Desde el lunes pasado y hasta hoy se conmemora la Semana del Prematuro, que promueve los derechos de los niños que nacen antes de término. Los casos de mayor riesgo (con peso igual o inferior a 1.500 gramos) se presentan en 7.500 chicos cada año en el país, lo que representa en promedio 20 bebés por día, de los cuales se estima, sólo uno de cada dos sobrevivirá.

Derechos para todos

El objetivo es crear conciencia no sólo a nivel de la salud pública sino a través de los ministerios. Son derechos que llevan consigo obligaciones de cumplimiento, por parte del sistema de salud, de las instituciones, de médicos y de los propios padres.

Entre las propuestas se destacan controles durante el embarazo, atención en lugares adecuados con cuidados de enfermería de alta calidad, acceso a la lactancia materna, prevención de ceguera a causa de la retinopatía del prematuro, acceso a programas especiales de seguimiento, acompañamiento y participación de la familia en las decisiones sobre su salud y derecho a la integración social.

Expertos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recalcaron la importancia de defender los derechos de los prematuros, condición que padecen todos aquellos que no llegan a completar las 37 semanas de gestación en el vientre materno. Esta décima campaña consecutiva cuenta con la participación de maternidades públicas y privadas del país, familias de bebés prematuros, ministerios de Salud de distintas jurisdicciones y sociedades científicas, como SAP.

A todo el sistema

En opinión de los especialistas de la SAP, la prematurez es el principal causal de ingreso a las unidades de cuidados intensivos neonatales y ejerce una marcada influencia sobre la mortalidad infantil. Por eso, al cumplirse 10 años de haberse presentado el decálogo de los Derechos del Prematuro, los expertos reivindican la campaña con el objetivo de crear conciencia y movilizar a los profesionales de la salud, las instituciones y a toda la comunidad para garantizar su protección y cumplimiento.

“Estamos frente a una condición que representa un verdadero problema de salud pública debido a la elevada mortalidad y a la gran cantidad de secuelas asociadas que produce, situaciones que adicionalmente generan un aumento de los costos sociales y económicos para la atención de estos niños”, afirmó la Dra. Lucrecia Bossi, médica pediatra y neonatóloga, secretaria del Comité de Estudios Fetoneonatales (Cefen) de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Para la doctora Bossi, “el pronóstico de un recién nacido dependerá de los cuidados tanto prenatales como posnatales que se le brinden a corto, mediano y largo plazo, para prevenir secuelas tanto físicas y del neurodesarrollo como afectivas, para poder brindarle una mejor calidad de vida. La prevención, detección y tratamiento posterior de la prematurez constituyen las claves para disminuir la morbili dad. Lamentablemente, muchos de estos recién nacidos pueden fallecer por no haber recibido cuidados accesibles, económicos y costo-eficaces”.

Situaciones de riesgo

Aumentan las chances de tener un parto prematuro el bajo peso de las mamás, la diabetes gestacional, períodos intergenésicos cortos (poco espacio entre los embarazos), haber tenido un niño prematuro con anterioridad, y los déficits nutricionales crónicos. “Las deficientes condiciones, propias de la pobreza, presentes en el país, favorecen deficiencias en la educación de la mamá, consumo de drogas, alcohol y tabaco, desnutrición y embarazo adolescente, entre otras, todas estas situaciones que anteceden al embarazo. Debemos pensar entonces en estrategias para mejorar y optimizar la calidad de la atención primaria”, concluyó Bossi.

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