publicado el 11 de abril en la revista Nature, los investigadores analizaron sedimentos oceánicos en un núcleo muestreado en la costa este estadounidense, desde profundidades donde la mayor parte del agua se originó en el mar Labrador del Atlántico Norte.

Examinaron posiciones de granos de arena de diferentes tamaños en el registro geológico, para reconstruir cómo el flujo de las corrientes que transportaban los granos pudo haber cambiado con el tiempo, ex plicó la coautora del estudio Delia Oppo, científica del departamento de geología y geofísica de la Institución Oceanográfica Woods Hole.

Los investigadores rastrearon el comienzo del debilitamiento de la corriente a mediados del siglo XIX, al final de la Pequeña Edad de Hielo, un período de frío extremo que duró siglos y congeló el norte de Europa.
 

Cuando las temperaturas comenzaron a calentarse, el agua dulce del hielo derretido que fluía en los mares nórdicos habría diluido el agua de mar salada cerca de la superficie. Esto debilitó la corriente y le impidió transportar granos de arena más grandes hasta donde solía hacerlo, lo que les remarcó a los científicos sobre las diferencias en la fuerza de la corriente.

Lo que los científicos consideraron luego es que, a partir de la década de 1950, comenzó otra etapa de calentamiento y derretimiento del hielo en el hemisferio norte, esta vez, probablemente impulsada por el cambio climático inducido por los humanos, infundiendo al mar agua fresca más fría y debilitando aún más el sistema de circulación del océano, según un estudio de David Thornalley, profesor titular del University College London.

“La teoría y los modelos muestran que el AMOC se debilita cuando hay un calentamiento y una mayor entrada de agua dulce, y estas dos cosas se observan como parte del calentamiento global”, dijo Thornalley.
El equipo de investigación estimó que, desde que la corriente comenzó a perder fuerza a mediados del siglo XIX, se ha debilitado entre un 15 y un 20 por ciento.

Encontrar la "huella digital" 

Otro estudio, también publicado en Nature, llegó a las mismas conclusiones sobre un AMOC debilitado, esta vez, al revisar los datos de la temperatura de la superficie del mar desde fines del siglo XIX.

En este estudio, el análisis de temperatura confirmó las predicciones de los modelos de computadora sobre el comportamiento de AMOC y sugirió una disminución de aproximadamente 15 por ciento en la fuerza de circulación actual, comenzando en la década de 1950.

“La evidencia que ahora podemos proporcionar es la más sólida hasta la fecha”, indicó el coautor del estudio y oceanógrafo Stefan Rahmstorf, profesor de física de los océanos en el Instituto de Investigación de Impacto Climático de Potsdam, en Alemania.  Y agregó: “La evidencia que ahora podemos proporcionar es la más sólida hasta la fecha”.

Dicho en otras palabras, los investigadores detectaron un patrón de temperatura del océano que era una “huella dactilar” para una desaceleración del AMOC: el calentamiento anómalo en la corriente del Golfo y las aguas más frías cerca de Groenlandia, lo que sugiere un enorme avance de las aguas frías del atlántico haría un desastre en Estados Unidos.

Aún cuando estos dos equipos de investigación usaron diferentes métodos, llegaron a una conclusión similar: que una parte crucial del factor climático en nuestro dinámico planeta no está funcionando como lo hacía antes.

Y si bien la desintegración completa del AMOC es extremadamente improbable, el sistema de circulación oceánica probablemente continuará debilitándose, y esa perspectiva dista de ser tranquilizadora, dijo Oppo a Live Science.

Además, un AMOC debilitado hace que el océano sea menos efectivo para absorber el dióxido de carbono en la atmósfera, anotó Oppo. Si la corriente oceánica continúa debilitándose, es probable que absorba menos CO2, lo que generará mayores cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera y podría empeorar los efectos del calentamiento global, dijo.

“Se necesita mucha más investigación sobre los posibles impactos climáticos de una desaceleración
de AMOC y el patrón asociado de temperatura de la superficie del mar, dados los resultados de los
dos nuevos estudios que sugieren un AMOC débil que probablemente se debilitará aún más, lo cual es
evidentemente muy preocupante para todos. Y en especial para quienes viven en el hemisferio norte"

Film Premoritorio

Si deseás conocer qué podría suceder con un hecho como el descripto, te recomendamos ver el filme “El día después de mañana”, donde se profetiza una megainundación.