Preciadas dos semanas de descanso escolar para los más chicos, y laboral para algunos adultos afortunados. Aquellos que pueden, y el bolsillo se los permite, escapan hacia destinos que los desconecten de la rutina diaria. Otros deben equilibrar jornadas laborales con la amplia disponibilidad horaria para jugar de los más chiquitos. ¿El exceso de tiempo libre reduce el estrés o lo multiplica? Contestá las siguientes preguntas y descubrí qué tanto te afecta el receso invernal.

1) Te tocó trabajar y planeaste un cronograma con actividades para tus hijos que incluye a abuelos, tíos y vecinos. Un familiar se enferma y tiembla la organización del martes a la tarde. ¿Qué hacés?

  • a- Llamás desesperada a las madres de compañeritos para sumarlos a su plan.
  • b- Consultás en el trabajo si podés retirarte antes para cuidarlos.
  • c- Los dejás en casa unas horas mirando tele.

2) El plan de llevar a los chicos al teatro resulta ser más caro de lo previsto, pero se trata del espectáculo preferido de la nena/e más chiquito/a. ¿Cómo lo manejás?

  • a- Comerán arroz el resto del mes pero te las arreglás para llevarlos igual.
  • b- Llevás al más chico y arreglás una visita a lo de un amigo para el resto.
  • c- Cancelás el plan y prometés llevarlos en cuanto puedas (lo que significa nunca).

3) Ahorrando durante meses lograste hacer una escapada de 5 días con tu pareja al norte del país pero a la hora de salir se anuncia un paro de transporte que retrasa el viaje un día. ¿Qué decidís hacer?

  • a- Te quejás a los gritos con cuanto empleado de la aerolínea te cruces hasta conseguir un reintegro por la pérdida de plata que significa el cambio.
  • b- Decidís relajarte y extender un día más la estadía (gasto con tarjeta mediante). Nada va a atentar contra tus días de relax.
  • c- Nada. La mala suerte puede tocar.

4) No tenés hijos y tampoco sos fan de los infantes, pero en todos lados está lleno de chicos: subte, supermercado, shopping y en las calles ¿Cómo te afecta?

  • a- El mal humor te domina y sentís la invasión. No ves la hora de que llegue agosto.
  • b- Hacés lo posible por evitar los lugares que puedan estar llenos. Aunque es difícil escapar de la marea infantil.
  • c- Contás hasta 10 y respirás profundo. No se puede hacer nada.

5) Te tomaste algunos días en el trabajo pero te quedás en casa. ¿En qué ocupás tu tiempo?

  • a- Adelantás trabajo y programás actividades familiares. El tiempo libre te genera ansiedad.
  • b- Aprovechás a sacarte de encima esos trámites que nunca podés hacer y a ponerte al día con esa serie que tanto te gusta.
  • c- Dormís 9 horas por día y no pensás mover un dedo para cumplir con ninguna obligación.

6) Tenés que llevar a tus sobrinitos al teatro, a ver esa obra infantil que adoran. Eso sí: dura 3 horas y media. ¿Qué hacés?

  • a- Vas igual pero con tapones para los oídos y te tomás un analgésico potente.
  • b- Los llevás con la esperanza que, como todo niño, no aguanten 3 horas en un lugar y puedan irse antes.
  • c- Van a ver la obra pero si ninguno se quiere ir antes, inventás que te sentís muy mal así se retiran antes.

7) Vas al cine con tu pareja y deciden ver “Avengers”, pero no te diste cuenta y sacaste entradas para la función de la tarde en pleno receso invernal.

  • a- Hablás con la cajera para ver si te puede cambiar la función. Querés ver la película tranquilo.
  • b- Vas igual con muchos pochoclos e intentás prestar atención entre ruidos de chicos.
  • c- Le regalás la entrada a alguien más. No querés estresar mirando una película con tanto bullicio.

8) En el trabajo te ofrecen tomarte una semana libre, pero sólo una vez finalizadas las vacaciones de invierno. Podrías irte de viaje pero eso significaría que tu hijo debería faltar al colegio esos días.

  • a- Decidís quedarte, preferís sacrificar tus vacaciones para que tu nene no se atrase en el cole.
  • b- Acortás la escapada a 5 días, de manera que no sean tantas faltas y puedan descansar igual.
  • c- Te vas toda la semana. Si es necesario después lo ayudás a ponerse al día, pero las vacaciones son necesarias.

RESULTADOS:

Mayoría de respuestas a)

Lo que debería ser una época tranquila, para vos significa estrés. Si estás en la ciudad te volvés loco organizando planes para la familia. Si tenés la posibilidad de viajar, sufrís por la planificación y los gastos. Así no hay forma de disfrutar. No pongas tanta presión en esas dos semanas como si fueran las únicas que importan. Un baño de inmersión, una comida en casa con amigos o una película con los más chiquitos son pequeños pero grandes planes para disfrutar, la felicidad está en los detalles.

Mayoría de respuestas b)

Es normal sentir un poco de ansiedad en esos días, el cansancio del año se hace presente y los más chiquitos rebalsan de energía, aunque vos no tanto. Pero no hay que olvidarse de uno en la planificación y organizar actividades que te hagan feliz a vos también. El equilibrio es la clave.

Mayoría de respuestas c)

No sólo no te estresa el receso invernal, sino que te tiene sin cuidado. Casi como si no existiera. Dejás que pasen los días como si fueran uno más y escapás de cualquier plan que signifique verte expuesto a mareas de gente con sus niños. Si no tenés hijos, no pasa nada; pero en el caso contrario, serán tus nenes quienes te vuelvan loco si no armás actividades para entretenerlos.