La solidaridad no entiende de horarios para ellos, que desde la mañana hasta la noche están abocados, además de sus funciones en el cuartel, a ayudar a quienes más lo necesitan. Sus tareas comienzan en el Centro de Primera Infancia Alicia en el País de las Maravillas, que alberga a 250 chicos desde 45 días hasta tres años, donde, según explicó el oficial Marcos Herrera, “ayudamos en lo que es la parte pesada: subir mercadería y arreglar el lugar, por ejemplo”.

Más tarde, la colaboración se traslada a un comedor donde se sirve la comida de 18 a 20, y a partir de las 21 comienza el recorrido nocturno. “Salimos tres veces a la semana en un radio que abarca los barrios de Constitución, San Telmo y Barracas. Hacemos entre 200 y 300 porciones por día”, aseguró Herrera.

Este circuito no consiste en entregar un plato de comida caliente y nada más, porque también implica una compañía a las personas que están en situación de calle. Además, en el Hospital de Niños, les brindan alimento a pacientes que esperan en la guardia desde largas horas.